Sitges (Barcelona)

Encuadrar a Sitges en la categoría de pueblo probablemente no sea lo más indicado: con sus más de 28.000 habitantes esta localidad va sobrada para tener la condición de ciudad. No obstante, como en muchos aspectos todavía conserva un aire que recuerda a lo que fue he preferido incluirlo en la lista de pueblos con encanto.

A pocos kilómetros al sur de Barcelona esta localidad de la costa catalana es mundialmente conocida por varios motivos: ser la sede del Festival Internacional de Cinema de Catalunya, celebrar un sonado Carnaval, tener una de las mejores playas de Europa y acoger desde hace años, muchos antes de que estuviera bien visto, a una buena parte del colectivo gay, ya sea como turista o como residente. Todo esto mezclado hace de Sitges un lugar muy cosmopolita que al mismo tiempo ha sabido preservar su encanto particular y que también puede satisfacer a muchos sectores de la población: visitas de un día, vacaciones familiares en la playa, turismo cultural, ambiente nocturno… Todo ello sin haber pervertido su esencia como por desgracia ha ocurrido en otras muchas localidades, especialmente del litoral, que han caído en la trampa de generar riqueza fácil a costa de vender su alma.

Playa de San Sebastián

De las muchas posibilidades que se le ofrecen al visitante que se acerca hasta Sitges una de las más interesantes es realizar un recorrido cultural en el que no puede faltar el museo Cau Ferrat, la que fuera casa-taller del pintor y escritor Santiago Rusiñol durante la última década del siglo XIX. El artista se afincó en Sitges tras adquirir esta casa que se asoma directamente al mar y aquí celebró varias Fiestas Modernistas que colocaron a la población en el mapa de este movimiento artístico. El museo, dividido en dos plantas, sufre una especie de “horror vacui” pues es difícil encontrar un hueco en la pared el que no haya colgado un cuadro, un objeto de cerámica o una figura.

Vestíbulo del Cau Ferrat

Sala con pila bautismal del siglo XV

La planta baja conserva los elementos propios de una vivienda con su comedor, cocina, dormitorio, y posee valiosas obras de arte, con cuadros del propio Rusiñol, de Ramon Casas e incluso de Picasso.

Obra de Rusiñol

La planta superior es un inmenso salón que debía servir de taller-estudio y en el que continúa la acumulación de objetos, entre los cuales destacan dos cuadros del Greco.

Planta superior

Dos cuadros del Greco

Adosado al Cau Ferrat se encuentra el Museu de Maricel, al que se accede sin tener que salir a la calle. En este espacio se ha instalado una colección privada de arte y antigüedades a la que se le añadió posteriormente otra pública. El recorrido comprende prácticamente toda la historia del arte, desde el siglo X hasta el XX y contiene algunas obras de artistas de renombre como Ramon Casas y Josep Llimona en representación del Modernismo y otras, aunque no tan conocidas, de todas las épocas.

Sala del románico

Escultura de Llimona

Un gran ventanal que da al mar e ilumina el ambiente está decorado con tres esculturas.

Mirador

Dos museos en uno que justifican sobradamente pasar un día en Sitges  (más información sobre los museos) no sólo por su contenido sino porque están situados en uno de los puntos más admirables de la localidad, llamado con razón “Racó de la Calma”.

Entrando al “Racó de la Calma”

Recorrer aunque sea sólo un tramo del Paseo Marítimo tras la visita cultural nos permite volver a reecontrarnos con dos de los artistas ya vistos en el museo representados en una escultura que los homenajea a ellos y, por extensión, a todo el Modernismo.

Casas y Rusiñol

No podemos abandonar Sitges sin irnos con su estampa más reconocible: la playa y, al fondo, la Iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla.

Paseo Marítimo

Ésta es sólo una de las muchas propuestas que ofrece esta bonita localidad de la costa catalana pero, por supuesto, la oferta de actividades es mucho más amplia. Para conocerlas lo ideal es consultar la web oficial del Ayuntamiento

La oferta gastronómica es incluso mayor y puede parecer difícil elegir un lugar donde comer de los muchos que hay repartidos entre el litoral y el interior del pueblo. Sin ser el más barato de todos a mí me gustó especialmente restaurante Komokieras cocina muy bien elaborada en un ambiente de lo más acogedor.

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2 comentarios en “Sitges (Barcelona)

  1. ¡Qué buena pinta tiene este pueblo-ciudad! (jajaja vendría bien tener una palabra como “town” en español). Nunca he estado en Sitges pero después de leer tu entrada me parece un lugar con mucho carácter y muchas cosas que ofrecer.
    Por cierto, ¿vas finalmente a Grecia en Semana Santa? Si es así, ¡que lo disfrutes!
    Un saludo viajero.

    Le gusta a 1 persona

    • Muchas gracias!! Es un lugar con mucha personalidad, si algún día te acercas por aquí no dudes en pasar a verlo.
      Sí que vamos pero aún falta un poco, hemos decidido evitar las aglomeraciones de Semana Santa y por eso preferimos viajar la primera quincena de mayo, tengo unas ganas locas ya de que llegue!!
      Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

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