Noruega – El Sognefjorden

Con más de doscientos kilómetros, el Sognefjorden es el fiordo más grande de Noruega y el segundo del mundo. Uno de sus brazos más conocidos y visitados es el Naeroyfjorden, una maravilla declarada Patrimonio de la Humanidad.

Globo granate: Laerdal / globo amarillo: Borgund / globo verde: Carretera de las Nieves / globo azul marino: Stegastein / globo morado: Flam / globo azul claro: Gudvangen / globo marrón: Hopperstad / globo gris: Voke / globo negro: Vangsnes

El plato fuerte de esta nueva jornada en Noruega era un crucero de dos horas y media por el Naeroyfjorden reservado a las 12 del mediodía. Muchas eran las actividades a realizar antes de la cita en el barco y para que la mañana nos cundiera lo suficiente antes de desayunar ya estábamos en Borgund para ver su iglesia de madera. A esas horas todavía estaba cerrada (de 8:00 a 20:00) pero entre verla por fuera solamente y no verla preferí lo primero. Lógicamente la visita fue breve y aunque está bastante cerca de Laerdal pasamos más rato en la carretera que en los alrededores de la iglesia, pero valió la pena madrugar y acercarse hasta esta construcción que se remonta al año 1180.

Borgund

Iglesia de madera

Tras un buen desayuno en el hotel era hora de cargar los bártulos y volver hacia Flam, el punto de inicio del crucero, pero antes de irnos definitivamente hice unas cuantas fotos de Laerdal, un pequeño pueblo de casas de madera de los siglos XVIII y XIX.

Laerdal

Iglesia de Laerdal

Si bien la noche anterior habíamos hecho el mismo recorrido a la inversa pasando por el Laerdalstunnelen, el túnel más largo de Europa, en esta ocasión el plan era ir por la llamada “Carretera de las Nieves” (Aurlandsfjellet o Aurlandsvegen, no he conseguido aclarar la diferencia), que une en 48 kilómetros Laerdal con Aurland. Esta carretera está abierta desde el 1 de junio hasta el 15 de octubre y el nombre le viene que ni pintado pues a finales de julio todavía había nieve y hacía un frío que pelaba, no tanto por los 6º sino por el viento helado que soplaba y la lluvia que caía de forma intermitente.

Carretera de las Nieves

Carretera de las Nieves

A 7,5 kilómetros antes de llegar a Aurland está el mirador Stegastein, una plataforma desde la que se tienen unas vistas excepcionales del fiordo y del mismo Aurland. Este tramo de carretera está abierto todo el año.

Aurland

Aurlandsfjorden

Aurlandsfjorden

El trayecto discurrió con normalidad hasta este punto en que la carretera se vuelve más estrecha y el tráfico también es más denso hasta encontrarnos un autobús de cara y vernos en la obligación de recular. De esta forma vi que hay transporte público para acceder a Stegastein aunque a nosotros no nos hiciera falta.

Autobús a Stegastein

Parecía que iba a sobrar un montón de tiempo pero entre recorrer la Carretera de las Nieves y hacer múltiples paradas llegamos a Flam poco antes de que zarpara el crucero que en dos horas y media nos llevaría a recorrer dos brazos del Sognefjorden: el Aurlandsfjorden y el Naeroyfjorden.

Flam

Saliendo de Flam

El crucero costó 95 euros para los dos e iba desde Flam hasta Gudvangen, donde un autobús nos llevó de vuelta al punto de inicio. Lo elegí así porque personalmente no soy muy amante de los viajes en barco y de esta forma al volver por tierra ahorrábamos tiempo y también pasar por el mismo sitio dos veces. El paisaje era sin duda extraordinario pese a que la lluvia nos estuvo fastidiando casi hasta el final de la excursión, al igual que nos había impedido disfrutar del tren de Flam el día anterior.

Aurlandsfjorden

Aurlandsfjorden

Naeroyfjorden

Naeroyfjorden

Naeroyfjorden

El paisaje es impresionante pero personalmente prefiero las vistas desde el mirador, a mi modo de ver en el barco no hay suficiente perspectiva para hacerse una idea de lo magnífico que es el fiordo.

En el muelle de Gudvangen estuvimos apenas cinco minutos antes de que saliera el autobús. También en ese momento el sol tuvo a bien salir durante un rato.

Gudvangen

Por suerte en Flam encontramos unos puestos de venta de comida en la calle donde por 36 euros nos dieron dos platos combinados bastante abundantes y una crêpe de chocolate. No es que fuera barato pero por menos de este importe es imposible en Noruega tomar una comida digna de este nombre, y teniendo en cuenta que el día anterior tuvimos que subsistir a base de galletas y patatas fritas al no encontrar nada abierto, en ese momento la fishburguer y la crêpe me supieron a gloria.

Aunque aún era pronto, una vez saciado el apetito nos encaminamos ya hacia nuestro destino de esa noche, Vangsnes, un pueblo a orillas del Sognefjorden. De camino vimos una de las muchísimas cascadas y verdes valles que conforman buena parte del paisaje noruego y cuyos nombres desconozco.

Cascada

Valle

Antes de llegar a Vik nos desviamos para llegar hasta la iglesia de Hopperstad, otra construcción de madera más antigua aún que la de Borgund pues es de 1130. Por supuesto ya era tarde y no estaba abierta, coordinar los horarios a veces no resulta fácil.

Hopperstad

Ambas iglesias son muy similares e incluso parecen idénticas, no lo sé con certeza pues no quise entretenerme en encontrar las siete diferencias, preferí disfrutar del entorno de Hopperstad.

Llegando a Hopperstad

Junto a la iglesia de Hopperstad

Una indicación en la carretera nos hizo desviarnos hacia la iglesia Hove, ésta de piedra y no de madera pero también antiquísima, de 1170.

Hove

Desde aquí había unas buenísimas vistas del paisaje con el fiordo al fondo.

Desde la iglesia de Hove

Llegamos por fin al hotel en Vangsnes, Sognefjord Guesthotel. La habitación tenía unas buenas vistas del fiordo y la ventaja es que el ferry para atravesarlo paraba justo delante, pero fue lo único bueno de este hotel que me pareció cutre no, lo siguiente, todo él, desde las instalaciones hasta el encargado. El desayuno fue pésimo y el precio, astronómico, 123 euros, muy en la línea noruega. Además estaba en medio de la nada y la idea de cenar en el hotel no era muy sugerente aparte de cara, por lo que esa fue otra noche en la que tuvimos que conformarnos con el resto de galletas y patatas fritas que nos había sobrado del día anterior. La lluvia torrencial que volvió a caer a esa hora no hacía apetecible salir en busca de un restaurante que, con toda probabilidad, no habríamos encontrado en las cercanías a juzgar por la poca vida que habíamos ido viendo en el camino.

La distracción de la tarde fue intentar averiguar la manera en que tendríamos que subir al ferry con el coche al día siguiente. En ese momento nos parecía un misterio indescifrable pues desde Vangsnes los ferrys van a dos puntos diferentes y no queríamos acabar en la otra punta del fiordo, pero no había nadie para preguntar y en el tablón de horarios no quedaba claro cuál era cuál. Nos fuimos a dormir sin conseguir entender muy bien la dinámica del asunto.

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7 comentarios en “Noruega – El Sognefjorden

  1. Pingback: Noruega – Viaje al país de los fiordos | postalesdelmundo

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