Las víctimas de Petra

El recinto arqueológico de Petra es uno de esos lugares que hay que ver al menos una vez en la vida. Todos los calificativos que se usen para describir este lugar se quedan cortos. Ser Patrimonio de la Humanidad no es fácil pero sí habitual, ahora bien pertenecer a la exclusiva lista de las siete Maravillas del Mundo ya cuesta más y es obvio que Petra reúne los requisitos para estar incluida en ella.

La parte amarga de cualquier visita a Petra para cualquier persona medianamente sensible es el triste espectáculo que necesariamente va a presenciar, lo quiera o no, nada más entrar al recinto y mientras permanezca dentro: caballos, asnos y camellos, centenares de ellos, que son obligados a transportar turistas sin cesar. Dejando de lado la pesadez de los dueños, que no dudan en acosar con una insistencia irritante a todo el que pasa por allí, la vida de estos animales está muy lejos de ser mínimamente digna. La situación es tan penosa que incluso en la misma entrada hay unos carteles de advertencia a los visitantes con algunos consejos para que no contribuyan a amargar aún más la existencia de estos seres. Tratándose de un país árabe no deja de ser llamativo este aviso pues ya se sabe que en ciertas partes del mundo el respeto a los animales es, por decirlo suavemente, inexistente. Obviamente, las presiones de los turistas habrán ayudado a que las autoridades se tomen un poco en serio el asunto y aunque sólo sea por las apariencias siempre son bienvenidas las medidas que se puedan tomar. Por desgracia, sólo se trata de consejos y no prohibiciones, de manera que el que tiene la última palabra en este tema es el cliente pues es obvio que al propietario del animal lo único que le interesa es ganarse unos cuartos a costa de éste y de su bienestar si ello es preciso.

Caballos

Desde la entrada al recinto hasta el monumento más famoso de Petra, el Tesoro, hay que caminar un ratito y luego atravesar el Siq, una garganta de kilómetro y medio de longitud. El camino es totalmente plano, no requiere esfuerzo alguno y por tanto no está justificado en ningún caso el incesante ir y venir de carros tirados por un solo caballo con dos, tres y hasta cuatro personas que llegué a ver a bordo, sin contar al conductor. Copio y pego de FAADA:

“Una rueda por persona en los carros – El número de ruedas de un carro determinará el número de personas que pueden subirse a éste; dos personas en un carro de dos ruedas y así sucesivamente. Los carruajes deben ser conducidos a ritmo de paseo y no más rápido para evitar daños al animal.”

Como se observa en la foto, estos carros tienen dos ruedas, por tanto sólo deberían llevar un pasajero. Sobre el ritmo de paseo añadir que es totalmente inadecuado y además los caballos sufren resbalones constantes con el riesgo que ello comporta primero para ellos, luego para los pasajeros y por último para los viandantes que tienen la desgracia de cruzarse en su camino y de presenciar el triste espectáculo.

Asnos

Probablemente sea  el colectivo más castigado de los que se encuentran en Petra porque los asnos se ven obligados a subir los ochocientos escalones tallados en la roca que hay para subir hasta otro de los monumentos más vistosos de Petra, el Monasterio. Ciertamente es fatigoso para cualquiera llegar hasta allí por lo que no hay motivo para pensar que no lo es para un asno que ha de llevar encima una pesada carga y que tiene que pasarse el día haciendo viajes arriba y abajo. En sus esporádicos ratos de descanso están atados al sol sin rastro de agua ni comida.

Sigo copiando textualmente de FAADA:

Un animal sano tendrá una postura con la cabeza alta, con los ojos abiertos y las orejas hacia delante y se sostendrá con el peso bien repartido. Es importante buscar en las cuatro patas signos de dolor o lesión y comprobar que los cascos no estén agrietados o deformados.”

Camellos

Aparentemente, los camellos no parecen sufrir unas condiciones demasiado malas. Contribuye a pensar esto la permanente sonrisa que les acompaña pero en cualquier caso es cierto que no vi ninguno que llevara bozal de tela o hierro, señal de que el trato no es el adecuado. Recurro nuevamente a FAADA:

“Si los animales escupen o gritan, esto podría indicar que han sufrido malas experiencias o que tienen dolor. También puede que griten porque están nerviosos, porque tienen miedo o porque les han separado de sus crías. Cuando los camellos llevan el bozal cubierto de tela, es un indicativo de que se trata de un animal que escupe y/o muerde, lo que indica que considera que debe defenderse ante las personas por malas experiencias que puede haber tenido.”

Esto es un somero resumen de lo que se percibe a simple vista en Petra, pero es evidente que hay muchos otros aspectos a considerar sobre el trato que deberían recibir los animales, de los que es difícil darse cuenta en una visita turística y sin tener conocimientos específicos sobre tal materia. Es por ello que no me canso de repetir que ante la duda siempre es mejor abstenerse de participar en este absurdo negocio que, entre otras muchas cosas, tampoco aporta nada especial al viaje. Obviamente puede parecer muy exótico montar en camello pues es algo que no se hace en nuestra vida cotidiana, aparte de ser un animal que con su sola presencia ya nos remonta a épocas y parajes lejanos, pero esto no tiene que justificar en ningún caso el abuso al que se ven sometidos éstos y otros animales en nombre del turismo.

Si las ganas de realizar alguna de estas actividades son tan grandes que no pueden evitarse, nunca está de más leer previamente los consejos de los expertos para intentar, al menos en parte, hacerlo en las mejores condiciones posibles y evitar buena parte del sufrimiento:

Paseos en camello

Paseos en caballo o asno

Es evidente que estos consejos son aplicables a Petra o a cualquier otro lugar del mundo donde se ofrezcan este tipo de actividades. También es evidente que no todos los propietarios que se ganan la vida en el recinto arqueológico jordano maltratan sistemáticamente a sus animales, muchas veces detrás sólo hay un profundo desconocimiento, pero lo cierto es que Petra es un lugar único e indescriptible que por sí solo ya tiene suficiente atractivo y no necesita de todo este circo para cautivar a cualquiera que lo visite. De hecho, la explotación animal lo único que consigue es ensombrecer la experiencia y dejar una sensación agridulce.

Nota: las fotos no reflejan en modo alguno lo que se ha explicado hasta aquí ya que me limité a retratar la cara más amable de la situación.

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