Copenhague – Últimas horas y algunos datos e impresiones

La última mañana en Copenhague la dedicamos a realizar algunas visitas sueltas que nos habían quedado de días anteriores y dar otro paseo por el centro, donde coincidimos con el cambio de guardia en la plaza Amalienborg.

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La primera parada la hicimos en la Iglesia de Mármol, que con este nombre no necesita de más explicación sobre el elemento predominante en su construcción. Imponente por fuera y muy bien ubicada a modo de rotonda en el centro de la misma calle que va a dar a la plaza Amalienborg, su interior de planta circular decepciona un poco, pues frente a semejante mole me esperaba una iglesia espectacular pero no fue así. La curiosidad de este lugar es que estuvo durante más de cien años a medio construir por falta de financiación, hasta que finalmente a mediados del XIX un mecenas decidió invertir su dinero en acabar el proyecto.

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Igleisa de Mármol

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Plaza Amalienborg

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Nave circular

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Cúpula

Aunque aún faltaba un ratito, decidimos esperar al cambio de guardia que todos los días se realiza entre las 11:00 y las 12:00 en la plaza Amalienborg, y para hacer tiempo dimos un pequeño paseo por los alrededores aprovechando la soleadísima mañana que se había levantado.

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Plaza Amalienborg

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Plaza Amalienborg

Poco a poco se fue formando una larga cola en el centro de la plaza con el mismo propósito que nosotros, asistir a este peculiar ceremonial del cambio de guardia que se realiza en otras muchas ciudades del mundo y que en todas atrae a un buen número de curiosos, aunque a mí personalmente me produce más risa que admiración. Será porque me parece algo totalmente anacrónico y a lo que no le encuentro ningún sentido, pero en cualquier caso siempre respeto a los protagonistas y a sus incondicionales. Sea como fuere, hay que admitir que los soldados de la Guardia Real van impolutos dentro de sus uniformes y además la coreografía la tienen perfectamente aprendida.

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Guardia Real

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Cambio de guardia

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Retirada

Finalizado el espectáculo gratuito, que desde que empiezan a salir los soldados de la caserna a las 11:00 hasta que se acaba el cambio propiamente dicho dura su buena hora y media, quisimos echar un último vistazo al Nyhavn, el canal más fotogénico de la capital danesa que se convirtió durante este viaje en mi rincón preferido de Copenhague. A la luz del sol está igual de fantástico que al atardecer, y tomar algo en una de sus terrazas si el tiempo acompaña nunca es una mala idea.

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Nyhavn

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Nyhavn

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Nyhavn

Tras el pequeño descanso quería satisfacer un capricho fotográfico y por este motivo fuimos caminando hasta el Diamante Negro o Biblioteca Real, un edificio de vidrio negro que es muy llamativo por fuera y que por dentro tiene unas vistas del canal que me parecieron tremendamente resultonas para fotografiar.

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Desde la Biblioteca

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Desde la Biblioteca

Por último, nos acercamos hasta el Ayuntamiento. El objetivo principal era subir a su torre para contemplar las vistas de la ciudad, pero las horas para acceder se limitan a las 11:00 y a las 14:00, por lo que para el primer turno ya era tarde y para el segundo no podíamos esperar. Igualmente fuimos para curiosear un poco por dentro del edificio, y la verdad es que podríamos habernos ahorrado el paseo. Una bonita composición floral en el exterior fue lo mejor de la visita.

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Plaza del Ayuntamiento

Tras esta relajada mañana nos despedimos de la ciudad y pusimos rumbo al aeropuerto, poniendo así punto final a nuestra estancia en la capital danesa.

Enlaces:

Mapa del cuarto día en Copenhague

Datos prácticos

 Vuelo. La línea aérea Vueling realiza el trayecto desde Barcelona directo a Copenhague, lo cual a nosotros particularmente nos resulta de lo más interesante para ganar comodidad y ahorrarnos mucho tiempo.

Moneda. Aunque pertenece a la Unión Europea, Dinamarca es de esos países que tiene su propia moneda, en este caso la corona danesa, y está a unas 7,5 coronas por euro, aproximadamente.

Hotel. Dinamarca es un país que resulta extremadamente caro para nuestros bolsillos, y eso que es el más barato de todos los escandinavos. Encontrar un hotel que fuera céntrico, estuviera bien y fuera barato fue misión imposible, así que al final optamos por priorizar el primer punto y elegimos el Christian IV, a cinco minutos de Nyhavn y, por tanto, perfectamente situado. Por el precio que pagamos me pareció demasiado sencillo pero admito que los desayunos eran fabulosos. Pongo el enlace directo aunque siempre reservo con  booking,  donde suelo encontrar buenas ofertas: Hotel Christian IV

Comidas. Nadie diría que en Copenhague está uno de los restaurantes que ha sido elegido en varias ocasiones el mejor del mundo. Será la excepción porque en el resto de sitios la comida, además de ser astronómicamente cara, es sencilla y escasa. En resumen, comimos para alimentarnos porque era imposible aspirar a más. Y por  poner sólo un ejemplo, pagamos por dos platos combinados y dos aguas  50 euros en un lugar que era como un fast-food. Y no sólo en la capital, también en Helsingor, a 50 kilómetros de Copenhague, nos cobraron 20 euros por dos tristes bocadillos y un agua.

Transporte. Nada más fácil que moverse por la ciudad. Lo suyo es ir andando porque todos los puntos de interés están relativamente cerca y además yendo de un sitio a otro se aprovecha el tiempo para practicar el imprescindible callejeo. Cuando las piernas ya no dan más de sí el metro es el sustituto ideal, que también conecta el centro de la ciudad con el aeropuerto.

 

Mis Impresiones

Reconozco que Copenhague no se encontraba entre mis destinos prioritarios antes de ir, a mi modo de ver no aguanta la comparación con otras capitales europeas de primera fila, pero una vez vistas éstas me pareció un buen sitio para pasar cuatro días de primavera. Tras conocerla puedo opinar por mí misma, y mi impresión general es que se trata de una ciudad muy agradable para recorrer a pie y callejear hasta el cansancio, muy cómoda y accesible, bien conectada con transporte público consigo misma y con el resto de ciudades de alrededor, muy tranquila y con un ambiente inmejorable, silenciosa y   sin aglomeraciones turísticas.

Algunos de sus rincones me gustaron especialmente, como el paseo por Kastellet y el canal Nyhavn, siempre animado y muy fotogénico. Visualmente me pareció espectacular desde las alturas, con sus casas de techos multicolor todas uniformes.

No obstante, me falló la parte más cultural, pues las visitas a los tres palacios (Rosenborg, Frederiksborg y Kronborg) y a la Glyptotek no estuvieron a la altura de lo esperado. Demasiado sobrios para mi gusto, y salvo algún detalle en particular, no me pareció que merecieran la pena ni me aportaron nada especial.

En resumidas cuentas, una estancia que puede calificarse de agradable, para pasar unos días sin el ajetreo y estrés que provocan otros lugares más populares y, por consiguiente, demasiado masificados en ocasiones, pero puede no colmar las expectativas turísticas en algunos de  los monumentos considerados más simbólicos.

 

 

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Un comentario en “Copenhague – Últimas horas y algunos datos e impresiones

  1. Pingback: Copenhague – Rosenborg y Tivoli | postalesdelmundo

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