Vietnam – Hanoi (y II)

La capital de Vietnam es una ciudad sin grandes atractivos turísticos como palacios o edificios deslumbrantes. Su mayor encanto seguramente reside en el bullicio de sus calles, que a cualquier hora del día viven un constante trajín.

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Tras el fiasco de la excursión a las aldeas, que al menos nos ocupó buena parte del día, teníamos otra jornada entera en Hanoi para llenar bajo una intermitente pero a ratos intensísima lluvia. En primer lugar nos acercamos al mausoleo de Ho Chi Minh, pues sólo abre cuatro días a la semana y además en un horario muy restringido, de 7:30 a 10:30. No esperábamos ninguna maravilla pero ya que conocíamos el de Lenin en Moscú nos parecía justo visitar también éste y así engrosar nuestra pequeña colección de mausoleos. El paseo que nos proponíamos dar de buena mañana se frustró en cuanto pusimos el pie en la calle pues seguía diluviando como el día anterior, así que nos vimos en la necesidad de desplazarnos a todos los sitios con taxi para no acabar inútilmente empapados.

El líder del partido comunista vietnamita, Ho Chi Minh, se enfrentó a franceses y estadounidenses en su afán por conseguir la independencia de su país. Esto desembocó en dos famosas guerras que han pasado a la historia, pero finalmente alcanzó su propósito. Fiel a sus principios, su último deseo era que lo incineraran, pero cuando murió los dirigentes del país no lo cumplieron y alzaron un mausoleo de mármol donde reposan sus restos. No estuvieron muy acertados los arquitectos pues por lo visto pretendían que se pareciera a una flor de loto.

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Mausoleo de Ho Chi Minh

Tras pasar los controles de seguridad hay que dejar las mochilas en la consigna, pero curiosamente no tuve que dejar la bolsa con la cámara como era obligado en Moscú; supongo que como desde la entrada hasta el mausoleo propiamente dicho hay un buen trozo no pueden prohibir hacer fotos del exterior. Sea como fuere, nos esperaba una larguísima cola de vietnamitas (y algún que otro turista) que querían rendir su particular homenaje con ofrendas de flores hechas en serie. En fin, una solemnidad que a mí personalmente me parece excesiva, pero que en cualquier caso respeto.

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Ofrendas florales

Tras ver durante medio minuto el cadáver embalsamado del líder vietnamita, intentamos dar un paseo hasta el lago de Ho Tay, que en condiciones normales no nos habría llevado más de diez minutos pero que bajo el diluvio que empezó a caer mientras estábamos a medio camino se hizo eterno. Una vez allí, no nos quedó más remedio que refugiarnos durante un buen rato en un bar del muelle esperando que escampara y cesara también el viento racheado que se había levantado. Mientras tomábamos un café rezábamos para que al día siguiente en Sapa hiciera mejor tiempo, pero nuestras súplicas no fueron atendidas. No obstante, siempre hay quien aprovecha estos ratos muertos para echar una cabezada, por incómodo que pueda ser el lugar elegido para ello.

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Descansando

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Lago Ho Tay

Visto que no había forma de que dejara de llover, finalmente nos decidimos a enfrentarnos al mal tiempo y cogimos un taxi que nos dejó en el Templo de la Literatura, el otro gran atractivo de Hanoi. Dedicado al filósofo chino Confucio, es uno de los edificios más antiguos de la ciudad, pues se fundó en el año 1070. Se llama de la Literatura porque en su día fue una especie de Universidad donde se formaban los mandarines.

Como no había parado de llover desde hacía no sé cuántas horas, algunas partes del recinto y de los jardines estaban inundados, con unos charcos casi imposibles de atravesar.

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Jardín del Templo

Llegando al tercer patio está el Pozo de la Claridad Celestial, precioso nombre para un gran estanque situado en medio del camino hacia el templo.

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Pozo de la Claridad Celestial

Tras un patio inundado llegamos al Altar de Confucio, el lugar de las ofrendas y los sacrificios.

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Altar de Confucio

Y seguidamente al Templo de Confucio, con una gran estatua del filósofo y de unos discípulos que debían de ser cuatrillizos visto lo idénticos que eran entre sí. Todos con unas orejas enormes, no sé si esto es síntoma de sabiduría.

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Confucio

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Dos de los cuatro discípulos

En la Sala de Música unos instrumentos tradicionales vietnamitas esperaban pacientemente la hora de la actuación.

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Dan trung

Pese a las inclemencias del tiempo, tuvimos ánimos para dar un pequeño paseo por los cuidados jardines.

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Jardines

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Paso lateral

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Puerta de entrada

El templo en sí me pareció demasiado igual a los que ya había visitado y no supe encontrarle más encanto que a los anteriores; ahora bien, el conjunto monástico era como un oasis dentro de la gran ciudad, el lugar ideal para desconectarse del mundanal ruido y superar con éxito cualquier estudio, sea literario o no.

Era medio día cuando salimos del Templo de la Literatura y nos refugiamos en una glorieta del parque anexo para pensar qué podíamos hacer el resto de horas bajo la lluvia que seguía cayendo.

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Parque anexo al Templo

Tras un rato de deliberación decidimos ir a visitar el Museo Nacional de Historia Vietnamita, en el otro extremo del centro de la ciudad. No es que tuviéramos un interés especial en conocerlo pero vistas las pocas posibilidades de que finalmente escampara y pudiéramos callejear en condiciones nos pareció que era el mejor lugar en el que pasar un par de horas sin mojarnos.

Situado en un barrio lleno de construcciones de la época colonial francesa, destaca entre todas ellas el Teatro de la Ópera, o Casa de la Gran Canción siguiendo la traducción literal del vietnamita, simpático y descriptivo nombre para este tipo de representaciones.

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Ópera

Otro ejemplo de arquitectura colonial es el Hotel Metropole Hanoi, el preferido de los ricos y famosos.

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Hotel Metropole

Como su propio nombre indica, el Museo está dedicado a la historia del país desde la prehistoria hasta la independencia de 1945. El edificio que acoge la colección es de un llamativo color ocre y de estilo indochino, híbrido entre francés y vietnamita.

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Museo Nacional de Historia Vietnamita

Dentro, lo que más me llamó la atención fueron las esculturas de la cultura cham, ésas que tienen varios brazos y están siempre haciendo contorsiones, en un alarde de agilidad envidiable.

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Shiva danzante

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Contorsionista

Juraría que unos simpáticos elefantitos de piedra también pertenecen al mismo período cultural.

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Elefantitos

La figura de los mil brazos no recuerdo ni a quién representa ni en qué contexto cultural se incluye.

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Milbrazos

Un museo pequeño, bien organizado por épocas pero en absoluto imprescindible. Si a ello le sumamos la falta de explicaciones y de conocimientos propios se queda en una sucesión de objetos sin contexto que lo vuelven aburrido.

Con esta pequeña incursión en la cultura vietnamita había finalizado el programa de visitas y todavía quedaban unas cuantas horas hasta coger el tren nocturno que nos tenía que llevar hasta Sapa. Hartos de tanta lluvia y sin nada que hacer, pasamos el resto de la tarde entre el Little Hanoi, un famoso bar de la ciudad, y el hall del hotel.

En la guía habíamos leído que existe una variedad de café elaborado con granos engullidos y defecados por una especie de comadreja. Aunque puede parecer asqueroso, teníamos ganas de probarlo antes de decidir si nos llevábamos un paquete de recuerdo, pero ni en el Little Hanoi, ni en otro bar especializado en tés y cafés al que fuimos cuando pasamos otra noche en la ciudad tras volver de Ha Long, entendieron de qué les estábamos hablando, lo cual resulta cuanto menos chocante teniendo en cuenta que en la misma calle conseguimos probarlo en una tienda de cafés de la que obviamente salimos con un paquete. No es que sea delicioso pero tiene un sabor achocolatado bastante intenso. Lo que todavía no entiendo es que no lo sirvan en los bares y encima finjan no conocerlo.

Por fin llegó el momento de coger el tren nocturno hacia Sapa tras tres días enteros en Hanoi. Demasiados a mi modo de ver. Los principales puntos de interés están lejos de entrar en la categoría de imprescindibles, se dejan ver sin más. Quizás, como he dicho al principio de esta entrada, su principal encanto está en la vida de las calles, que en el Barrio Viejo se encuentra en todo su esplendor. Lástima que, siento ser repetitiva, la lluvia deslució mucho esta parte de la visita, impidiéndonos vivir un callejeo digno de ese nombre.

Como también he dicho, tras cuatro días pasamos otra vez por Hanoi pero en esta ocasión sólo estuvimos una noche tras la excursión a Ha Long para esperar que saliera el vuelo dirección a Ho Chi Minh City. Nada remarcable que merezca una entrada propia pasó en este lapso de tiempo, pero sí quiero recomendar otro hotel en el que nos alojamos y que, una vez más, amablemente nos hizo un upgrade: lujo asiático al alcance de cualquiera en el Golden Sun Suites Hotel.

Enlaces:

El primer hotel, céntrico y excelente: Viet View Hotel

El segundo hotel, igual de céntrico y excelente: Golden Sun Suites Hotel
Mapa de Hanoi

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Un comentario en “Vietnam – Hanoi (y II)

  1. Pingback: Vietnam – Datos prácticos | impresionesviajeras

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