Granada – La Alpujarra

A poco más de una hora en coche desde Granada se encuentra la famosa zona de La Alpujarra, un paraje natural montañoso en la falda de Sierra Nevada con dispersos pueblecitos que no han cambiado su fisonomía en los últimos siglos.

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Dedicar al menos un día a visitar algunos de estos pueblos blancos enclavados en este fantástico paisaje puede ser una buena escapada desde la ciudad de Granada. Lo más práctico es alquilar un coche, pues con las combinaciones horarias de los autobuses resulta imposible montar una ruta mínimamente coherente.

Rodeando el macizo de Sierra Nevada se llega en poco más de una hora a Pampaneira, el primero de los tres pueblos en ristre más famosos de la Alpujarra; después está Bubión y un poco más arriba Capileira. El último tramo de carretera, el que pasa por el Barranco de Poqueira, es ciertamente sinuoso y no deja de subir hasta alcanzar los 1.500 metros de altitud a que se encuentra Capileira. Aunque es el último de los tres empezamos la visita por aquí para luego ir retrocediendo sobre nuestros pasos.

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Capileira

Nos topamos por primera vez con la blanca arquitectura alpujarreña que destaca por su sencillez y rememora tiempos pasados.

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Capileira

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Chimeneas

Lo único que sobresale (por su altura) en este pueblo tan uniforme es el campanario de la Iglesia de Santa María de la Cabeza.

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Santa María de la Cabeza

Bubión está a sólo dos kilómetros bajando por la carretera, desde la cual se tienen las mejores vistas del barranco y del pueblo.

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Bubión

Pampaneira fue el pueblo en el que nos entretuvimos más rato. Su forma en cascada anuncia lo empinadas que son sus calles.

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Pampaneira

Un pueblecito lleno de encanto, de esos que parece que ya no quedan, inalterable al paso del tiempo y del turismo.

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Pampaneira

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Pampaneira

En la Plaza de la Libertad se concentran algunos bares y tiendas de artesanía donde no faltan las típicas jarapas en todas sus modalidades, desde colchas hasta alfombrillas de baño. Tejidas en vistosos colores, además de bonitas me parecieron también muy baratas.

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Tienda de jarapas

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Plaza de la Libertad

También en Pampaneira sobresale por entre las terrazas de las casas la Iglesia de Santa Cruz.

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Iglesia de la Santa Cruz

Frente a la iglesia, una fuente dedicada a San Antonio tiene virtudes casamenteras.

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Fuente de San Antonio

Tras esta corta incursión por Pampaneira pusimos rumbo a Trevélez, otro afamado pueblo de la región, conocido sobre todo por su jamón. Antes de llegar nos detuvimos un momento en Fuente Agria, a la salida del pueblo de Pórtugos. Es un manantial teñido de rojo a causa del óxido de hierro de su ferruginosa agua, que sabe a rayos y truenos pero alguna cualidad debe de tener a juzgar por la cantidad de paisanos que se acercaban con sus bidones y garrafas.

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Fuente Agria

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Fuente Agria

A 1.700 metros de altitud, Trevélez es el pueblo más alto de España y a lo mejor hasta de Europa. Casi en el corazón del macizo de Sierra Nevada, es el que más se adentra de los que bordean la montaña, y resulta fácil adivinar que se tarda lo suyo en llegar a causa del gran desnivel que se tiene que salvar.

Aunque se ha respetado la blancura autóctona, bajo mi punto de vista la renovación edilicia le resta bastante encanto a este pueblo, si bien debo reconocer que el entorno es espectacular.

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Trevélez

Callejeando un poco aún se puede encontrar la esencia alpujarreña entre sus casas encaladas y las flores, que no faltan en ningún rincón.

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Trevélez

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Trevélez

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Mirador

A lo tonto había llegado la hora de comer y nada mejor que probar las especialidades de la región, en particular el jamón que tanta fama tiene. Fuimos al Piedra Ventana, que aunque no lo parezca por ese nombre tan raro es un restaurante bastante conocido y muy bien situado con vistas al río. Sencillo y rústico, la comida casera es muy buena y las raciones tan generosas que son suficientes para alimentar a una familia numerosa. Lo del colesterol mejor lo dejamos correr.

También a lo tonto había llegado el momento de abandonar la Alpujarra y volver hacia Granada para devolver el coche alquilado. Fue una pequeña incursión, ya que la zona es inmensa y visitar todos y cada uno de los pueblos requeriría estar al menos una semana, pero sirvió para hacernos una idea de este apreciado paraje natural tan cercano a la capital.

Acaba aquí el relato de esta escapada granadina de casi cuatro días. Como dije al principio, ciudad imprescindible se mire por donde se mire para disfrutar tanto del arte nazarí como del cristiano, tanto de su excelente gastronomía como del encanto de sus barrios más populares. Un destino para repetir en cualquier época del año.

Enlaces:

Restaurante Piedra Ventana

Mapa de Granada

Mapa de la Alpujarra

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