Grecia – Meteora

Los monasterios de Meteora se encuentran en la cima de unas enormes rocas, inaccesibles hasta hace no mucho tiempo.

Globo amarillo: Kastraki / globo granate: Kalambaka / globo verde: Agios Stefanos / globo marrón: Agia Triáda / globo azul: Rousseanou / globo morado: Varlaam / globo negro: Mégalo Metéoro

Después de la visita al recinto arqueológico de Delfos nos dirigimos hacia Kastraki, una población situada a los pies de Meteora. El panorama que rodea esta localidad es espectacular y las vistas desde la habitación que nos dieron en el Hotel Pyrgos Adrachti estaban también a la altura. Éste fue, sin duda, el mejor alojamiento de nuestro viaje por Grecia porque lo tenía todo: una buenísima relación calidad-precio, un desayuno excelente (por fin!), una habitación de lujo y un entorno idílico.

Kastraki

Kastraki

Llegamos a media tarde y disponíamos de todo el día siguiente para ir hasta los monasterios, de manera que el rato que quedaba antes de la cena nos limitamos a dar una vuelta por las afueras de Kastraki, un pueblo realmente pequeño en el que es suficiente caminar cinco minutos para salir de él, y éste es el tiempo que tardamos en tener la primera imagen de los conventos desde abajo.

Agios Nikolaos Anapafsas

Kastraki

En el hotel nos recomendaron uno de los restaurantes que llevaba anotados por lo que parecía claro que teníamos que ir a la Taverna Gardenia. Barato, bueno y lleno de turistas, lo cual no tiene por qué ser malo en absoluto pero parece obvio que es el más recomendado.

En su época de máximo esplendor, entre los siglos XV y XVI, había 24 monasterios habitados. Actualmente quedan en activo unos seis o siete que ya no están tan aislados como en su origen, cuando sólo se podía llegar mediante un montacargas de polea o cuerdas. Afortunadamente se hicieron escaleras y puentes que permiten el acceso a todo el público. Los antiguos sistemas todavía pueden verse en funcionamiento, aunque ahora sólo se usan para subir o bajar materiales y provisiones.

Montacargas

Bajando la basura

Subiendo materiales

Montacargas

La idea era visitar únicamente dos monasterios, los que se supone que son los más importantes: Varlaam y Mégalo Metéoro. Es recomendable consultar previamente los horarios porque todos cierran un día a la semana de forma alternativa; nosotros estuvimos un jueves y el que no abría era el Agia Triada. También las horas de apertura van cambiando de un monasterio a otro, unos cierran al mediodía y otros hacen jornada intensiva, no existe un criterio unificado. Por suerte en el hotel, nada más llegar, nos dieron un mapa de la zona con los respectivos horarios, lo cual nos facilitó mucho la planificación y confirmó lo que ya llevábamos pensado.

La carretera panorámica rodea toda la zona de los monasterios y pasa por Kastraki y Kalambaka, otro pueblo junto a Meteora que puede ser también una buena base para pernoctar. Nosotros hicimos el circuito de derecha a izquierda, es decir empezamos por la parte más alejada de Varlaam y Mégalo Metéoro, parándonos en los miradores para contemplar el espectáculo y dejando para el final de la mañana las visitas. Desde este punto el más cercano es el de Agia Triada, que además de estar cerrado los jueves no entraba en el plan de ese día, así que desde el aparcamiento hice las primeras fotos de este increíble lugar.

Las rocas de Meteora

Monasterio Agia Triada

Desde este mirador también se tiene una vista fantástica de Agiós Stefanos, el único habitado por monjas y que está a pie de carretera, no hay necesidad de subir y bajar escaleras.

Monasterio Agios Stéfanos

Una monja

Seguimos por la misma carretera en dirección a Varlaam y en el siguiente mirador las vistas eran aún más excepcionales, no sólo de los monasterios sino de todo el conjunto natural en el que se encuentran.

Paisaje de Meteora

Desde el mirador

Contemplando el paisaje

Este punto es, sin duda, el mejor para abarcar de un vistazo la grandiosidad del lugar.

Llegamos a Varlaam (de 9:00 a 16:00, 4 euros) tras subir 120 escalones. La verdad es que fue menos complicado de lo que imaginaba, pues había leído que la subida se hacía muy dura pero no es en absoluto así. Desde aquí tuvimos otra magnífica perspectiva de Roussanou, perfectamente encajado en la roca sobre la que se asienta.

Monasterio Roussanou

Me sorprendieron ambos monasterios, primero Varlaam y luego Mégalo Metéoro, para bien claro está. Pensaba que sería una iglesia y poco más pero ya desde fuera se ve que el conjunto monástico es impresionante y una vez dentro me gustó mucho más de lo que esperaba.

Monasterio Varlaam

La iglesia cuenta con frescos de los siglos XVI y XVII, lástima que no está permitido hacer fotos dentro. También hay un museo , una bodega y la torre desde la que se pone en funcionamiento el antiguo montacargas. Pero lo mejor son, sin duda, las vistas.

Desde Varlaam

Desde Varlaam

Nuestra siguiente parada era el monasterio de Mégalo Metéoro, que está muy cerca de Varlaam, por lo que desde éste ya nos pudimos hacer una idea de lo que íbamos a ver.

Monasterio Mégalo Metéoro

A Mégalo Metéoro (de 9:00 a 17:00, 4 euros) también se le llama convento de la Transfiguración o de la Metamorfosis. Primero hay que bajar 111 escalones y luego subir 191, un poco más dificultoso que el anterior pero nada que no pueda hacerse. En la misma entrada hay una habitación, que sólo se puede ver desde una mirilla, con una colección no muy alegre que digamos.

Osario

Si el conjunto monástico es muy parecido al de Varlaam, la iglesia es idéntica. Los frescos son calcados unos a otros aunque como tampoco se pueden hacer fotos no es posible compararlas, pero motivos, disposición y estilo no se diferencian en nada aunque fueron hechos por artistas diferentes.

Monasterio de Varlaam

Aunque suene repetitivo, por supuesto que lo mejor son las vistas, ahora eran Roussanou y Varlaam, éste en primer término, los monasterios que se alcanzan a ver desde aquí así como el pueblo de Kastraki.

Varlaam y al fondo Roussanou

Varlaam

Kastraki

Para entrar en los monasterios es obligatorio que las mujeres lleven falda. Puede parecer una tontería pero ni yendo en pantalón largo se puede pasar, por lo que junto a la taquilla hay un montón de trapos, a cual más horrible, para ponerse por encima. Lo realmente curioso es que no dicen nada si se va en tirantes.

A la hora de comer ya habíamos terminado de recorrer la carretera panorámica y visitado los dos monasterios. Creo que fue una buena decisión elegir únicamente un par pues vistos por dentro eran tan similares que entrar en los otros habría sido algo reiterativo.

Teníamos la tarde libre y la posibilidad de hacer alguna ruta caminando pues por la zona hay varios senderos que llevan a los monasterios pero al final nos limitamos a coger el mismo camino que la tarde anterior sólo que llegamos un poco más lejos. No demasiado porque quería subir otra vez al mirador para contemplar la puesta de sol e ir andando era imposible pues aparte de estar bastante lejos se nos habría hecho de noche volviendo. En coche llegamos en un plis plas pero ya suponía que sería un poco fiasco porque las nubes que durante todo el día nos acompañaron estaban todavía presentes y empañaron bastante el momento.

Siluetas en Meteora

Puesta de sol

Meteora al anochecer

Meteora fue una de las etapas cumbre del viaje. De antemano sabía que me iba a encantar y no me decepcionó en absoluto, casi diría que me gustó incluso más de lo que pensaba. Ahora bien, todo hay que decirlo, da para lo que da y con un día allí hay de sobras para verlo, más en mi opinión puede ser excesivo si la visita se centra en los monasterios, si se quiere ampliar con rutas y senderismo entonces ya la cosa cambia. Como el nuestro era el primer caso ya imaginaba que iríamos sobrados de tiempo pero como Meteora era el final de la ruta en coche por la península griega sólo quedaba volver a Atenas y devolver el vehículo, y vista la distancia entre ambos puntos preferimos dejarlo para el día siguiente en lugar de emprender la travesía por la tarde y llegar a la capital a unas horas quizás intempestivas. Por tanto, esa noche todavía dormimos en Kastraki y fuimos a cenar a la Taverna Meteora, en la misma línea que los anteriores, barato y bueno pero sin nada que lo haga especial.

El viaje entraba en su recta final, sólo quedaba volver a Atenas para pasar el día y medio restante que quedaba hasta coger el avión de vuelta a casa. En la capital acabaríamos alguna visita que teníamos pendiente pero en realidad puede considerarse que Meteora fue la última etapa importante de nuestro periplo griego.

Agios Nikolaos Anapafsas

 

Anuncios

4 comentarios en “Grecia – Meteora

  1. Pingback: Grecia – Atenas: Museo Arqueológico | postalesdelmundo

  2. Pingback: Grecia – Viaje a la cuna de nuestra civilización | postalesdelmundo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s