Noruega – P.N. Jostedalsbreen

Jostedalsbreen es el glaciar más grande de Europa y da nombre al Parque Nacional en el que se encuentra. A varias de sus lenguas puede accederse fácilmente desde la carretera.

Globo granate: Hella / globo naranja: Kvinnefossen / globo amarillo: Supphellebreen / globo verde: Boyabreen / globo azul marino: Loen / globo morado: Kjendalsbreen / globo negro: Stryn / globo azul: Hjelle

Lo que tanto nos había inquietado la noche anterior, es decir coger el ferry (unos 13 euros) para cruzar el Sognefjorden, al final resultó ser tan sencillo como ponerse en la cola, pagar y subir. Al cabo de unos veinte minutos ya estábamos en la otra orilla, Hella, donde a pocos metros de desembarcar encontramos la Kvinnefossen, una de las innumerables cascadas que van saliendo al paso a cada momento.

Kvinefossen

Ese día íbamos a rodear por el oeste el Parque Nacional Jostedalsbreen con destino final en el pueblo de Hjelle y aprovecharíamos para ver alguna de las lenguas del glaciar que nos vinieran de paso hasta Briksdalbreen, una de las más concurridas del parque. Ésta era la intención pero las cosas se torcieron y surgieron planes imprevistos que hicieron que hasta este glaciar no consiguiéramos llegar. En cualquier caso, las expectativas no eran demasiado altas al tener muy reciente nuestra visita al Perito Moreno. No es por comparar pero creo que cualquier glaciar después del argentino nos va a saber a poco, como así fue. A esto hay que añadir que la fastidiosa lluvia siguió acompañándonos por tercer día consecutivo, con lo cual las perspectivas de poder disfrutar de la jornada iban cayendo en picado.

Bordeando el fiordo fuimos en dirección norte, hacia Skei.

El Sognefjorden

Tras mucho rato de conducción vimos el desvío hacia el glaciar Supphellebreen, que está a unos cinco kilómetros de la carretera principal.

El Supphellebreen

El Supphellebreen

Algo más adelante encontramos el Boyabreen. Tanto éste como el anterior son fácilmente accesibles en un paseo de pocos minutos desde el aparcamiento.

El Boyabreen

Con el objetivo puesto en el Briksdalen seguimos hacia arriba hasta que en Byrkjelo nos encontramos que la carretera estaba cerrada por obras (luego supimos que por unos desprendimientos causados por la lluvia), lo que conllevó desviarnos de la ruta principal obligándonos a tomar otro ferry (casi 13 euros) de Anda a Lote para atravesar el Innvikfjorden. Al principio parecía mucho pero en realidad sólo tardamos veinte minutos más de lo previsto.

Gracias a los folletos informativos que fui recopilando nos enteramos de que en mayo de este año habían inaugurado en Loen un teleférico, y viendo que esta población nos venía de camino y hacía rato que había parado de llover decidí en ese momento subir y contemplar las vistas desde los 1.011 metros que alcanza. No pude tener mejor idea pues el paisaje era espectacular y al final resultó la mejor actividad del día pese a los poco más de 50 euros por persona que costó. La cantidad es sin duda asombrosa si tenemos en cuenta que se tardan pocos minutos en subir, pero es que en Noruega cualquier cosa que se haga cuesta un dineral. No obstante, una vez arriba es fácil olvidarse del dinero cuando se tienen a los pies el fiordo, el lago y las montañas del Jostedalsbreen.

Loen

Fiordo y lago

El lago

El fiordo

En la cima es posible tomar algo en el restaurante (no quiero ni pensar lo que debe costar) viendo un paisaje de los que quitan el hipo o hacer alguna caminata por los alrededores.

Estación y restaurante

Herradura con placa inaugural

Nosotros no hicimos ni lo uno ni lo otro pues ya empezábamos a ir justos de tiempo y la esperanza de llegar hasta Briksdalsbreen todavía no la habíamos perdido. Antes de bajar, una despedida al paisaje y al teleférico que nos llevó hasta allí.

El teleférico

Confiando en las indicaciones de uno de los folletos cogimos la carretera que sale desde Loen siempre con la meta en el glaciar de Briksdal, pero o el mapa era muy pequeño o no lo interpretamos bien o simplemente estaba mal puesto, la cuestión es que acabamos en otro glaciar que nada tenía que ver con el que buscábamos, el Kjenndalsbreen. A posteriori vimos que tendríamos que haber pasado por la carretera que sale de Olden y no de Loen, pero para cuando nos quisimos dar cuenta ya era demasiado tarde para rectificar pues volver sobre nuestros pasos y llegar hasta Briksdalsbreen era imposible si queríamos acabar la jornada turística a una hora razonable.

Aunque ya puedo adelantar que el glaciar Kjenndals no valió en absoluto la pena, el valle de Lodalen por el que tuvimos que pasar para llegar hasta allí sí que fue un hallazgo como puede comprobarse perfectamente en las fotos. Fue un constante parar el coche y subir y bajar de él para plasmar toda esa belleza natural.

Valle de Lodalen

Valle de Lodalen

Valle de Lodalen

Para acceder al último tramo de carretera hacia el glaciar hay que pagar poco menos de cinco euros. Lo curioso es que se deja el dinero en una caja y se coge el recibo sin persona alguna que controle la transacción. Supongo que no cabe en cabeza noruega saltarse el peaje y ni que decir tiene que en la nuestra, tampoco.

Desde el aparcamiento hasta el glaciar el paseo duró bien poco pero no era en absoluto feo, con su lago, sus cascadas y su río.

Lago

Cascadas

Río

Como ya he dicho, el final de la ruta, o sea el glaciar, no fue tan espectacular como cabría esperar.

Kjenndalsbreen

Aún nos quedaba un buen cacho hasta llegar al hotel en Hjelle y, aunque cuanto más al norte íbamos más tarde oscurecía, tampoco queríamos llegar a horas intempestivas. Antes nos paramos en Stryn para cenar algo porque como fundadamente sospechábamos el alojamiento estaba lejos de la civilización y sin haber comido nada salvo unas galletas no era cuestión de ir a dormir con el estómago vacío. Pese a que puede parecer una localidad grande y turística lo nuestro nos costó encontrar un lugar con un precio razonable, y acabamos en un fast-food comiendo unas fish and chips por algo más de 30 euros. El único restaurante normal que nos salió al paso tenía unos menús prohibitivos y no sólo eso sino que nos habría entretenido demasiado. Aproveché el momento para captar unos bonitos reflejos.

Stryn

De camino ya hacia el hotel no pude resistir la tentación de irme parando cada dos por tres, y es que el lago que estábamos rodeando, el Oppstrynsvatnet, bien lo merecía.

El Oppstrynsvatnet

A orillas de este mismo lago estaba el Hotel Hjelle que parecía sacado de un sueño no sólo por su espectacular emplazamiento sino por todo en general, desde el edificio que era una monada, tanto por dentro como por fuera, hasta el encargado que derrochaba simpatía. La habitación en el anexo era amplia, cómoda y preciosa y para acabarlo de rematar el desayuno al día siguiente fue buenísimo y completo, sin duda el mejor de todo el viaje. Después de haber estado en tres hoteles, a cual más cutre y caro, no podía creer que por unos 100 euros, baratísimo para ser Noruega, pudiéramos alojarnos por fin en un lugar de ensueño. Se estaba tan bien que me habría apetecido quedarme más días pero con el programa de viaje ya hecho y los siguientes hoteles reservados no era viable a esas alturas modificar la ruta.

Hotel Hjelle

Contemplando el lago

El Oppstrynsvatnet

 

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6 comentarios en “Noruega – P.N. Jostedalsbreen

  1. Pingback: Noruega – Viaje al país de los fiordos | postalesdelmundo

  2. Que hermoso lugar. Me encanta el contraste entre verde y blanco que aparece en las fotos!
    Sobre glaciares comparto tu opinión. Solo pude ver “el vestisquero negro” en Bariloche y no me terminó de convencer.
    Un abrazo y nos estamos leyendo!

    Le gusta a 1 persona

  3. El paisaje noruego es espectacular, sobre todo los fiordos vistos desde las alturas son inolvidables. Respecto a los glaciares, pues eso, el Perito Moreno no tiene nadie que le pueda hacer sombra, aunque igualmente muy contenta de haber visto los noruegos.
    Muchas gracias por dejar tu comentario, un saludo

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  4. Fantástica entrada compañera! Que bonito el valle 😀 Yo el Perito todavía no lo conozco pero sin duda está en la lista de pendientes 😉 Nosotros visitamos otro glaciar, bastante molón 😉 atravesamos en bote un lago turquesa por el deshielo y estuvimos con un guía en sus pies o lengua 🙂 … para mi aquel fue uno de los momentos inolvidables del viaje. Era el glaciar Nigards, recuerdo que cerca había un interesante centro de interpretación sobre glaciares. Un abrazo viajero!!

    Le gusta a 1 persona

    • Si puedes ir al Perito Moreno verás que cualquier otro lugar se queda corto, jaja.
      El Nigards no lo conozco pero creo que por la ruta no nos venía de paso, es una lástima ir siempre con el tiempo tan justo que obliga a recortar demasiados lugares.
      Un beso y muchas gracias por dejar tu comentario

      Me gusta

  5. Pingback: Noruega – El Geirangerfjorden | postalesdelmundo

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