Polonia – Torun

La pequeña ciudad de Torun debe su fama a su hijo más ilustre, el astrónomo Nicolás Copérnico. También cuenta con un coqueto y tranquilo centro histórico para recorrer en un relajado paseo.

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Llegamos a Torun procedentes de Wroclaw tras cinco horas de tren y un trasbordo. El viaje se hizo algo pesado, sobre todo por el calor tan sofocante que hacía combinado con la ausencia de aire acondicionado. Por suerte el paisaje compensaba el tedio del trayecto y así pude distraerme haciendo algunas fotos.

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Algún punto entre Wroclaw y Torun

Era ya casi de noche cuando llegamos y lo único que pudimos hacer fue instalarnos en el hotel y cenar algo en el restaurante más barato que pisamos durante nuestra estancia en Polonia: 8 euros nos costó con cerveza y agua en el Restaurante Oberza, muy cerca del museo de Copérnico. No es el mejor lugar en el que he comido en mi vida pero por ese precio creo que no se puede pedir más.

La idea inicial era quedarnos unas pocas horas en Torun para visitar la casa de Copérnico y callejear un poco por el centro histórico, un punto intermedio entre Wroclaw y la siguiente ciudad, Varsovia, sin más pretensiones que conocer algo más de Polonia. Pero antes de iniciar la jornada turística al día siguiente de nuestra llegada nos acercamos hasta la parada de autobuses para intentar comprar billetes hacia la capital en una compañía de bajo coste que es realmente barata. Por desgracia, en la estación nos informaron de que no tenían oficina de ventas presencial, y el intento de adquirirlos en una agencia fue frustrado porque ya no quedaban para el mismo día. No nos quedó más remedio que seguir utilizando el ferrocarril.

Acabadas las gestiones que no fructificaron como esperábamos nos dirigimos hacia la Casa de Copérnico, dos edificios góticos del siglo XV que se sabe que pertenecieron al padre del astrónomo pero no hay tanta certeza sobre si se produjo aquí su nacimiento. Sea como fuere, han aprovechado el tirón y han hecho de este lugar un museo.

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Museo Copérnico

Como son dos edificios el espacio museístico también está dividido en dos: en el de la izquierda se exhiben objetos e instrumentos relacionados con los estudios y observaciones del astrónomo; el de la derecha está decorado con muebles y utensilios de su época. Sin audioguía ni tan sólo un triste folleto explicativo es un lugar que cuesta seguir a menos que se sea un entendido en la materia.

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Cocina

De camino hacia la Plaza Vieja del Mercado, a menos de cinco minutos del museo, nos topamos con una de las muchas estatuas que hay desperdigadas por la ciudad. Ésta es la de un burrito que a juzgar por el desgaste que sufre seguro que es portador de buenos augurios.

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Burrito

Frente a la torre del Ayuntamiento, a donde nos disponíamos a subir, pudimos saludar al hijo predilecto de la ciudad.

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Estatua de Copérnico

Desde la torre, de 42 metros, se tienen unas vistas insuperables de la ciudad.

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Calle Szeroka

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Casa Artus

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Catedral de San Juan

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Iglesia del Espíritu Santo

También la parte más nueva de la ciudad se alcanza a ver a lo lejos.

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Tres edificios

Desde lo alto de la torre divisamos la inmensa mole de la Iglesia de la Virgen María y hacía allí nos dirigimos imaginando que tan magnífico templo debía contener algo realmente asombroso, pero en verdad fue bastante decepcionante. Restos de unos frescos en muy mal estado y una altura interior considerable son los dos elementos más remarcables del lugar. Prometía mucho por fuera pero para mí fue una iglesia más en la larga lista de las que llevo visitadas.

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Iglesia de la Virgen María

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Nave principal

No podíamos irnos de Torun sin probar antes uno de sus productos más típicos, las galletas de jengibre (pierniki). En cada esquina hay una tienda con mil variedades, tantas que se hace difícil elegir una. Son tan famosas que hasta museo propio tienen; me gustaron pero mi entusiasmo no llegó al punto de querer asistir a su proceso de fabricación ni a conocer su historia desde que se hizo la primera.

Era hora ya de dejar Torun y dirigirse hacia Varsovia. Como quería tener una panorámica de la ciudad desde el otro lado del río Vístula, para no perder tiempo entre ir, volver a buscar las maletas y pasar por el mismo sitio en autobús  fuimos hasta la estación andando. Un paseo de veinticinco minutos y ya estábamos esperando el tren mientras yo había conseguido mis fotos desde el puente, pues no teníamos tiempo de desviarnos hacia el punto panorámico.

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Saliendo de Torun

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Vista panorámica

Visita muy fugaz en esta ciudad pero para mí fue más que suficiente. Me gustó, pequeña, tranquila y bien conservada gracias también a que apenas fue dañada durante la Segunda Guerra Mundial,  pero siendo sinceros no llegué a encontrarle el encanto de Wroclaw.

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El río Vístula

En cualquier caso, fue agradable pasar unas horas en esta ciudad situada a orillas del Vístula, el río que desde ese momento no íbamos a abandonar como si nos hubiéramos propuesto seguir su curso a través de las ciudades que baña.

Enlaces:

Un hotel céntrico, bien de precio y con una decoración muy original: Hotel Gotyk

Opiniones en Tripadvisor del Restaurante Oberza: Restaurante Oberza

Mapa de Torun

 

 

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3 comentarios en “Polonia – Torun

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