Vietnam – Hanoi (I)

La ciudad de Hanoi es actualmente la capital del país, proclamada por el Vietnam independiente en 1945. Pero previamente lo había sido durante siglos antes de que el poder se desplazara hasta Hue. Por su milenaria historia también pasaron los franceses, dejando un importante legado arquitectónico.

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Todavía traumatizados por la experiencia en Ninh Binh, cuando llegamos a Hanoi tuvimos la sensación de ser otra vez libres para disponer de nuestro tiempo como se nos antojara. Es lo que tienen las grandes ciudades, que aunque no gusten dan mucha independencia, si bien es verdad que las pocas horas que quedaban hasta que anocheciera las dedicamos a descansar en la fabulosa habitación del hotel, que amablemente nos había hecho un upgrade, el segundo desde que estábamos en Vietnam.

En realidad, tampoco íbamos muy apurados ya que el cambio de planning a causa de un temporal marítimo nos impidió por el momento llegar hasta Ha Long obligándonos a ampliar un día más de lo previsto nuestra estancia en Hanoi, por lo que íbamos sobrados de tiempo para permitirnos el lujo de holgazanear durante una tarde.

A la mañana siguiente, bien temprano, empezamos por explorar el Barrio Viejo, un distrito comercial cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. Imposible describir con palabras el caos permanente que se vive en sus estrechas calles a cualquier hora del día y que es un espectáculo en sí mismo. Todas las motos de Hanoi se dan cita aquí, todas las bicicletas circulan por aquí, todos los turistas pasan por aquí, todos los vietnamitas están aquí comprando o vendiendo algo. Pasear por este laberinto comercial es toda una experiencia, interesante más que nada, y a mí me dio la sensación de vivir el Hanoi auténtico.

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Transportista

No obstante, para darle un aire cultural al paseo, visitamos primeramente el Templo de Bach Ma, el más antiguo del barrio, aunque si no hubiéramos entrado tampoco nos habríamos perdido nada.

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Templo de Bach Ma

Luego el típico callejeo rodeados por motos, bicicletas, coches, peatones, turistas, vendedores ambulantes, viendo infinidad de tiendas mientras me preguntaba si existirán suficientes clientes para tanto género.

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Vendedora de frutas

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Tiendas

De todo hay en las 36 calles de los 36 gremios que en su día se instalaron a la sombra del palacio y que hoy son el corazón de la ciudad.

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Lápidas

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Colmado

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Carnicería

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Restaurante

El punto culminante de este paseo es el mercado de Dong Xuan, edificio de tres plantas en el que parece que estén concentradas todas las tiendas de la ciudad. Aquí el abarrotamiento de productos llega al paroxismo, resultando incluso difícil pasar por los estrechos pasillos en los que apenas cabe una persona. Supongo que si aquí no se encuentra algo es que no existe, y digo supongo porque como no somos nada aficionados a las compras nos tomamos la visita como meros espectadores del trajín comercial.

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Peluches al por mayor

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Mercado de Dong Xuan

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Mercado de Dong Xuan

Asfixiante lugar en el que nos detuvimos el tiempo justo para echar una ojeada pero que fue hasta excesivo, por lo que en nuestro afán por respirar un poco de aire nos subimos a la terraza de una cafetería, situada frente al lago y desde la que había unas vistas espectaculares.

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Lago Hoan Kiem

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Lago Hoan Kiem

Para llegar hasta la siguiente visita no tuvimos que andar ni cinco minutos. El lago de Hoan Kiem o de la Espada Entregada, que recibe este nombre por una antigua leyenda protagonizada por el liberador de la ciudad de los chinos en el siglo XV, está en el centro de Hanoi y es uno de sus lugares más populares. Atravesando el puente del Rayo de Sol (The Huc), pintado de un rojo muy llamativo, se llega hasta el templo de la Montaña de Jade (Don Ngoc Son).

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Puente del Rayo de Sol

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Entrada al templo

El templo, igual o muy parecido a los que ya habíamos visto, rojo y dorado, con sus ofrendas, sus flores y su urna inciensaria en el exterior, no consiguió entusiasmarme. El hecho es que por los nombres de las cosas (Rayo de Sol, Montaña de Jade) espero mucho más de lo que en la realidad me encuentro.

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Ofrendas en el templo

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Más ofrendas

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Urna inciensaria

La isla está rodeada de una exuberante vegetación, con árboles de raíces aéreas o banianos, palabra que aprendí en este viaje.

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A través de los árboles

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Árbol baniano

Obligado era, saliendo de aquí, dar la vuelta al lago para contemplarlo desde todos los ángulos, siendo como es la principal atracción turística de Hanoi.

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Isla del Templo

El héroe de la espada de la leyenda del lago tiene su correspondiente estatua muy cerca.

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Ly Thai To

El día estaba muy feo, con alguna pequeña llovizna de vez en cuando, y será por eso que el lago no lucía en todo su esplendor.

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Lago Hoan Kiem

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Torre de la Tortuga

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Lago Hoan Kiem

Una vez completada la vuelta volvimos al punto de inicio para sumergirnos nuevamente durante un rato en el Barrio Viejo buscando un lugar donde comer. En lugar de mirar hacia las tiendas, que ya me las tenía un poco vistas, dirigí mi atención hacia las casas, algunas decrépitas, otras estrechísimas (por un tema de impuestos) y todas tan apiñadas como los negocios que tienen debajo.

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Casas de Hanoi

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Una estrechísima casa

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El Barrio Viejo

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Balcones

Los árboles banianos también forman parte del paisaje urbano, aunque su ornamento más significativo, junto con las motos, son los centenares de cables que forman en cada poste una maraña imposible de desembrollar.

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Árbol

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Raíces aéreas

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Cables en el poste

A dos calles del lago está la Catedral de San José, hecha a imagen y semejanza de una iglesia francesa. Se construyó en estilo neogótico en 1886 como lugar de culto para la comunidad católica.

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Catedral de San José

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Nave principal

En la parte exterior, sendos bajorrelieves de los Reyes Magos y la vida de Cristo decoran las paredes. Resulta sorprendente su ubicación, tanto por estar fuera de la iglesia como porque el callejón que la rodea no tiene el más mínimo atractivo.

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Los Reyes Magos

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Vida de Cristo

Si en las estrechas calles del Barrio Viejo el caos es el rey, en el resto de Hanoi, que tiene paseos y avenidas igual de anchas que en cualquier otra ciudad, el tráfico sobrepasa cualquier límite conocido y llega al punto de que atravesar una calle se convierte en un deporte de riesgo. Las motos no se paran jamás, ni cuando tienen el semáforo en rojo, por lo que no hay un lugar por el que pasar sin temer por la propia integridad física. El truco está en lanzarse sin pensar y mantener una velocidad constante, caminando por entre los centenares de motos que circulan sin detenerse aunque tengan un peatón a menos de veinte centímetros, ya que lo que hacen es esquivarlo como si nada y seguir su camino. Cuesta un poco acostumbrarse y al principio es normal dudar durante varios minutos antes de poner el pie en la calzada, pero al cabo de unas horas lo mejor es aplicar el dicho “a donde fueres, haz lo que vieres” y comportarse como un vietnamita más.

Así, un paseo no exento de riesgos nos llevó hasta la Pagoda del Embajador, sede oficial del budismo mahayana. Admito mi ignorancia y desconozco las particularidades de este culto concreto, si es que hay alguna, por lo que no conseguí apreciar las diferencias con el resto de templos visitados.

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Pagoda del Embajador

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Patio de entrada

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Interior de la pagoda

Se acercaba la hora de ir al Teatro de Marionetas de Agua. Es un espectáculo con una larguísima tradición en Vietnam, ya que se calcula que tiene una antigüedad de 1.000 años. Como su nombre indica, es una representación que se desarrolla en el agua y tiene su origen en los ríos o arrozales de las aldeas. Expresión del arte popular, se trata más bien de la puesta en escena de diferentes situaciones, acompañadas de música tradicional, donde las marionetas cultivan, aran, pescan ranas, etcétera, que no de una obra teatral propiamente dicha, por lo que se puede seguir fácilmente ya que la trama es inexistente y además en la entrada entregan un folleto con las explicaciones en varios idiomas, entre ellos el castellano. La verdad es que me gustó más de lo que esperaba, pues a priori pensaba que sería mucho más sencillo, pero lo cierto es que los marionetistas me parecieron muy habilidosos, el decorado muy acertado y la música muy agradable. En resumen, tres cuartos de hora disfrutando de un espectáculo totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados.

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Teatro de Marionetas de Agua

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Teatro de Marionetas de Agua

Ya era de noche cuando salimos, y poco más podíamos hacer salvo buscar un sitio para cenar. Siguiendo los consejos de la guía del País Aguilar fuimos a probar el restaurante Lá Vong, en la calle Cha Ca, uno de los más antiguos de Hanoi y en el que únicamente elaboran un plato a base de pescado. La entrada echa un poco para atrás, ya que es una vivienda y al comedor se accede por una estrecha escalerita. Una vez arriba, tras la puerta, nos recibió una anciana de al menos doscientos años que contaba los billetes de un fajo que tenía en la mano. Aunque el local por dentro dejaba mucho que desear, nos sentamos donde buenamente pudimos en las mesas colectivas, y tras darnos un papel en inglés que explicaba lo que ya sabíamos, es decir que sólo servían un plato, nos trajeron una sartén encima de un hornillo con el pescado, un bol lleno de brotes, un plato de cacahuetes y dos boles con fideos de arroz. La mezcla resultó absolutamente deliciosa aunque insuficiente para una cena, por lo que tuvimos que completarla más tarde con un helado. No obstante, nos gustó tanto que volvimos al cabo de unos días, cuando tras el crucero por Ha Long dormimos otra noche en Hanoi.

Todavía quedaban dos días completos en Hanoi y pocas cosas con que llenarlos, por lo que al día siguiente, tras mucho pensarlo, decidimos contratar una excursión con el hotel que nos costó una fortuna y que resultó de lo más patética, pues nos llevaron a unas aldeas y a unos templos perfectamente olvidables. Si poco interés tenía, se agravó la jornada con el gran diluvio que empezó a caer ese día y que nos iba a acompañar durante los tres siguientes. En realidad a mí me habría gustado más ir a la Pagoda del Perfume, enclavado en una montaña a 65 km de Hanoi, pero precisamente las fuertes lluvias que estaban cayendo por allí desaconsejaron totalmente la visita, así que tuvimos que conformarnos con la excursión de las aldeas. Quedamos igualmente empapados y además molestos porque nos pareció otra gran tomadura de pelo.

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Un comentario en “Vietnam – Hanoi (I)

  1. Pingback: Vietnam – Datos prácticos | impresionesviajeras

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