Grecia – Santorini: Oia

Con su forma de media luna, Santorini es, probablemente, la isla más conocida  de las Cícladas, el archipiélago que recibe este nombre por formar un círculo alrededor del lugar sagrado de Delos.

Globo granate: Fira / globo amarillo: Oia / globo verde: Nea Kameri / globo lila: Thirasia / globo negro: puesta de sol

Pese a la poca distancia existente entre Rodas y Santorini no existen vuelos directos entre ambas islas, por lo que obligatoriamente hay que hacer escala en Atenas. El que más se ajustaba, por precio y duración, fue uno que paraba menos de una hora en la capital griega, de manera que antes de cenar aterrizábamos en el aeropuerto de Santorini evitando así perder más tiempo del imprescindible en este trayecto.

Al ser principios de mayo los precios estaban bastante contenidos y pudimos alojarnos en la capital, Fira (también llamada Thera), evitando eso sí las vistas a la caldera pues si no me equivoco durante todo el año los hoteles en esa zona suelen estar fuera del alcance de un bolsillo normal. No obstante, el Hotel Sunrise estaba a mi modo de ver muy bien situado, a cinco minutos del centro de Fira y a dos de la parada de autobús pero al mismo tiempo apartado del bullicio. Además la habitación era muy bonita y confortable y el hotel incluso disponía de piscina (que no usé) así que para mí fue perfecto y totalmente recomendable, salvo el desayuno que me pareció sólo pasable. Las vistas a la caldera están muy buscadas pero era un capricho por el que yo personalmente no estaba dispuesta a pagar. La cercanía a la parada de autobús, en cambio, era vital pues al no alquilar ningún vehículo nos tuvimos que mover en transporte público durante los dos días que pasamos en la isla.

A las horas que llegamos sólo tuvimos tiempo de cenar en Restaurante Ladokolla, bien de precio pero tirando a regular. Nada más acabar la cena y pese a ser noche cerrada no pude evitar asomarme a la caldera y tener el primer contacto con uno de los lugares más extraordinarios que he visto en mi vida. En ese momento ya me di cuenta de que Santorini me iba a encantar y también de que toda la fama que tiene está totalmente justificada.

Fira de noche

El día siguiente estaba marcado por el horario de la excursión al volcán con cena incluida, lo que obviamente nos condicionó el plan de la mañana, así que a primera hora ya estábamos en el autobús (1,80 euros por trayecto) hacia Oia para visitar el pueblo que, según todas las opiniones, es el más bonito de la isla. Y no sin razón, pues la Grecia de postal que se ha convertido en su imagen más reconocible se encuentra aquí: casas de un blanco inmaculado encaramadas en lo alto del acantilado en contraste con un mar azulísimo. Todo esto está en Santorini y donde mejor se ve es en Oia.

Oia

Oia

Oia

Recorrimos el pueblo de punta a punta por la calle principal empezando por el extremo menos turístico y casi solitario a las diez de la mañana. O los cruceristas todavía no habían desembarcado o fueron todos directamente al mirador desde donde al atardecer se agolpa un buen número de visitantes para contemplar la puesta de sol, la cuestión es que nos cruzamos con muy poca gente pero con muchos recién casados (o no tanto) orientales haciéndose las fotos de boda.

Recién casados

En un primer momento pensé que se trataría de un fenómeno aislado, pero tal cantidad de parejas y ver anuncios de fotógrafos en chino y japonés me hizo pensar que debe de estar de moda en aquellas lejanas tierras ir hasta Santorini a inmortalizar el momento. Y si no se puede contratar un fotógrafo profesional siempre queda el móvil.

Novia en Santorini

La verdad es que el escenario es una auténtica maravilla y no es de extrañar que también se use como decorado publicitario.

De anuncio

Siguiendo con nuestro paseo llegamos a la iglesia de Panagia Platsani, delante de la parada de autobús y desde donde habíamos iniciado la ruta tirando hacia la izquierda. A partir de aquí sí que, además de los novios, empezamos a encontrar un número de turistas más acorde con lo que esperaba pero todavía soportable.

Seguimos con el reportaje

Panagia Platsani

A medida que nos acercábamos al mirador, donde están los restos de una fortaleza veneciana, el entorno era más espectacular aún, si es que eso es posible.

Oia

Oia

Junto a las iglesias de Anastasi y Agyos Spyridon conseguimos la estampa más pintoresca de Santorini y, posiblemente, la que más se identifica con las islas griegas.

Cúpulas azules

Un corto vídeo de este increíble lugar.

Desde el mirador se tiene otra fantástica perspectiva de la parte que habíamos recorrido y, delante, el puerto Ammoudi y la última zona de casas, con su molino bien visible desde lejos.

Oia

Puerto Ammoudi

Desde el mirador

Éste es el punto donde se dan cita a la caída de la tarde los viajeros y turistas para contemplar la puesta de sol. Al parecer es tal la cantidad de gente que para conseguir un buen sitio hay que ir al menos dos horas antes. Nosotros teníamos otro plan para ese momento por lo que sobre esto no puedo confirmar nada.

El mirador

Entre fotos, paradas, expresiones de asombro y quedarnos boquiabiertos estábamos entreteniéndonos mucho y teníamos que volver ya a Fira para la excursión. Si a primera hora Oia estaba vacía, a mediodía se había vuelto casi intransitable, por lo que si se quiere disfrutar con tranquilidad del pueblo lo mejor es madrugar un poco (no hace falta demasiado) o directamente dormir allí si el bolsillo lo permite. Oia con las calles atestadas no se ve igual de bonita.

Intransitable

Nuestro siguiente objetivo era bajar hasta el puerto viejo de Fira desde donde salía el velero contratado. Nos dimos mucha prisa por temor a llegar tarde pero la excursión empezó con más de una hora de retraso. Ésta fue la única pega de una tarde inolvidable porque el resto salió redondo. El plan era embarcar sobre las dos de la tarde, hacer una ruta caminando por el volcán, bañarse en los hot springs, cenar a bordo y, por último, contemplar la puesta de sol desde debajo del mirador de Oia. Hay muchas excursiones que llevan hasta el volcán y a dar una vuelta por la costa, pero ésta me pareció la más completa y, por supuesto, también la más cara (65 euros). Recomendada por El Caldero Viajero no me lo pensé dos veces y la contraté en Caldera’s Boats, aunque no íbamos en temporada alta y probablemente habríamos encontrado sitio es de aquellas cosas que prefiero llevar atadas desde aquí para no perder tiempo y energías inútilmente.

Para llegar hasta el puerto viejo de Fira hay que bajar más de 500 escalones. Se puede hacer de tres maneras: caminando, en teleférico o en burrito. El primer sistema quedaba descartado porque aunque era bajada teníamos bastante prisa y además no quería asistir al lamentable espectáculo de los burritos explotados así que, por supuesto, cogimos el teleférico. De este sistema de transporte ancestral hablaré en otra entrada porque no niego que en sus tiempos quizás estuvo justificado pero hoy en día no tiene más razón de ser que perpetuar la explotación animal, en este caso con fines turísticos. El teleférico cuesta exactamente lo mismo (6 euros), seguramente tarda mucho menos (es fácil imaginarlo) y además es inocuo para todos, por lo que no hay excusa para no cogerlo.

Más de 500 escalones

El teleférico

Burritos esperando al sol

Tras embarcar con una hora de retraso dejamos atrás Fira, en la cima del acantilado, y nos dirigimos hacia el volcán.

La bajada al Puerto Viejo

El aspecto que actualmente presenta Santorini en forma de media luna es el resultado de una enorme explosión volcánica ocurrida hace unos 3.500 años que destruyó no sólo buena parte del territorio y dejó en su lugar una caldera geológica sino que acabó, según algunos estudiosos, con la civilización minoica de la lejana Creta. La isla Nea Kameni, que está ocupada en su totalidad por un Parque Natural Geológico donde se llevan a cabo estudios vulcanológicos y se observa continuamente la actividad del volcán, fue la primera parada de la excursión.

Llegando a Nea Kameni

Este islote, en el centro de la caldera y situado justo enfrente de Fira, es la parte que sobresale del volcán, con sus cráteres, sus fumarolas y sus gases. Pese a que aquí apretaba mucho más el calor, el paseo fue de lo más tranquilo y la guía, para mi sorpresa, hablaba castellano, por lo que aún fue más fácil seguir sus explicaciones. Éstas fueron muchas, pero la que más me llamó la atención fue la de que para dentro de quince años aproximadamente se espera otra gran erupción del volcán, que aunque ahora está dormido sigue en activo. Esto, sumado a que en Santorini sufren una media de 900 terremotos anuales de escasa intensidad, da que pensar en que es posible que algún día no muy lejano este encantador lugar desaparecerá para siempre.

Cráter

Tierra volcánica

Nuestro velero

La siguiente parada era para darse un chapuzón en las llamadas Hot Springs, una zona de agua termal en el mar. El contraste es muy peculiar y aunque la idea inicial era bañarme y llevaba puesto el bañador al final la temperatura no invitaba a ello y desistí. Quizás en pleno agosto apetezca más, aunque valientes siempre hay por el mundo.

Hot Springs

Tirándose al mar

Era prontito pero para llegar preparados a la puesta de sol había que cenar ya, y nada mejor que hacerlo con vistas a la isla de Thirasia, que tiene idéntica disposición que Fira y Oia, un acantilado con un pueblo encima. El buffet libre con vino a discreción estuvo realmente bien, mucho mejor que algunos de los restaurantes que probamos.

Thirasia

Thirasia

Se acercaba el punto culminante de la excursión y por ello nos dirigimos hacia Oia, donde el velero se colocó justo debajo del mirador para que pudiéramos tener la mejor perspectiva sin ser molestados por nadie. Si digo que me encantó me quedo corta, y eso que no soy ninguna fanática de puestas y salidas de sol, pero realmente fue uno de aquellos momentos que no se olvidan fácilmente y, sin exagerar, de los mejores de todo el viaje.

Desde el velero

Oia desde el mar

El molino

Contemplando la puesta de sol

Por suerte el tiempo también estaba de nuestra parte y nos regaló una postal espléndida del sol escondiéndose.

Finaliza el día

Por supuesto, las cámaras de fotos iban locas ante semejante espectáculo, pero como todo lo bueno fue efímero y al cabo de nada ya era hora de volver hacia Fira, no sin antes intentar echar unos pasos de sirtaki con más voluntad que buenos resultados. Llegamos al puerto cuando ya era noche cerrada y para subir al pueblo volvimos a coger uno de los últimos teleféricos. Tras esta jornada tan completa e intensa en actividades y momentos vividos no quedaba nada más que hacer que retirarnos a descansar.

Hacer esta excursión fue realmente un acierto y no puedo sino recomendarla, desde la guía que era la mar de competente hasta el recorrido que me pareció bonito e interesante pasando por la comida, realmente buena. También contribuyó a que fuera perfecta el hecho de que en un velero con capacidad para cien personas éramos apenas treinta: con más gente no creo que hubiera disfrutado tanto. Esta imagen que habla por sí sola es el mejor recuerdo que nos llevamos de este día.

Inolvidable

 

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9 comentarios en “Grecia – Santorini: Oia

  1. Ooooooh!!!

    ¡¡Me ha encantado revivir la experiencia a través de tus ojos!! Muchísimas gracias por la mención. Saber que lo que en su día escribí te ha podido ayudar a disfrutar más de tu viaje le da tooodo el sentido al blog y me llena de ilusión.

    Además se ve que has ido en la época ideal…en nuestro viaje en Agosto efectivamente había muchas más personas y muuuucho calor.

    Nosotros hicimos el descenso andando, pero realmente era una lástima ver cómo los pobres animales resbalaban por los pulidos escalones de piedra bajo el peso de los culos gordos de los turistas. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Quizá tendría sentido hace unas décadas, pero habiendo otro medio de transporte para el turismo… Tener a los animales y en las condiciones en las que están da una pena tremenda. Recuerdo el olor del hacinamiento de los pobres burritos… una pena.

    Espectacular atardecer…y espectacular experiencia, qué bien que tú también pudieras disfrutarla.

    ¡Un abrazo enorme!

    Le gusta a 1 persona

    • La verdad es que Santorini me dejó impresionada y elegir esta excursión fue todo un acierto, mejor no pudo ir.
      Sobre los burritos, por suerte no vi a nadie usándolos aunque la época quizás influyó en ello, había gente pero no me imagino lo que debe de ser eso en agosto, sólo de pensarlo me asusto, jaja.
      Un abrazo y muchas gracias por dejar tu comentario

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  2. Pingback: Grecia – Santorini: Akrotiri | postalesdelmundo

  3. Pingback: Grecia – Micenas y Ossios Loukas | postalesdelmundo

    • Muchas gracias por tu bonito comentario, me alegro de que te guste el blog. Grecia es un destino imprescindible al que hay que ir al menos una vez, no hay excusas: está cerca, es relativamente barato y puede satisfacer todos los gustos: playa, montaña, cultura, historia…
      Nuevamente gracias y un saludo

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  4. ¡Qué bonita es Santorini!

    pero está muy masificada. Nosotros fuimos a Oia pero estuvimos poquito pues preferimos recorrer otras zonas menos transitadas y conocer la parte más natural de la isla 😉
    Genial recorrido 🙂

    un saludo,

    Irene

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    • Tienes toda la razón, a mi me encantó Santorini y es cierto que sufre de una gran masificación, lo que pasa es que es un problema difícil de resolver. Ojalá hubiera podido dedicarle al menos un dia más para recorrer otros rincones menos explotados.
      Muchas gracias por dejar tu comentario.
      Un saludo

      Me gusta

  5. Pingback: Las víctimas de Santorini | postalesdelmundo

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