Jordania – Amman

Aunque la capital de Jordania no se encuentra entre los destinos turísticos más apreciados del país, se puede emplear al menos una mañana en visitar su Ciudadela y callejear por el casco histórico.

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Puntualísimo salió el autobús de la compañía Jett desde Aqaba con dirección a Amman pasando por la Autopista del Desierto que, como su nombre indica, atraviesa un peculiar e interesante paisaje.

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Autopista del desierto

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Bar

El trayecto hasta la capital dura unas 4 horas y media y en algunos puntos discurre paralelo a importantes enclaves históricos, como por ejemplo la zona de Wadi al-Arabah, que es el camino que cruzaron los judíos durante el Éxodo. En lugares como éste cualquier rincón posee una larga historia aunque no pueda apreciarse desde la ventanilla de un autobús.

El viaje fue tranquilo y cómodo y transcurrió sin incidentes, lo único remarcable fue el registro de maletas tras algunos kilómetros de marcha y, posteriormente, el control de pasaportes, hechos curiosos teniendo en cuenta que no salimos en ningún momento del país, por lo que la única explicación que se me ocurre es que al ser Aqaba una zona franca donde la mayoría de productos están exentos de impuestos, estos controles sirven para evitar el contrabando. Debo decir que a los pocos extranjeros del autobús nos abrieron las maletas como al resto, pero los pasaportes se limitaron a mirarlos y no se los llevaron fuera del autobús como a los jordanos. Tras estas dos paradas seguimos derechitos sin detenernos hasta Amman.

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Desde el autobús

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Bar

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En la autopista

Era ya noche cerrada cuando llegamos a Abdali, la parada de autobús más cercana a nuestro hotel. Un enjambre de taxistas nos asaltó literalmente nada más poner el pie en el suelo, pero estábamos empeñados en ir andando y aunque sabíamos que no nos separaban ni diez minutos de nuestro destino lo que no teníamos muy claro era la calle que debíamos coger; el plano de la ciudad que llevábamos no era precisamente muy detallado y tampoco sabíamos exactamente dónde estábamos, por lo que en este momento un alma caritativa que nos ayudase nos habría venido muy bien. Los taxistas ponían el mismo empeño en acompañarnos y por eso no hubo forma de que nos indicaran el camino más corto, pero tras un buen rato conseguimos zafarnos del enjambre y cogimos la primera avenida que nos salió al paso. Obviamente no era la correcta y como por allí no había alma humana a quien preguntar, en muchos tramos de calle no había iluminación, en otros la acera era inexistente y, para acabarlo de rematar, no se veía ni una sola tienda ni bar en las cercanías, finalmente tuvimos que claudicar y cogimos un taxi que por un dinar se ofreció a acercarnos hasta el hotel que, dicho sea de paso, estaba en la avenida paralela a la que habíamos tomado, a menos de cinco minutos andando.

Entrar en el Hotel Toledo fue como llegar a un oasis: mucho más lujoso de lo esperado y a un precio mucho más bajo que el resto de hoteles en los que habíamos estado, así que en este sentido la estancia fue perfecta. Ahora bien, está en la misma zona que la que habíamos atravesado para llegar hasta allí, es decir en medio de la nada, y aunque en el momento de reservarlo no lo parecía, la realidad es que quedaba lejísimos de todo. Así, tras dejar los bártulos nos preparamos para salir a cenar con la sana intención de ir hasta el centro dando un agradable paseo, pero tuvimos que volver a claudicar cuando nos encontramos con la misma situación que al bajar del autobús, es decir, calles sin iluminación, trozos parcialmente sin acera, ni una tienda ni bar en los alrededores… Somos buenos andarines y nos gusta ir caminando siempre que podemos, pero entre que el entorno no acompañaba y que el plano que nos proporcionaron en el hotel era aún menos detallado que el nuestro era imposible ni siquiera situarse; de esta forma, el taxi se convirtió en un medio de transporte imprescindible para movernos desde allí a cualquier sitio.

Para la primera noche elegimos el Sufra Restaurant, en Rainbow Street, es decir en el mismo corazón de Amman. Un sitio totalmente recomendable, donde comimos muy bien y en abundancia y que está decorado con muchísimo gusto. Todo un acierto sin dudarlo.

La mañana siguiente la dedicamos a visitar la Ciudadela de Amman. Situada en una colina desde la que se domina toda la ciudad baja, posee restos de las diferentes culturas que por aquí han pasado, desde la Edad de Bronce hasta los bizantinos. La vista panorámica del casco antiguo es impresionante.

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Teatro romano

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Odeón

También se tienen unas buenas vistas del resto de la ciudad, que en su conjunto no causan una muy buena impresión estética.

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Vistas

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Vistas

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Azoteas

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Azoteas

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Desde la Ciudadela

Dentro del recinto propiamente dicho encontramos los restos del Templo de Hércules, construido en honor del emperador Marco Aurelio y situado en un promontorio desde el que se domina toda la ciudad.

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Columnas del Templo

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Templo de Hércules

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Restos de una estatua

Un poco más adelante, los restos de una iglesia bizantina.

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Iglesia bizantina

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Iglesia y al fondo el templo

Una monumental puerta de entrada de la época omeya daba acceso a un palacio hoy en día desaparecido del que sólo quedan en pie restos de algunas paredes. Curiosamente, la bóveda de esta puerta fue restaurada en la década de 1990 por un grupo de arqueólogos españoles.

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Puerta monumental

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Contraluz

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Contraste

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Puerta monumental

Una última vueltecilla por el recinto y nos encaminamos hacia la salida ya que el resto de construcciones no parecían muy llamativas. Este corto recorrido se realiza perfectamente en una hora, pero si se tienen ganas de más dentro también hay un Museo Arqueológico en el que no entramos pero que puede servir para completar la visita.

Tras quitarnos de encima a los taxistas que esperaban ansiosos en la puerta, por fin pudimos darnos el gusto de dar un paseo desde la Ciudadela hasta el centro histórico por la avenida que bordea la colina hasta la llamada Ciudad Baja, donde se encuentran el Teatro Romano, del siglo II, y el Odeón, recientemente restaurado.

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El Teatro y, en primer término, el Odeón

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Teatro romano

No fue un paseo memorable estéticamente hablando pero después de tanto taxi teníamos ganas de estirar las piernas y conocer un poquito la ciudad a pie de calle, como solemos hacer en el resto de lugares que visitamos.

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Casa

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Casa

Era hora de ir en busca de la pastelería Habiba para probar las kunafas de las que todo el mundo habla. Como única referencia sabíamos que estaba cerca del Downtown, pero dado que esta pastelería parece que tiene fama universal pensábamos que no sería difícil encontrarla. Dicho y hecho, preguntando se llega a Roma y también a Habiba. Tardamos un buen rato pues no quedaba muy cerca y además, en contraposición a la zona en la que nos hospedábamos, en el Downtown lo que sobra son tiendas con los más variados artículos, así que entretenerse mirando cuesta bien poco aunque no se quiera comprar nada. Finalmente, en una avenida llamada Al-Hazzar que parte desde la Gran Mezquita, en un callejón sin nombre a mano derecha, el gentío ante una taquilla nos dio la pista de que habíamos llegado a nuestro destino. Como puntos de referencia, en la esquina del callejón hay un quiosco de revistas y la sede del Arabic Bank. Probamos la kunafa, una especiada y otra no. A mí me gustó muchísimo la que no está especiada y hasta repetí, pensando también que nos íbamos ya para Jerash y no sabíamos si tendríamos tiempo de pararnos a comer.

La pastelería Habiba sólo elabora kunafas, un dulce muy típico de esta zona del Mediterráneo que se hace con queso empapado en azúcar. Por tanto no hay confusión posible, en la taquilla de fuera se piden las raciones y en el mostrador interior las sirven en un plato de plástico. No hay ni mesas ni sillas, por lo que el callejón donde está la pastelería rebosa de gente de pie o sentada en improvisados bancos comiendo kunafas. Deliciosa la de Habiba, la mejor de las que había probado antes, que me resultaron un tanto empalagosas. En cambio ésta pasaba la mar de bien.

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Kunafa

Con el agradable sabor de la kunafa en la boca fuimos a buscar un taxi que nos llevara hasta la estación de Tabarbour para coger el autobús hacia Jerash y visitar las ruinas romanas durante la tarde.

Enlaces:

Turismo de Jordania

Autobuses Jett

Hotel Toledo

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4 comentarios en “Jordania – Amman

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