Copenhague – Rosenborg y Tivoli

El palacio de Rosenborg, un macizo edificio de color marrón, guarda las joyas de la corona danesa. Tivoli, por su parte, es el parque de atracciones más antiguo de Europa, y aún sigue en funcionamiento.

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Enclavado en un extremo del parque de Rosenborg, el palacio es hoy en día un museo donde se exponen numerosos objetos y tesoros de la realeza, decorando algunos de ellos las diferentes salas como cuando estuvo habitado. Aunque dicho así suena muy bien, la visita fue mucho más breve de lo planeado ya que no me resultó especialmente atractivo.

Acostumbrados a madrugar siempre en los viajes con la intención de abarcar el mayor número de visitas posible, nos encontramos en Copenhague con unos horarios de risa que nos limitaron enormemente la flexibilidad durante nuestra estancia. El palacio de Rosenborg, sin ir más lejos, en invierno abre a las 10:00 y cierra a las 14:00, y contentos pues los hay que abren a las 11:00. Por suerte, tampoco eran demasiadas las visitas así que al final fue más sorprendente que molesto.

Con un día frío pero esplendoroso nos dirigimos hacia el palacio, a escasos cinco minutos del hotel. Primeramente dimos una vuelta por el parque esperando a que abrieran, vislumbrando desde fuera la mole palaciega.

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Palacio de Rosenborg

El jardín, muy bien cuidado, tiene numerosas estatuas y parterres de flores, aunque supongo que por el frío no estaban en su mejor momento. También unos patitos con edredón incorporado han hecho del foso real su lugar de residencia.

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Patito danés

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Vigilante del palacio

A la izquierda, un edificio con todo el aspecto de ser un cuartel y que era, efectivamente, el usado por la Guardia Real, se veía hasta bonito con la luz del sol.

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Cuartel de la Guardia Real

Dentro del palacio, en el sótano una sala guarda las joyas de la corona, custodiadas por unas macizas puertas blindadas y un guardia de seguridad que no te quita ojo de encima. Muy fastuoso todo, digno de una casa real pero sin más interés para mí que echar un rápido vistazo. En las plantas superiores se van sucediendo las salas de los distintos reyes y reinas de la dinastía, de algunas de las cuales cuelgan bonitos tapices.

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Salón

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Sala del Trono

El recorrido fue bastante breve pues reconozco que no llegó a entusiasmarme. No es que fuera feo pero me pareció bastante monótono y a la exhibición de objetos reales diseminada por todo el palacio no le presté demasiada atención. Eso sí, pese a ser uno de los lugares más visitados de Copenhague pudimos verlo todo con total tranquilidad pues apenas había gente. Me gustó mucho más el jardín que lo rodea, que a la salida ya estaba más concurrido.

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Jardín y palacio de Rosenborg

Visto que la visita al palacio nos ocupó menos tiempo del esperado y teníamos un rato libre lo aprovechamos para colar el paseo en barca por los canales que estaba previsto para dos días después, aunque la realidad es que nos dimos de bruces con uno de los puntos de salida del barco mientras dábamos un paseo por el centro, y viendo que no faltaban ni cinco minutos para que zarpara y teniendo en cuenta el día tan soleado que hacía no tuvimos ni que pensarlo dos veces.

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Hojbro Plads, al lado del punto de salida del barco

Cogimos el básico de una hora para ver la ciudad desde otro ángulo, que siempre es muy recomendable.

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Estrecho de Oresund

Llegamos otra vez hasta Kastellet y la Sirenita, pasando por el moderno edificio de la Ópera y por una reproducción del David de Miguel Ángel puesta frente a una construcción cuyos nombre y función desconozco.

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Edificio de la Ópera

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El “David” danés

A la vuelta vimos la enorme cúpula de la Iglesia de Mármol y nos adentramos por los canales de la isla de Christianshavn.

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Iglesia de Mármol

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Christianshavn

Más de una hora duró este bonito recorrido, llamado Grand Tour, por los canales de Copenhague. Fue un rato muy agradable en el que la guía, amablemente, nos tradujo todas las explicaciones al castellano sólo para nosotros.

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Cúpula-bar

Corriendo para llegar antes de que cerraran (benditos horarios de Copenhague) fuimos hacia la iglesia Vor Frelsers, o del Salvador, con el objetivo de subir hasta su alta torre y disfrutar de las vistas que desde allí se tienen.

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Iglesia del Salvador

La escalera exterior de caracol que sigue el curso de la aguja en espiral se va estrechando a medida que se sube, hasta el punto de que al final sólo cabe una persona. Conseguimos coronarla tras dar y recibir algún que otro empujoncito y el regalo fueron unas espectaculares vistas de la ciudad, mucho mejores que desde la Rudentaarn.

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Biblioteca Real

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Estrecho de Oresund

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Christianshavn

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Christiansborg

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Amagerbro

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Christianshavn

Aprovechando la cercanía nos metimos en Christiania, la zona/barrio/comunidad hippie en el que todo está permitido salvo hacer fotos. Respetuosos con la prohibición, dimos una vuelta por este concurridísimo lugar acompañados por un sospechoso olorcillo y rodeados de bares, funciones callejeras y mucho barullo. Un sitio pintoresco sin duda con individuos de todo tipo y condición en el que es casi obligatorio tomar algo ya que cuesta prácticamente la mitad que en el centro de la ciudad.

Para cuando salimos de este curioso barrio se había levantado un viento polar que no invitaba al callejeo y visto que a esa hora era lo único que habríamos podido hacer pues los lugares cerrados estaban ídem, fuimos a descansar un rato esperando a que anocheciera para ir al parque de atracciones Tivoli. Bien es cierto que el frío es relativo pues a algunos parecía no importarle.

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¿Frío yo?

Dado nuestro nulo interés por las atracciones propiamente dichas pero al mismo tiempo con ganas de conocer el parque más antiguo de Europa programamos la visita en horario nocturno y en sábado para contemplar su, según todos, espectacular iluminación y también aguantar hasta la medianoche, momento en que hacen un castillo de fuegos artificiales. Dicho y hecho, entramos cuando aún había algo de luz para hacer unas cuantas fotos pero con todos los farolillos ya encendidos.

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Farolillos

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Teatro

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Restaurante

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Lago y montaña rusa

El parque es enorme y precioso, sobre todo de noche. Hay atracciones para todas las edades, teatros (aunque no había funciones), multitud de restaurantes y mucho ambiente pese a que después de cenar empezó a llover. A punto estuvimos de irnos pues lo más probable era que suspendieran los fuegos artificiales pero por suerte no lo hicimos pues, pese al chaparrón que estaba cayendo, el espectáculo debía continuar y así fue, la explosión de luz y color inundó el nublado cielo. Nada más acabar, una orquesta empezó a tocar y concluimos este intenso día en Copenhague bailando bajo la lluvia.

Enlaces:

Horarios y precios de Rosenborg

Horarios y precios del tour por los canales

Horarios de la iglesia del Salvador

Christiania

Horarios y precios del Tivoli

Mapa del segundo día en Copenhague

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2 comentarios en “Copenhague – Rosenborg y Tivoli

  1. Pingback: Copenhague – Últimas horas y algunos datos e impresiones | impresionesviajeras

  2. Pingback: Copenhague – La Sirenita y Kastellet | postalesdelmundo

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