Noruega – Bodo

Bodo, bañada por el Mar de Noruega, es una importante ciudad de la provincia de Nordland desde la que salen los ferrys con destino a las islas Lofoten.

Globo granate: Bodo / globo amarillo: Moskenes / globo azul: A

Ir desde Bergen hasta las islas Lofoten nos supuso coger primero un avión hasta Bodo y después un ferry hasta Moskenes. Esto nos llevó todo el día, no tanto por las horas empleadas en cada transporte sino por la combinación de los diferentes horarios. Por tanto, al día siguiente de la lluviosa tarde en Bergen cogimos el tranvía que para en Lille Lunegardsvann, una bonita plaza del centro de la ciudad, que por cuatro euros nos dejó en el aeropuerto. Comparados con los 13 que cuesta el Flybuss el ahorro es considerable, máxime si se ha de ir y volver más de una vez como era nuestro caso.

El aparato era otro divertido mini avión de hélices de la compañía Wideroe. El billete costó 234 euros ir y volver de Bergen a Bodo, es decir casi lo mismo que volar desde Barcelona a Noruega, pero era lo más barato que encontré. La particularidad de los aeropuertos de este país, al menos de los tres que pisamos, es que no hay personas en los mostradores de facturación, con lo cual hay que pasar el código de barras del billete por una máquina que emite las bandas de papel para colocar en las maletas y luego uno mismo pone éstas en la cinta transportadora tras pasar otra vez el código por un lector de escáner. Una sociedad altamente automatizada la noruega.

Avión de la compañía Wideroe

Nos despedimos de Bergen con la esperanza de que a nuestra vuelta a la ciudad el tiempo nos permitiría disfrutarla como se merecía.

Desde el avión

Desde el avión

En Bodo recogimos el que sería nuestro segundo coche de alquiler en este viaje y que nos acompañaría durante nuestra estancia en las Lofoten. El precio, 366 euros por cuatro días.

Nuestro segundo coche

Eran todavía las doce del mediodía y hasta las cuatro no salía el ferry con dirección a Moskenes, por lo que llenamos ese rato dando una vuelta por los alrededores de Bodo en busca del escenario de una foto que había visto en el aeropuerto  en la que se veía una panorámica espectacular de la ciudad. Por supuesto, no conseguimos encontrarlo pero al menos lo intentamos, y este intento nos llevó a lo que pensábamos que era una colina desde la que divisar la ciudad a nuestros pies y resultó ser un precioso paraje a pie de costa.

La costa de Bodo

Bodo

El Mar de Noruega

Llegó la hora de salida del ferry y fuimos hacia el muelle. Afortunadamente habíamos comprado previamente los billetes online, porque la cola era larguísima y parecía hasta mentira que tantos vehículos pudieran caber allí. El precio por un trayecto, coche incluido, fue de 120 euros, y tarda cuatro horas en llegar a Moskenes, el puerto de las Lofoten.

Hacia las Lofoten

Saliendo de Bodo

Nuestro alojamiento para las siguientes cuatro noches estaba en A, un pueblo tan pequeño como su nombre aunque, la verdad sea dicha, en las Lofoten la mayoría de pueblos son minúsculos. A es el último núcleo habitado de las islas y la idea de alojarnos aquí no fue mía sino que las circunstancias nos llevaron hasta allí, con ello quiero decir que no encontré nada a un precio razonable por más que busqué durante semanas. De manera que acabamos en el Lofoten Backpacking, un hostel que salió barato para estar donde está (320 euros por cuatro noches). A cambio tuve que aguantar el compartir baño, pero todo sacrificio me parecía poco con tal de visitar las Lofoten. El hostel era tirando a justo y la habitación aún más, de tan pequeña ni siquiera nos cabía la maleta abierta y, por descontado, no tenía ni un armario ni un simple colgador para poner las toallas a secar, pero por ese precio no podíamos quejarnos. Por lo demás, su ubicación era perfecta pues A es uno de los pueblos más bonitos de las Lofoten.

Es posible que Bodo no se merezca una entrada para ella sola, no tanto por su interés sino porque nuestro paso fue tan fugaz que no tendría por qué haber dado para un post en exclusiva, pero si hubiera juntado toda esta información con el siguiente dedicado al primer día en las Lofoten éste habría quedado tan kilométrico que he preferido cortar por aquí.

Para acabar quiero aclarar que en realidad no son necesarios tantos rodeos para llegar hasta las Lofoten: se puede volar hasta Svolvaer, en el norte de las islas, y desde allí alquilar un coche, pero nos asustamos con los precios que nos ofrecían y cambiamos la ruta para intentar ahorrar algo. Sin embargo, creo que al final perdimos tiempo y dinero, pues sumándole el precio del ferry seguramente nos salió incluso más caro que si hubiéramos elegido la otra alternativa. Son cosas que pasan cuando los viajes se preparan con tanta precipitación.

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3 comentarios en “Noruega – Bodo

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