Polonia – Datos prácticos e impresiones viajeras

Con esta entrada finaliza el blog del viaje de nueve días por Polonia para dejar algunos datos prácticos que pueden resultar de utilidad así como mis impresiones personales, que ya he ido esbozando a lo largo del diario pero que pongo aquí más detallado y ordenado.

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Vuelos. Como ya es habitual, siempre recurro a Ryan como primera opción para vuelos por Europa, y aunque hago las correspondientes comparaciones con otras líneas aéreas, los precios de la compañía irlandesa no suelen tener rival. El hecho además de que no penalice comprar los billetes sueltos (como otras de bajo coste) facilita la entrada por una ciudad y la salida por otra, lo cual es muy ventajoso si se desea realizar una ruta por varios lugares economizando un tiempo precioso que en caso contrario debería emplearse en volver al punto inicial. Al final, llegar a Wroclaw y salir por Cracovia desde y hasta Girona costó 164 euros por persona.

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Volando con Ryanair

Moneda. Aunque Polonia pertenece a la Comunidad Europea, y por tanto no es necesario pasaporte para entrar en el país, tiene una moneda propia, llamada zloty, que en agosto de 2016 cotizaba a 4,32 zlotys por euro aunque lo máximo que conseguimos fue a 4,24 allí y con la Visa aún menos, como suele ser habitual cuando se paga con tarjeta. Es cómodo no llevar mucho metálico pero sale más caro.

Las casas de cambio se llaman kantor y las hay por todas partes. En los aeropuertos y estaciones de tren no suele ser muy recomendable cambiar porque se aprovechan de la necesidad del momento para dar un cambio penoso. En general, cuanto más alejado del centro turístico más ventajoso suele ser, aunque por contra cuesta más encontrarlas porque no hay tantas.

Algunas de las que vi tenían una publicidad engañosa ofreciendo un cambio mucho mejor que el resto, pero en realidad sólo ponían un importe y era el que dan por vender euros, es decir el cambio al revés de lo que necesitamos los turistas.

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Moneda polaca

Transportes interurbanos. Para movernos entre las cuatro ciudades visitadas cogimos tres trenes: de Wroclaw a Torun, de Torun a Varsovia y de Varsovia a Cracovia. Con los dos primeros no tuvimos ningún tipo de problema, llegamos a la estación y los compramos para el siguiente tren a un precio igual o algo inferior al que indica en la web.

En el trayecto de Wroclaw a Torun hay que hacer transbordo y se tarda casi cinco horas. El billete costó 61 zlotys por persona en segunda, el tren era normal pero sin aire acondicionado y como iba repleto casi nos asamos de calor.

Entre Torun y Varsovia no hay tanta distancia, tardamos unas dos horas y media y el precio del billete fue de 54 zlotys. Igual que en el anterior, viajar en segunda es igual a asfixiarse.

Más cómodo y relajado fue el trayecto de Varsovia a Cracovia, aunque aquí sí que la falta de previsión hizo que no quedaran billetes para el tren que más nos interesaba y que el precio fuera muchísimo más elevado que comprándolo previamente online. Lo primero no significó ningún trastorno pero lo segundo fastidió un poco pues nos obligó a coger un tren de alta velocidad, que en algunos tramos no lo parecía a causa de su lentitud. Al final, pagamos 189 zlotys por billete, casi el doble de lo previsto.

La idea inicial era trasladarnos en un autobús de bajo coste que sale realmente muy barato, pero nos encontramos con el mismo problema, no tienen taquillas de venta sino que sólo venden online.

En conclusión, se puede viajar barato por Polonia en autobús (sólo algunos trayectos, por ejemplo de Wroclaw a Torun no hay) si se compran los billetes con anterioridad:

Venta de billetes de autobús

Si se prefiere el tren, extrapolando la experiencia a otras ciudades, es factible comprar los billetes para el momento sin temor a quedarse en tierra ni a pagar de más, pero el trayecto entre Varsovia y Cracovia (y viceversa) es de los más solicitados y para mayor tranquilidad y que no salga muy caro es preferible comprarlos online:

Venta de billetes de tren

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Estación de Torun

Hoteles. Como en todas partes del mundo, se pueden encontrar hoteles de todas las categorías posibles, desde lo más barato a lo más lujoso. En general, los de gama media, que es por donde solemos movernos nosotros, me parecieron baratos y con una buena relación calidad-precio. La pega es que en muchos no ofrecen desayuno o bien lo cobran aparte a precios muy elevados en comparación con el precio de la habitación. Estos son los que elegí y salvo el de Cracovia me parecen perfectamente recomendables:

  • Wroclaw: Hotel Duet, muy céntrico y bien de precio. Está en una avenida bastante ruidosa pero por suerte apenas hay tráfico por las noches así que se puede descansar bien.

  • Torun: el más barato de los cuatro y con un desayuno muy completo, tiene una decoración de lo más peculiar Hotel Gotyk

  • Varsovia: lujo a precios más que asequibles, una habitación enorme, moderna y funcional en un inmenso hotel de pasillos interminables. Lástima que el desayuno no estaba incluido y lo cobraban a precio de oro. Muy cómodo para llegar o marcharse en tren porque está a cinco minutos andando de la estación central pero para mi gusto algo alejado del centro, quince o veinte minutos andando Hotel Mercure Warszawa Centrum

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Pasillo del Mercure

  • Cracovia: la peor experiencia de nuestra vida viajera la vivimos en este hotel del barrio judío de Cracovia Hotel Rezydent Krakow. Estaba bien situado y el desayuno era buenísimo aunque la habitación padecía de una sencillez extrema (ni armario había). Pero lo peor fue la incompetencia del personal, ya que fuimos víctimas de un robo dentro de la habitación y la ayuda que nos prestaron fue nula. De un hotel de tres estrellas y siendo el más caro de todos se espera una mejor atención a los clientes, ni que sea mostrando algo de interés.

Transporte urbano. Tanto Wroclaw como Torun y Cracovia son ciudades muy pequeñas en las que no es necesario coger ni tranvía ni autobús salvo para ir al aeropuerto o a la estación de tren.

  • Wroclaw: del aeropuerto hacia el centro de la ciudad se puede coger el autobús 106 que sale cada media hora y no tarda ni treinta minutos en llegar. Cuesta 3 zlotys el billete. Para ir hasta la estación de tren cogimos el tranvía 79 que pasa por Kazimierza Wiellkiego y cuesta lo mismo, 3 zlotys.

  • Torun: llegamos y nos fuimos en tren desde donde se pueden coger tres autobuses que llegan a a Plaza Rapackiego, justo al lado del centro histórico y a dos minutos andando hasta el hotel; éstos son el 11, el 13 y el 27. Creo que cuestan 2,8 zlotys pero nos encontramos con que no había máquina expendedora y el conductor no vendía billetes, por lo que nos salió gratis el viaje. No es costumbre nuestra ir de piratas por el mundo pero en esa circunstancia no nos quedó otro remedio.

  • Varsovia: teniendo el hotel a cinco minutos de la estación no fue necesario coger transporte público ni a la llegada ni a la salida, pero sí que aprovechamos la coincidencia de que nuestra estancia caía en fin de semana para comprar el weekend ticket, que por 24 zlotys permite coger cualquier medio de transporte desde el viernes a las 19:00 hasta el lunes a las 8:00. Fue una buena idea porque no todo va a ser callejeo, hay momentos en que para llegar a una hora concreta o si empieza a llover se agradece subirse a un tranvía o coger el metro. Aparte quiero destacar la puntualidad con la que pasaban, así que en este aspecto es totalmente fiable para planificar visitas Información sobre billetes y abonos del transporte público de Varsovia

  • Cracovia: llegando en tren a la ciudad lo más fácil es atravesar la inmensa estación y cruzar la galería Krakowska cogiendo la salida que da a la calle Pawia, por donde pasan muchísimos tranvías que llevan al centro. En nuestro caso, para ir al barrio judío (Kazimierz) nos convenía el número 3. El precio del billete es de 2,8 zlotys. Hicimos lo mismo el último día pero esta vez para ir a coger el tren que nos llevaría al aeropuerto. Cuesta 8 zlotys y pasa aproximadamente cada media hora (estación Krakow Glowny):Horarios del tren al aeropuerto de Cracovia

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Tranvía de Cracovia

Comida. Comer en Polonia puede salir realmente barato. Los más apañados son los “bares de leche” (mleczny), antiguas cantinas que vivieron su máxima expansión durante la época soviética y cuya función era ofrecer comida económica a los trabajadores; ahora siguen con sus precios imbatibles pero dando de comer a todo el mundo. Dicen que los que quedan son muy recomendables pero por desgracia no pudimos entrar en ninguno porque a la hora de la comida nos quedaban a trasmano y por regla general cierran por la noche.

Bares de leche aparte, es perfectamente posible comer o cenar dos personas por 32 zlotys. Si se quiere algo más de sofisticación también es posible darse un capricho y gastarse 144 zlotys en una cena buenisima incluyendo una botella de vino. No es broma, esto aquí costaría al menos el doble.

Estos son los restaurantes:

  • Wroclaw: recién llegados a la ciudad y ya se estaba pasando la hora de cenar, por lo que fuimos al centro y nos metimos en el Spiz, una cervecería inmensa en la Plaza del Mercado. Aparte de que eran de una lentitud extrema, que no estaba en ningún caso justificada porque sólo había dos mesas más que ya habían terminado, la comida en sí me pareció bastante mediocre y el precio nada acorde con la calidad, 96 zlotys por dos platos. Puede parecer poco pero allí es mucho y más teniendo en cuenta lo que comimos. Cervecería Spiz

  • Torun: El Oberza es un tipo self-service con un menú consistente en una sopa y un segundo combinado de verdura o ensalada con carne. Muy abundante, bueno y baratísimo, 32 zlotys con bebidas. Lógicamente aunque es totalmente recomendable tampoco es una cena inolvidable, simplemente tiene una excelente relación calidad-precio, que al final es de lo que se trata. Hay que ir pronto porque a las 22:00 horas cierran. Opiniones del Oberza en Tripadvisor

  • Varsovia: la mejor cena del viaje (y, en consecuencia, también la más cara) la hicimos en el Gospoda Kwiaty Polskie, muy cerca de la Catedral. Fue el homenaje que nos dimos en Polonia por 255 zlotys (con vino), caro con respecto al resto de restaurantes pero el precio estaba totalmente justificado. Gospoda Kwiaty Polskie

    La segunda noche casi no merece ni reseña: una cena perfectamente olvidable en una terraza de la Plaza de la Ciudad Vieja, a donde fuimos con prisa porque después del espectáculo multimedia de las fuentes se hizo muy tarde y estaban casi todos los sitios cerrando.

    La tercera y última noche no nos movimos del barrio donde nos alojábamos y nos metimos en el Radio Café, un local con bastante historia reciente y una cena normal a un precio algo elevado, 162 zlotys Radio Cafe

  • Cracovia: cuatro fueron las noches que pasamos en esta ciudad y para la primera de ellas no pudimos tener más suerte, pues conseguimos cenar en el Starka sin tener reserva, lo cual al parecer es bastante difícil. Por 166 zlotys (vino incluido) pudimos probar lo mejor de la gastronomía polaca. No es de extrañar que esté tan lleno y sea casi necesario reservar previamente. Starka

    Otra cena de la que mejor no acordarse, en el barrio judío. De todos los restaurantes que hay en la plaza Szeroka nos metimos en uno que debe su fama a la película La Lista de Schindler porque aquí se rodaron algunas escenas (en ese momento desconocíamos ese dato), el Ariel. A mí personalmente no me gustó nada aunque es cierto que estaba bastante lleno y tiene muy buenas críticas, así que debió de cogerme en un mal momento. Ariel

    Un restaurante con mucho nombre entre los turistas pero que tampoco acabó de convencerme, el Morskie Oko, muy cerca de la Plaza del Mercado. Camareras con trajes regionales y decoración rústica no me parecieron suficientes para unos platos que encontré poco sabrosos a un precio nada barato en comparación, 196 zlotys. Morskie Oko

    Para la última cena tampoco nos movimos del barrio judío y fuimos a Kuchnia U Doroty, Por 118 zlotys (con vino) comimos muy bien en uno de los restaurantes con más fama entre los viajeros, aunque el horario no es muy turístico pues entramos a las 21:00 y fuimos los últimos a los que atendieron. Opiniones de Kuchnia U Doroty en Tripadvisor

Estos fueron los restaurantes que visitamos durante nuestra estancia, no voy a decir que los que más me gustaron son los mejores porque para ello sería preciso conocerlos todos y es obvio que eso es imposible a menos que uno se quede a vivir allí.

Restaurantes aparte, debo apuntar que la gastronomía polaca no se encuentra entre mis preferidas del mundo. Se come barato y en alguno sitios muy bien, de eso no hay ninguna duda, pero de todos los platos que probé no me quedo con ninguno.

En lo que sí me pareció que fallan bastante es a la hora del desayuno. Muchos hoteles lo ofrecen a precios que están totalmente descompensados con lo que cuesta la habitación y salir a la calle en busca de un lugar se convierte en una aventura. No sé si será falta de costumbre pero cuesta encontrar algo que vaya más allá de un café con leche y una pasta.

Clima. Decir que en Polonia hace mucho frío en invierno es una obviedad y un hecho que prefiero no experimentar. En verano, concretamente en la primera quincena de agosto nos encontramos con un tiempo muy variable. Los días que hizo calor alcanzamos casi los 30º, pero de repente empezaba a llover y la temperatura bajaba hasta máximas de 15º. Esto ocurría de un día para otro, así que en la maleta es imprescindible poner ropa de riguroso verano acompañada de un polar, un paraguas, unos calcetines y un chubasquero.

Información turística. Una herramienta que resulta casi imprescindible para preparar un viaje por Polonia es la web de su oficina de turismo, que proporciona muchos folletos gratuitos para conocer mejor el país previamente Oficina de Turismo de Polonia. Se piden online y en pocos días están ya en el buzón de casa.

Impresiones Viajeras

Polonia es un país muy grande del que sólo se puede ver una parte muy pequeña en un viaje de nueve días. La ruta la elegí teniendo en cuenta el tiempo disponible, los intereses personales y las distancias entre los diferentes lugares. No voy a decir que es la mejor porque por desconocimiento no puedo comparar con otras que seguramente serán igual de válidas, pero sí puedo afirmar que acabé contenta con los sitios que visité. Es posible que falten algunos imprescindibles como Gdansk o incluso Poznan, pero como en esta ocasión no pudo ser no descarto que quepan en un viaje futuro.

En líneas generales, el viaje cumplió perfectamente con mis expectativas. Con la excepción de Cracovia, que en mi opinión está algo explotada turísticamente hablando, creo que es un país poco conocido que merecería un mayor interés viajero. Por poner un ejemplo, en la revista Viajes de National Geographic no hay ni un sólo reportaje sobre Polonia que no sea para referirse a Cracovia, al menos en los últimos años, y a decir verdad esta ciudad no necesita apenas propaganda porque su fama hace que se venda sola. Supongo que los diferentes intereses que a mí personalmente se me escapan intervienen para que algunos lugares sean más populares que otros, pero de lo que no me queda ninguna duda es de que Polonia es mucho más que Cracovia.

Wroclaw es una ciudad que me gustó especialmente y en la que me habría apetecido quedarme como mínimo un día más. Ejemplo de lugar precioso y poco conocido, con ambiente pero sin el insoportable bullicio, para mí se ha convertido en uno de los imprescindibles de cualquier viaje por Polonia.

Torun dio de sí ni más ni menos de lo que me esperaba: una pequeña ciudad que sin ser fea tampoco es espectacular y que vive de la fama que le proporciona su hijo más ilustre, Nicolás Copérnico, aunque a decir verdad aparte de nacer poco más hizo aquí. La puse en la ruta por intereses personales y es agradable si viene de paso pero no la incluyo entre las imprescindibles. A su favor tiene que fue la ciudad más barata de todo el viaje, y eso que el país en sí ya lo es, pero en Torun se puede estar perfectamente gastando poquísimo.

Varsovia, en mi humilde opinión, ha conseguido un difícil equilibrio: es una ciudad con unos rincones preciosos, tranquila, sin masificaciones pero tampoco apagada, accesible y fácil de recorrer, donde el turista se siente a gusto. A estas alturas no hace falta que diga que Varsovia fue la gran sorpresa y el gran descubrimiento de este viaje. Tras leer no sé cuántas opiniones negativas sobre la capital polaca, que incluso me hicieron dudar sobre la conveniencia de incluirla en el planning, me pareció un lugar merecedor de una mirada más cordial que la que algunos viajeros le dedican. No puedo olvidar la más recurrente de las críticas, la relativa a que ha tenido que ser reconstruida desde sus cimientos tras ser devastada durante la Segunda Guerra Mundial, como si eso fuera un lastre en lugar de un mérito. Cuántos monumentos hay desperdigados por el mundo que han tenido que volver a ser levantados y ni cuenta nos damos. Admito que para ser la capital de un país no está a la altura de otras en cuanto a oferta turística y más de dos o tres días probablemente sean demasiados. En este sentido Cracovia puede que le dé algunas vueltas, pero precisamente para mí uno de los atractivos de Varsovia reside en el encanto que tienen los eternos segundones, que no consiguen destacar aunque lo merezcan.

Y, por último, Cracovia, la joya de la corona polaca, la ciudad que incluso los nazis respetaron y mimaron hasta el punto de no tocar ni uno de sus monumentos, por lo que puede presumir de tener un conjunto arquitectónico original que no ha variado con el paso de los siglos. Bonita y preciosa podrían ser los calificativos que mejor le sientan, con un centro histórico que causa una justa admiración en todos sus visitantes pero que puede crear demasiadas expectativas como en mi caso y entonces pasa a ser una pequeña decepción. Mentiría si dijera que no me gustó pero tampoco creo que merezca tanto interés, sobre todo cuando éste va en detrimento de otras ciudades polacas.

Otro top polaco es la excursión a las Minas de Sal de Wieliczka, a pocos kilómetros de Cracovia y que suele hacerse en una mañana o una tarde. Es un lugar interesante y posiblemente único en el mundo, pero a mí no consiguió entusiasmarme ni siquiera un poco. No sé si es una gran turistada como publicaron recientemente en un periódico español pero se acerca bastante.

La lástima fue no poder complementar esta ruta tan urbana con algo de naturaleza como era mi intención visitando el Parque de los Montes Tatra, pero la climatologia manda y en esta ocasión no pudo ser. Si algún día vuelvo a Polonia no dudaré en intentarlo de nuevo.

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Desde el avión

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3 comentarios en “Polonia – Datos prácticos e impresiones viajeras

  1. Pingback: Polonia – Nueve días, cuatro ciudades | postalesdelmundo

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