Tanzania – Zanzíbar (I)

También conocida como isla de las especias, Zanzíbar se unió en la década de los 60 a Tanganica y ambos pasaron a formar un solo país, Tanzania.

Sigue leyendo

Anuncios

Tanzania – De safari por África

En swahili, safari significa viaje. Para nosotros también pero con sus particularidades ya que ha de tener como objetivo principal el avistamiento de animales en libertad y, a poder ser, en África. En este continente hay varios países de interés en lo que a fauna se refiere, siendo Tanzania uno de los más conocidos.

Como destinos más populares para hacer un safari podríamos decir que Kenia y Tanzania encabezan el ránking, es decir que a cualquier profano en la materia serían los dos países que primero le vendrían a la cabeza. Entre ellos, elegí Tanzania por una razón muy sencilla: en diferentes lugares pude leer que en Kenia son menos cuidadosos y anteponen la satisfacción y curiosidad del turista a la conservación de la naturaleza. No he podido comprobar qué hay de cierto en ello pero me influyeron las varias opiniones coincidentes y finalmente me decanté por Tanzania.

Siendo nuestro primer viaje a esta zona de África preferí hacerlo a través de una agencia y llevarlo contratado previamente. La opción de ir por libre por esta parte del mundo no me convencía en absoluto, aparte de que ni siquiera estoy segura de que sea factible al 100%. Tampoco la de llegar e improvisar sobre la marcha para encontrar un guía solvente entraba dentro de mis planes. Posiblemente ambas sean formas más baratas de visitar el país, pero puestos a gastar en un viaje que cuesta un dineral no me importó pagar y tener la seguridad de hacerlo con alguien mínimamente serio.

De esta forma, la organización previa al viaje fue prácticamente inexistente pues ya nos lo daban todo hecho pero a cambio me inquietaba pensar que tendríamos que compartir con otras cuatro personas desconocidas ocho días completos de safari siendo como somos unos viajeros solitarios e, incluso, poco sociables a veces. También me preocupaba que no nos adaptáramos del todo al plan diseñado por una agencia, acostumbrados como estamos a ir siempre a nuestro aire. Por suerte, en ambos aspectos puedo decir que fue un éxito total, tanto la impecable organización como la divertida compañía, lo cual nos hizo disfrutar doblemente del viaje.

El viaje se distribuyó en dos fases: ocho días de safari por los parques del norte de Tanzania y una extensión de cuatro días a Zanzíbar, que hicimos ya en solitario. La primera parte fue muy dura e intensa pero gracias a ello pudimos ver una cantidad asombrosa de animales. La segunda flojeó algo y, aunque no me arrepiento de haber estado en esta isla paradisíaca, tampoco me quedaron ganas de más. En detalle el plan quedó así:

En el mapa:

El viaje ha representado toda una experiencia que, sin duda, me parece imprescindible para cualquiera con un mínimo interés por los animales y la naturaleza. Vale la pena ahorrar o sacrificar otros destinos menores para ver en directo el espectáculo de la vida con mayúsculas, todos los días igual pero siempre diferente, en un entorno espectacular que incrementa aún más la sensación de estar viviendo una aventura única e increíble cuyo único inconveniente es que se acaba demasiado pronto. Desde este momento el safari se ha convertido en mi viaje preferido y lo que más deseo es poder repetirlo algún día.