Polonia – Varsovia: un museo y una cita con Chopin

El Levantamiento de Varsovia que tuvo lugar en 1944 tiene un museo propio en la capital polaca en homenaje a ese trágico episodio histórico. Tras visitarlo, nada mejor que asistir a un concierto de Chopin para animar el espíritu.

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El domingo se levantó radiante con algunas nubecillas en recuerdo de la lluvia del día anterior y la temperatura no podía ser más agradable: ni frío ni calor, lo ideal para hacer turismo sin agobios, que es lo que nos propusimos ya de buena mañana dirigiéndonos a primera hora hacia el Museo del Levantamiento de Varsovia. Quise que coincidiera la visita en domingo porque este día la entrada es gratuita, pero más tarde me arrepentí de semejante decisión porque no sólo tuvimos que hacer casi una hora de cola, que hasta cierto punto es hasta normal, sino que una vez dentro, lógicamente, estábamos todos apretujados circulando por unos espacios bastante reducidos y apiñados intentando enterarnos de algo, lo que hizo que la visita acabara siendo bastante agobiante.

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Casi una hora de cola

Inaugurado para conmemorar el 60 aniversario de la insurrección, en el museo no sólo se narran los detalles de los 63 días que duró el episodio sino que se recrea con muchísimo realismo el ambiente de la época y lo que significaba para los varsovianos vivir bajo la ocupación nazi. Miles de fotos, objetos, cartas, un montón de recuerdos y diferentes armas, acompañados por unos efectos sonoros y  una iluminación muy lograda, consiguen crear un ambiente muy sugerente.

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Moto con sidecar

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Fotos

En este sentido el museo me pareció perfecto. Ahora bien, su distribución deja bastante que desear, pues en muchos tramos es casi imposible seguir un orden cronológico coherente, lo cual sería de agradecer en un museo de historia. Además, el nivel de detalle de las explicaciones me pareció excesivo, hasta el punto de que había que ir parando la audioguía antes de que acabara cada tema para no eternizar la visita.  Al final acabé con tal empacho de información que me fue imposible retener nada y tuve la sensación de que es un lugar pensado para los varsovianos que quieran profundizar en este episodio histórico más que en legos en la materia como era mi caso.

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Mural

Entre la cola, el lento ritmo de la visita, las detalladas explicaciones y los casi cuarenta y cinco minutos de espera para ver un documental en 3D sobre la destrucción de Varsovia tras la guerra, todo ello junto provocó que se nos fuera prácticamente toda la mañana en el museo, lo cual no estaba en absoluto previsto pues aún quedaban dos visitas pendientes antes de acudir a nuestra cita con Chopin. Así que a todo correr y sin comer fuimos hasta el Palacio de la Cultura y la Ciencia.

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Palacio de la Cultura y la Ciencia

Esta mole de 134 metros alberga todo tipo de espacios, desde dos museos hasta tres teatros, pasando por una piscina, varios restaurantes y algunas salas de exposición. Pero mi interés principal era subir hasta la azotea, situada en el piso 30, para contemplar las vistas de la Varsovia más moderna.

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Estación central de trenes

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Vistas

Al fondo se adivinaba el casco antiguo y una parte del río Vístula.

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Stare Miasto

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Al fondo, el Vístula

En algún momento me pareció estar en Manhattan, pero enseguida volvía a la realidad de la Varsovia más clásica.

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Pequeño Manhattan

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Más clásico

Me parecieron unas vistas espectaculares de la ciudad y totalmente imprescindibles. El siguiente destino también era panorámico aunque el espectáculo completamente diferente: la Ciudad Vieja desde la torre de la Iglesia de Santa Ana.

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Palacio Real

Como sacada de un cuento, la ciudad vista desde aquí es una imagen difícil de olvidar.

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Plac Zamkowy

En el otro extremo, de donde veníamos, los modernos edificios varsovianos se asomaban a lo lejos formando un bonito contraste con el primer plano.

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Contraste

Aunque ya sabemos que no son los edificios originales, destruidos durante la guerra, es innegable el esfuerzo realizado en su reconstrucción para darles el aspecto que tenían antes. Para mí lo importante es el efecto estético que causan, que a mi modo de ver es incuestionable, y criticar que no sea lo auténtico como si de una tara se tratase me parece fuera de lugar.

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Plac Zamkowy

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El Vístula

Un último vistazo a este precioso rincón varsoviano antes de ir a buscar el tranvía que nos llevaría hasta el Parque Lazienki.

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Columna de Segismundo

Ahora sí que Chopin nos esperaba impaciente y de hecho llegamos algo tarde a la cita. Junto al monumento erigido en honor del pianista, en el Parque Lazienki, una buena cantidad de gente ya se hallaba instalada para escuchar el concierto gratuito que todos los domingos de verano ofrecen a las 12:00 y a las 16:00 horas. Como era imposible encontrar un solo hueco en los bancos, seguimos el ejemplo de otras personas y nos tumbamos en la hierba para disfrutar durante casi una hora de varias piezas clásicas. Un rato de relax tras la apretujada mañana turística nunca viene mal, y si está acompañado por música y un agradable sol entonces es aún mejor.

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Concierto de Chopin

Durante el resto de la tarde ya no abandonamos el Parque Lazienki, un antiguo coto de caza en el que se construyó un palacio cuyo apogeo se produjo el siglo XVIII, cuando se convirtió en residencia de verano de los reyes.

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Parque Lazienki

En el inmenso parque hay diferentes espacios y pabellones a cual más bucólico. El que más destaca es el Palacio sobre el Agua, edificado en un canal y que fue la residencia del rey. Su ubicación es muy fotogénica.

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Palacio sobre el Agua

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Puente que comunica el Palacio

En el mismo canal, mirando al lago que hay en el centro, un pequeño teatro construido como si fuera un templo antiguo tiene hasta las columnas rotas. Supongo que es un acabado a imitación de un teatro en ruinas.

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Teatro

Dar un paseo por el laguito no habría sido una mala idea en esa tarde dominical tan soleada. El encanto del lugar lo hacía muy apetecible, lástima que la cola nos disuadió de intentarlo siquiera.

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El laguito

Otros palacios y edificios, no muy distantes entre sí pero lo suficiente para no molestarse unos a otros, fueron apareciendo durante el paseo por el parque. Hoy en día algunos de ellos albergan un museo, como el invernadero antiguo o el Palacio Myslewicki, residencia del sobrino del rey.

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Invernadero antiguo

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Palacio Myslewicki

Hasta tienen un Templo de la Sibila, un edificio neoclásico de madera. Este último está situado en una pequeña colina y rodeado de un exuberante verde.

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Templo de la Sibila

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Verdor

El Parque Lazienki me pareció un lugar lleno de encanto, para estarse horas recorriéndolo y volver unas cuantas veces más por si algún rincón ha pasado desapercibido. Por desgracia, era hora ya de batirse en retirada y dar por concluida la visita a la capital polaca, una ciudad que fue la gran sorpresa del viaje pues nunca imaginé que llegara a gustarme tanto después de todos los comentarios negativos que había leído sobre ella. Quizás fue por este motivo, como mis expectativas eran tan bajas logró no decepcionarme. El que sí prometía mucho era nuestro siguiente destino, Cracovia, a donde llegaríamos al día siguiente a mediodía.

Enlaces:

Museo del Levantamiento de Varsovia

Mapa de Varsovia: un museo y una cita con Chopin

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Un comentario en “Polonia – Varsovia: un museo y una cita con Chopin

  1. Pingback: Polonia – Cracovia: un tour gratuito y Schindler | postalesdelmundo

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