Argentina – Península Valdés: pingüinos

La mayor pingüinera de Sudamérica se encuentra al sur de Península Valdés, en la Reserva Provincial de Punta Tombo. Hasta aquí llegan todos los años miles de pingüinos de Magallanes para pasar el período de incubación.

mapapv-ii

Globo azul: Puerto Madryn / Globo amarillo: Puerto Rawson / Globo rojo: Punta Tombo

Aunque Punta Tombo se encuentra a unos 190 kilómetros al sur de Puerto Madryn y, por tanto, es totalmente ajena a la zona de Península Valdés, creo que por afinidad temática es mejor que incluya la visita en esta parte del viaje.

La pingüinera era la excursión programada para nuestro segundo día en la zona. Pero antes de visitar a los simpáticos animalitos hicimos una parada en Puerto Rawson para realizar un avistamiento de toninas, también conocidas como delfines patagónicos. Esta actividad era opcional, es decir que no estaba incluida en la excursión y había que pagarla aparte. Aunque no era barata, como todas las actividades en Península Valdés, no quise desaprovechar la oportunidad de ver más fauna en libertad.

Antes de salir a mar abierto nos encontramos con una mini colonia de lobos marinos tumbados al sol en donde finalmente pude apreciar la melena que los caracteriza como “de un pelo”.

dsc_0565-copy

Lobos marinos

dsc_0564-copy

Lobo marino de un pelo

Las toninas son cetáceos de la familia de los delfines algo más pequeñas que sus parientes, pues apenas alcanzan los 145 centímetros (lo normal es entre los 2 y los 9 metros de largo). Esta zona del Atlántico es su hábitat durante todo el año.

dsc_0576-copy

Tonina

Nada más alejarnos de la costa empezaron a aparecer por todas partes. Simpáticas y juguetonas, nos hicieron pasar un rato de lo más agradable con sus cabriolas, solas o en pareja realizando una coreografía perfecta.

dsc_0630-copy

Tonina

dsc_0583-copy

En pareja

Se diría que escoltar los barcos es uno de sus juegos preferidos, pues a la mínima oportunidad las teníamos enganchadas a la proa. Por suerte éramos dos embarcaciones así que pudimos ver perfectamente a las que acompañaban a los vecinos.

dsc_0602-copy

Escoltando el barco

Fue un momento bonito y al mismo tiempo estresante pues al ser tan juguetonas no paraban quietas ni un instante, por lo que captarlas con la cámara no resultó fácil.

dsc_0629-copy

Emergiendo

dsc_0594-copy

Tonina

Finalizado el avistamiento, que duró aproximadamente hora y cuarto, nos dirigimos hacia la Reserva Provincial de Punta Tombo, donde miles de pingüinos nos esperaban impacientes. En esta estrecha península se agrupan todos los meses de septiembre con el objetivo de incubar sus huevos y, una vez los pichones se valen por sí mismos, más o menos en abril, emigran hacia Brasil buscando temperaturas más cálidas.

dsc_0687-copy

Punta Tombo

El pingüino de Magallanes es muy parecido al sudafricano y bastante más pequeño que otros parientes de su familia, pues no llega al medio metro.

dsc_0674-copy

Pingüino de Magallanes

La incubación de los huevos dura cuarenta días, al final de los cuales todos los pichones nacen al mismo tiempo. Durante este tiempo el pingüino no puede abandonar su nido por el peligro que para el huevo representan diferentes aves depredadoras, que aprovechan cualquier oportunidad para robarlo.

dsc_0730-copy

Nidos

dsc_0840-copy

Incubando

El sistema de pasarelas habilitado en Punta Tombo permite que la visita a esta reserva se convierta en una experiencia extraordinaria, pues la cercanía con los pingüinos no puede ser mayor. Por supuesto que está totalmente prohibido molestarlos, e incluso gozan de preferencia cuando atraviesan la pasarela para volver a sus nidos, ya que se guían por el olfato y la presencia humana puede perturbar su sentido de la orientación; con todo, son tan sociables que no se extrañan nada de ver a tanta gente a su alrededor por lo que se les puede observar perfectamente sin ser un incordio para ellos.

dsc_0655-copy

Ceda el paso

dsc_0703-copy

Cediendo el paso

Los vimos caminando, incubando, nadando, posando para la cámara, tomando el sol… su vida cotidiana a pocos centímetros de nosotros.

dsc_0814-copy

De camino a la playa

dsc_0759-copy

Nadando

dsc_0668-copy

Posando para la cámara

dsc_0828-copy

Tomando el sol

Aunque se calcula que puede haber hasta 600.000 pingüinos en Punta Tombo, la verdad es que la sensación al estar allí no era de estar rodeados por esta cantidad tan asombrosa. Puede que sean números exagerados o que la mitad de ellos estuvieran en sus nidos en proceso de incubación (tarea para la que se van turnando los dos miembros de la pareja), también es posible que muchos de ellos se encontraran alimentándose, para lo cual tienen que recorrer la nada despreciable distancia de 600 kilómetros. Sin duda, pingüinos había muchísimos, hacia cualquier punto que mirara veía unos cuantos, pero ni de lejos tuve la sensación de que hubiera tantos. Posiblemente cuando ya todos los pichones han nacido (y se calcula que entonces se acercan a la cifra de un millón) sea el momento álgido y más espectacular de todo el año. Ver a los pequeñines debe de ser algo inolvidable.

dsc_0788-copy

Reunión de pingüinos

En la misma reserva los pingüinos conviven perfectamente con una manada de guanacos, animal muy parecido a la llama pero más grande.

dsc_0720-copy

Guanaco y pingüino

dsc_0832-copy

Familia de guanacos

Pasamos dos horas recorriendo la pingüinera que, dicho sea de paso, está enclavada en un entorno natural espectacular. No tienen mal gusto estos pingüinos.

dsc_0791-copy

Playa privada

Con la pingüinera finalizó el programa de actividades del día y también nuestra estancia en la zona de Península Valdés, ya que esa misma noche cogeríamos un autobús nocturno en Puerto Madryn que nos llevaría hasta Bariloche.

La primera etapa patagónica concluía con un sabor agridulce, contentísima de haber estado, por supuesto, pero con la pena de no haber podido disfrutar más del avistamiento de ballenas, que fue al fin y al cabo el principal motivo de haber incluido esta zona en el planing. La visita a la pingüinera, en cambio, me pareció extraordinaria aunque no estuviera tan concurrida como se suele decir. En este sentido, acertar la mejor época para combinar ambas visitas parece un poco difícil, pues el punto álgido del avistamiento de ballenas es en agosto-septiembre y para los pingüinos se sitúa más hacia diciembre, cuando ya han nacido todos los pichones. Por tanto, a principios de noviembre, fecha de nuestra estancia en Península Valdés, sólo pudimos disfrutar a medias de ambos lugares.

Con respecto a los precios, a mí personalmente me parecieron totalmente desorbitados. Consultar diferentes agencias no solucionó el problema pues todas manejan las mismas cifras para idénticas excursiones, aunque al final encontré una Sentir Patagonia que nos hacía un 5% de descuento por pago en efectivo y no me lo pensé dos veces. Pero en cualquier caso estamos hablando de dejarse en dos días cerca de 10.000 pesos: el primero, 1.200 por la excursión, 1.150 por el avistaje de ballenas y 330 por la entrada a Península Valdés; el segundo día, 1.200 por la excursión, 850 por el avistaje de toninas y 250 por la entrada a Punta Tombo. Esto hace un total para dos personas de 9.960 pesos, que traducido en euros sale a 580. A esto, lógicamente, hay que añadirle el hotel y las comidas, con lo cual la cifra se vuelve totalmente disparatada. Sinceramente, no encontré justificación alguna para pagar esta fortuna a menos que se la gasten en alimentar a los animales, y como no es el caso pues sigo pensando que abusan y mucho. Tampoco alquilar un coche representa un gran ahorro pues a lo sumo puede salir unos 50 euros más barato. En definitiva, fue una bonita experiencia que pagamos a precio de oro.

Anuncios

5 comentarios en “Argentina – Península Valdés: pingüinos

  1. Pingback: Argentina – Por tierras de la Patagonia | postalesdelmundo

  2. Madre mia, qué pastón!!!

    A mi, no te voy a mentir, el avistamiento de ballenas no es algo que quiera hacer (al menos ahora mismo… nunca digas “de este agua no beberás”). Y por esos precios.. menos aún. Sin embargo los pingüinos, no sé qué tienen, que me encantan.

    Sigo atenta a tu viaje 🙂

    Un abrazo!

    Me gusta

  3. A mí me hacía mucha ilusión lo de las ballenas pero no salió todo lo bien que habría querido, volveré a intentarlo quizás en alguna otra zona del mundo.
    Los pingüinos simpáticos y preciosos, una gozada verlos tan cerca.
    Muchas gracias por pasarte y por comentar.
    Un abrazo!

    Me gusta

  4. Pingback: Argentina – Península Valdés: ballenas | postalesdelmundo

  5. Pingback: Argentina – Datos prácticos | postalesdelmundo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s