Marruecos – Últimas compras y algunos datos e impresiones

Las pocas horas que quedaban para finalizar el viaje, tras volver de la ruta por el desierto, las dedicamos a hacer las últimas compras en el zoco de Marrakech y a dar la última vuelta por la plaza Jemaa el-Fna.

IMG_3021

Poco más pudimos hacer aparte de algunas compras de última hora y cenar en la plaza, pues llegamos a Marrakech sobre las ocho de la tarde y nuestro avión salía al día siguiente a las nueve de la mañana. Jemaa el-Fna presentaba el mismo aspecto y acogía el mismo tipo de espectáculos que tres días atrás: muchos turistas y muchos locales vendiendo de todo un poco, cantando,  bailando, haciendo tatuajes, es decir que parecía que no nos hubiéramos movido de allí. En el primer contacto con la plaza todo resulta de lo más exótico y singular, pero al final a mí personalmente me pareció demasiado repetitivo.

Capítulo aparte merece el zoco. No somos amantes de las compras ni dedicamos una parte del presupuesto del viaje a adquirir recuerdos, en primer lugar por no ser una cuestión que nos interese especialmente y en segundo lugar porque los souvenirs más económicos me parecen en su mayoría francamente feos. Pero en el zoco de Marrakech encontré muchas cosas que me parecieron muy bonitas para el precio que tenían. Además, la obligación de tener que gastar los últimos dirhams antes de volver a casa fue la excusa perfecta para pasar un rato en el zoco como buenos turistas: comprando. En cambio, el regateo estuvo flojo, en parte por no estar muy ducha en esta práctica y también porque por la noche, poco antes de cerrar, los vendedores ya parecían cansados y si bien es cierto que no estaban demasiado pesados tampoco se les veía dispuestos a entrar mucho en el juego, por lo que al final el ahorro no nos llegó ni para el desayuno del día siguiente. Pero lo importante para mí fue que volví cargada como no suelo hacerlo de unos preciosos recuerdos de Marruecos.

Todo llega a su fin y los viajes parece que lo hacen a una velocidad mucho mayor que el resto de cosas. Así, un buen madrugón y hacia el aeropuerto, donde nos esperaba una tremenda cola en el control de pasaportes. Superado el trámite, tras unas dos horas de vuelo volvíamos a ver nuestra ciudad.

IMG_3095

Listos para despegar

IMG_3098

Acercándonos a Barcelona

Datos prácticos

 Avión. Pese a las muchas críticas que acumula Ryanair, lo cierto es que sus precios siempre resultan imbatibles. Por ello, es la primera compañía que consulto, y aunque lógicamente utilizo los buscadores para comparar con otras por si acaso, lo cierto es que todavía no he encontrado ninguna que le haga sombra. Además, Ryanair no penaliza, como las demás, la compra de billetes sueltos, es decir que cogerlo sólo de ida no es más caro que ida y vuelta. En este caso nos vino de perlas pues entramos por Fez y salimos por Marrakech, que aunque en un principio no estaba previsto, el cambio de aeropuertos que hizo Ryanair coincidiendo con nuestra estancia en Marruecos (de Girona a Barcelona) nos obligó a hacer esa combinación. Al final resulta más práctico si se hace una ruta por el país, pues no hay que volver al punto de inicio con la consiguiente pérdida de tiempo que eso supone, y lo que en un principio parecía un fastidio resultó una ventaja pues pudimos visitar dos ciudades en lugar de una. El precio de ambos vuelos comprándolos por separado fue de 100 euros/persona, prácticamente el mismo que si hubiéramos cogido i/v.

Documentación. No se necesita ningún visado para entrar al país ni pagar ninguna tasa. El único requisito es tener el pasaporte con 3 meses de vigencia  y rellenar un formulario antes de pasar el control de pasaportes, que también deberá cumplimentarse a la salida del país.

Documentación

Moneda. La moneda de Marruecos es el dirham y el cambio resulta facilísimo pues 10 dirhams equivalen a 1 euro, aproximadamente claro.

DSC_0300

Dirhams

Sanidad. Como con la documentación, tampoco existe ningún requisito sanitario ni obligación de ponerse ninguna vacuna. Simplemente tener las precauciones básicas y un poco de cuidado, por ejemplo con el agua.

Consejos sanitarios

Hoteles. Aunque existen hoteles como en todo el mundo, lo más habitual cuando se va a Marruecos es alojarse en un riad, antiguas casas familiares  con muy pocas habitaciones y que ofrecen un trato muy cercano y acogedor. Los dos en los que estuvimos, en Fez y Marrakech, son totalmente recomendables tanto por su precio como por su ubicación, dentro de la medina ambos pero totalmente aislados del barullo. Más que en un hotel es como estar en casa de unos amigos pues no existe recepción propiamente dicha, con la llave de la puerta uno entra y sale sin necesidad de molestar a nadie. Lo que más me gustó de estos riads fue su patio interior, agradables estancias donde descansar, desayunar, tomar un té…

DSC_0114

Riad Dar Skalli

DSC_0817

Riad Basma

Riad Dar Skalli

Opiniones del Riad Basma en Tripadvisor

Transportes. Los pocos taxis que tuvimos que coger fueron para los traslados desde y hacia el aeropuerto y los contratamos directamente con los respectivos riads ya que a las dos ciudades llegamos de noche y no nos apetecía ir buscando y regateando precios. Seguramente nos salieron más caros de lo habitual, así que desconozco por cuánto se puede conseguir un taxi cogiéndolo en la calle.

De Fez a Marrakech fuimos en tren. Tarda unas ocho horas en hacer el trayecto ya que se desvía y pasa por Rabat y Casablanca. Por fuera parecía un poco antiguo pero los compartimentos en primera clase eran muy cómodos. El viaje se hizo un poco pesado pero nada fuera de lo normal estando tantas horas dentro de un tren. El precio es de poco más de 30 euros; el primero sale a las 2:30 de la madrugada y el último a las 16:30 horas. Como no habíamos adquirido previamente los billetes (desconozco si puede hacerse online) fuimos a la estación y compramos dos para el siguiente tren sin ningún problema.

Horarios y precios del tren Fez-Marrakech

Comidas. Aunque me sabe mal decirlo, la gastronomía marroquí no se cuenta entre mis preferidas, y eso que adoro la comida árabe en general. Esperaba encontrar en Marruecos alguno de los deliciosos platos que comí en Turquía o en Jordania, pero no fue así. Todo lo que probé me pareció muy poco sabroso y monótono, no pudiendo salir del cuscús y del tajiné con sus respectivas variantes. Me cuesta creer que sea una cuestión de mala suerte, pues a lo largo de una semana tuvimos ocasión de ir a diferentes restaurantes, la mayoría de los cuales recomendados en  foros, blogs y Tripadvisor, pero en este aspecto el viaje resultó decepcionante. Por eso, lógicamente, no puedo recomendar ningún restaurante ya que todos me parecieron similares. Como no todo iban a ser pegas, lo que tiene de bueno es que comer en Marruecos sale realmente barato.

Excursiones. La ruta que hicimos por el Atlas hasta el desierto de Merzouga tuvo una duración de tres días. Lo mejor es dedicarle más tiempo porque las distancias son enormes, en caso contrario hay que pasar muy rápido por sitios que bien merecen una visita más profunda, pero si ello no es posible igualmente es una excursión totalmente recomendable. Nosotros la contratamos con Viajes Marruecos 4×4 y quedamos encantados, más amables y profesionales no se puede ser.

Viajes Marruecos 4×4

 

ImpresionesViajeras

Como ya he comentado en sus respectivas entradas, ni Fez ni Marrakech consiguieron entusiasmarme, no les encontré el encanto que otros viajeros ven en ellas. Fez estuvo bastante por debajo de lo que esperaba y Marrakech me gustó un poquito más pero tampoco me pareció nada extraordinario. En general, pocas cosas para ver y las más interesantes tampoco cundieron demasiado pues se visitan en poco espacio de tiempo. Supongo que su atractivo reside en el ambiente que se vive en ellas, en perderse sin rumbo por el zoco, en dedicar un día entero al regateo, en estarse horas tomando un té observando la vida pasar, en deambular por la plaza Jemaa el-Fna… todas ellas actividades muy interesantes pero que para mi gusto personal ni llenan ni justifican un viaje, sólo  son el perfecto complemento de una intensa jornada turística que debe ocuparse con otras cosas.

Tampoco puedo decir que me arrepienta de haber estado pues es obvio que los lugares hay que verlos y decidir por uno mismo, pero por un lado no son ciudades a las que tenga previsto volver, con una vez para mí ha sido suficiente; por otro lado, al cuarto día de viaje (los dos de Fez y los dos de Marrakech) todavía no había encontrado nada que lo justificara y en ese momento estaba empezando a preocuparme.

Por suerte, para los tres días restantes habíamos planeado salir de Marrakech y encaminarnos hacia el desierto. Fue una gran idea porque si digo que volví entusiasmada me quedo corta. Me parecieron fascinantes todos los lugares por los que pasamos,  el abrupto paisaje del Atlas, los exuberantes oasis, las marrones aldeas bereberes, el deslumbrante desierto,   el árido Anti Atlas… todos y cada uno de ellos merecen sin dudarlo una estancia más prolongada. Lo ideal habría sido poder tomárselo con calma sin estar tan pendientes del reloj y de esta forma explorar más a fondo esta zona del planeta que bien vale una mirada más profunda que la que pudimos dar. Como faltó lo más importante, el tiempo para invertirlo aquí, tuvimos que conformarnos y adaptarnos a lo que había, teniendo en cuenta además que éramos plenamente conscientes de que la ruta era demasiado ambiciosa para el escaso tiempo disponible. No obstante, en la disyuntiva de ir sólo tres días o no ir lo tuvimos clarísimo desde el principio y decidimos liarnos la manta a la cabeza.

Si el escenario natural me pareció extraordinario, interesantísimas fueron todas las explicaciones que sobre el pueblo bereber nos iba dando nuestro guía Zaid. Lástima que el contacto fue muy fugaz y me supo realmente a poco, me habría gustado descubrir otros muchos aspectos de la vida cotidiana de este pueblo que vive todavía en casas de adobe y sigue lavando la ropa en el río en pleno siglo XXI.

DSC_0353

Bandera bereber

La unión de ambos, paisaje y cultura, dio como resultado un viaje inolvidable que acabó con ganas de volver en otra ocasión con más tiempo. Al fin y al cabo es la mejor sensación que uno puede llevarse a casa: el deseo de repetir.

Anuncios

Un comentario en “Marruecos – Últimas compras y algunos datos e impresiones

  1. Pingback: Marruecos – Una semana en tierra bereber | postalesdelmundo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s