Copenhague – Los castillos de Frederiksborg y Kronborg

A tan sólo 36 km al noroeste de Copenhague se alza el castillo de Frederiksborg, en la ciudad de Hillerod. Más al norte, en Helsingor, está la fortaleza de Kronborg, donde se sitúa la acción de la obra Hamlet.

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Con la adecuada combinación de trenes que conecta las tres ciudades, Copenhague, Hillerod y Helsingor, la visita a ambos castillos puede realizarse perfectamente en un sólo día al no ser necesario volver a la capital tras ver el primero.

Por cuestiones de horario visitamos primero  Frederiksborg, ya que abre a las 10:00, una hora antes que el otro. Con una frecuencia de paso envidiable de cada diez minutos, el tren nos dejó en unos cuarenta en la estación de Hillerod, y siguiendo las indicaciones atravesamos lo que nos pareció una pequeña y agradable ciudad hasta llegar al castillo, que es a su vez el Museo de Historia Nacional de Dinamarca, por lo que al edificio propiamente dicho hay que añadirle una valiosa colección de pintura histórica.

El conjunto palaciego está ubicado en tres islotes conectados por varios puentes que unen también los jardines. Así, la primera perspectiva que se tiene de la fortaleza llegando desde la ciudad es la de la muralla y el lago que la rodea.

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Llegando a Frederiksborg

Una vez atravesados los dos primeros islotes se llega al palacio, otra imponente mole marrón  de estilo renacentista y perfecta simetría.

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Frederiksborg

El interior se compone de una planta baja y tres superiores. En la primera, lo más remarcable es la Sala de Caballeros, un antiguo comedor del siglo XVII totalmente reconstruido tras un incendio.

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Sala de los Caballeros

Un pasillo exterior conduce a la capilla, situada ya en el primer piso. Los amplios ventanales inundan de luz esta iglesia y realzan su delicada ornamentación. Se recorre por la galería superior, consiguiendo así una perspectiva inmejorable de todo el conjunto y sus refinados detalles decorativos, en el que los elementos dorados de la bóveda destacan por encima del resto.

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Nave central de la capilla

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Galería superior y bóveda

En todo castillo que se precie no puede faltar una sala de baile, y el de Frederiksborg no iba  a ser la excepción. En la segunda planta la también llamada Sala de Ceremonias fue reconstruida en el siglo XIX tras ser devastada en el mismo incendio que acabó con  las salas de la planta baja. Un magnífico techo artesonado de madera y un suelo tricolor jaspeado de mármol nos conducen directamente a los bailes e intrigas amorosas y políticas que se debían de celebrar entre estas lujosas paredes.

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Sala de Ceremonias

En esta segunda planta otros salones decorados con mobiliario de diferentes épocas muestran el paso del tiempo y las modas imperantes en cada momento, que se reflejan también en los retratos que cuelgan de sus paredes, acordes con el período que ilustran.

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Sala de la época absolutista

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Sala siglo XIX

En el exterior, unos jardines con su particular canal versallesco alegran el entorno pese a la brumosa mañana y la llovizna que empezó a caer en ese momento.

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Jardines de Frederiksborg

Un pequeño paseo por los alrededores del castillo nos llevó hasta una réplica en miniatura del edificio madre: mismo color, parecida estructura y similar disposición, o lo que es lo mismo un pequeño pabellón perfectamente ubicado junto al lago.

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Pabellón

Finalizada la visita al que está considerado el Versalles danés, aunque en mi opinión poco tienen en común, volvimos a la estación para coger el tren que nos tenía que llevar a Helsingor, donde se encuentra  Kronborg, el castillo que Shakespeare utilizó para localizar la acción de su obra Hamlet. A este interesante dato hay que añadirle que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, por lo que se puede considerar una visita ineludible de cualquier viaje por Dinamarca. Pese a estos títulos tan rimbombantes, a mí personalmente me decepcionó bastante e incluso diría que me resultó poco agradable.

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Palacio de Kronborg

Rodeado, como es natural, por un foso y una muralla, al inmenso complejo se accede a través de un patio, lo cual también es muy natural en este tipo de edificaciones, aunque aquí lo diferente es el color beige que se aparta del marrón oscuro predominante en otras construcciones. Por su parte, la austeridad de la fachada es el preludio de lo que nos espera en el interior.

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Patio del castillo

Siguiendo con la austeridad, las salas y salones casi podrían calificarse de espartanas si se los compara con los de otros castillos de la época, lo cual quizás puede explicarse porque en el siglo XVII este lugar fue ocupado por los suecos, quienes robaron  la mayor parte de las obras de arte que contenía, utilizándose a partir de ese momento como fortificación más que como residencia. Cuadros y tapices que lo adornan, por mucho valor histórico que tengan, resultan insuficientes para hacerlo más atractivo. La inmensidad de la Sala de los Caballeros es lo más llamativo del palacio.

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Apartamentos reales

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Salón de Baile

El paseo por las afueras, pese al viento helado que soplaba, fue lo más agradable de la visita. Con Suecia divisándose en el horizonte, pues el estrecho que separa los dos países aquí tiene tan sólo cinco kilómetros de ancho, vimos a lo lejos el diminuto skyline de la ciudad que comparte con su vecina danesa el mismo nombre, Helsingborg.

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Al otro lado del estrecho, Suecia

Los verdes prados que rodean la muralla le da un poco de color al entorno, que en ese día gris y ventoso se veía bastante tétrico.

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Parte posterior de Kronborg

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Un día muy gris

De camino a la estación, una sorpresa: encontramos al novio de la Sirenita, un muchacho plateado en  actitud muy lánguida que parece echar de menos a su alma gemela, situada a 50 kilómetros de distancia.

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El “Sirenito”

Casi una hora de tren y  completamos el triángulo geográfico que nos devolvió a la capital, a donde llegamos cuando sólo restaba esperar la hora de la cena. El día siguiente y última mañana de nuestra estancia en Copenhague la dedicamos a dar un paseo por la ciudad  con lo que nos faltaba por visitar y despedirnos del Nyhavn.

Enlaces:

Palacio de Frederiksborg

Palacio de Kronborg

Mapa de las tres ciudades

 

 

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Un comentario en “Copenhague – Los castillos de Frederiksborg y Kronborg

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