Grecia – Atenas: el Ágora

Situado a los pies de la Acrópolis, el Ágora fue en sus buenos tiempos el lugar en el que se concentraban los edificios que representaban el núcleo de la vida política, administrativa, religiosa y social de la ciudad.

Azul: Ágora / Rojo: colina Filopapos

Llegamos a Atenas a la hora de comer de un sábado y la primera intención tras dejar las maletas en el hotel (Adam’s Hotel) y tomar un bocado era acercarnos en autobús hasta el Cabo Sunion para ver su famosa puesta de sol desde el Templo de Poseidón, pero la tarde estaba bastante nublada y preferimos posponer esa visita para cuando luciera más el sol, pues si se va en transporte público se tiene que emplear la tarde entera y no era cuestión de llegar hasta allí para nada.

Así pues, como el hotel estaba perfectamente situado en el centro de Plaka, el barrio más antiguo y conocido de Atenas, decidimos en ese momento dedicar lo que quedaba de tarde a callejear por la zona sin un destino prefijado, simplemente con la idea de perdernos durante un rato hasta que anocheciera para ver la Acrópolis iluminada desde la colina de Filopapos. Esto es así porque cuando preparaba el viaje busqué lógicamente el horario de los monumentos y según la página oficial de turismo de Grecia cerraban todos, excepto el Museo de la Acrópolis, a las tres. Como no era cuestión de visitar primero el museo y al día siguiente la Acrópolis, planeé la excursión al Cabo Sunion pero, descartada ésta, no parecía haber nada con que llenar la tarde. Pero esta información, por oficial que sea, estaba totalmente desactualizada porque al llegar al Ágora tras pasear un rato entre las tiendas, bares, restaurantes y tabernas de la calle Adrianou, nos encontramos con que el horario real de cierre  era a las ocho de la tarde. La inexactitud en los datos de horarios y precios fue una constante de todo el viaje, pues en casi todos los casos abrían hasta mucho más tarde y costaban el doble de lo establecido.

La que sí estaba cerrada era el Ágora romana, que no por casualidad está justo al lado, y la Biblioteca de Adriano, pero en ninguno de los dos recintos tenía pensado entrar y sólo hice unas fotos desde fuera.

Torre de los Vientos

Ágora romana

Llegados a la puerta del Ágora (de 8:00 a 20:00, 8 euros) entramos en lo que fue el centro de la vida ateniense durante su época de máximo esplendor y cuyos edificios perduraron en el tiempo hasta bien entrado el siglo III d.C. Aquí se celebraban las reuniones del Senado, se impartía justicia y se rendía culto a los dioses; no hace falta añadir más para darse cuenta de la importancia de este espacio para la organización y administración de la ciudad. Muchos son los restos que se hallan en el recinto pero hacerse una idea de lo que fue no resulta fácil.

Ágora

La Stoa de Átalo no es que esté bien conservada, es que se ha reconstruido para albergar el Museo del Ágora. Las stoas eran pórticos donde transcurría la vida social de la ciudad y normalmente se edificaban en el Ágora, como ésta del rey Átalo II de Pérgamo, que en el siglo II a.C., en época ya helenística, erigió la suya que en la actualidad acoge una exposición de esculturas.

La stoa

Estatua

Busto

El edificio anexo alberga el museo con los objetos encontrados en el Ágora, desde cerámicas hasta fragmentos de edificios. Aunque es pequeño, a mí personalmente me encantó porque me gusta mucho este tipo de artesanía y siento especial debilidad por el período de las figuras rojas, si bien la época geométrica no desmerece en absoluto.

Época geométrica

Época geométrica

Curiosos de ver son los fragmentos de ostrakas, las piezas de cerámica en las que se escribían los nombres de los condenados al ostracismo por votación popular. Figuras como Pericles o Temístocles, que en un tiempo habían sido héroes, no se libraron del destierro con la excusa de haber acumulado demasiado poder.

Ostrakas

Uno de los edificios que permanecen en pie es la iglesia de los Santos Apóstoles, del siglo XI y estilo bizantino.

Iglesia de los Santos Apóstoles

Desde el Ágora tuvimos el primer acercamiento a la Acrópolis, perfectamente visible en lo alto de la colina (que es lo que significa literalmente, cima de la ciudad).

La Acrópolis

Sólo por ver el templo de Hefesteion ya vale la pena entrar en el Ágora. Su perfecto estado de conservación, al parecer el mejor de toda Grecia, se explica porque se transformó en iglesia, función que tuvo hasta el siglo XIX, época en la que ya no se procedía al destrozo sistemático de los templos paganos por el mero hecho de serlos. No se puede acceder a su interior pero igualmente contemplar por los cuatro costados este ejemplo de arquitectura clásica fue un buen comienzo del viaje y el aperitivo de lo que veríamos casi a diario.

Templo de Hefesteion

Finalizado el recorrido por el Ágora aún faltaba un rato para que anocheciera pero de todas formas nos encaminamos a la colina de Filopapos, también llamada Mouseíon o de las Musas, a esperar a que iluminaran la Acrópolis. Tiene menos de 150 metros de altura por lo que llegar hasta arriba es lo más fácil del mundo. Cerca del monumento es donde se tiene la mejor perspectiva del Partenón.

Monumento a Filopapos

El Partenón

Bajando la colina también se puede ver un impresionante panorama de conjunto de toda la Acrópolis.

La Acrópolis iluminada

Tras la sesión fotográfica del monumento más emblemático de Atenas llegó la hora de cenar. En la calle Adrianou si algo hay son restaurantes y elegir uno no parece fácil pues la oferta los hace apetecibles a todos. No obstante, fuimos derechos a Efcharis donde tuvimos el primer contacto con la sabrosa cocina griega y sus platos más tradicionales. No estuvo nada mal y el precio, barato en comparación con lo que encontramos por aquí si además tenemos en cuenta que nos regalaron el postre, un detalle de la mayoría de restaurantes a los que fuimos.

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3 comentarios en “Grecia – Atenas: el Ágora

    • Hola! Muchísimas gracias por tu comentario, me alegro de que te guste mi blog.
      Respecto a la cámara, en este viaje a Grecia he estrenado la Nikon D7200 mientras que las anteriores las hice con la Nikon D40. Estoy muy contenta con la marca y por eso repetí cuando la cambié, la verdad es que con pocos conocimientos se obtienen grandes resultados.
      Un saludo y nuevamente gracias!

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  1. Pingback: Grecia – Atenas: la Acrópolis | postalesdelmundo

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