Noruega – Datos prácticos

Presupuesto, datos prácticos e impresiones personales de mi viaje de quince días por Noruega.


Vuelos. El vuelo internacional lo cogimos con la compañía Vueling, la ida de Barcelona a Oslo y la vuelta de Bergen a Barcelona. Costó menos de 250 euros por persona, que para ser finales de julio no me pareció caro. Ambos trayectos discurrieron con normalidad excepto el de vuelta que salió con una hora de retraso pero no fue un problema achacable a la compañía sino al aeropuerto pues todos los vuelos iban con demora.

Volviendo a casa

Vuelos internos. Tres fueron los aviones que cogimos para movernos dentro de Noruega y minimizar algo las grandes distancias que tuvimos que recorrer. Todos ellos los hicimos con la compañía Wideroe, la low cost escandinava hasta hace poco desconocida para mí. El primer trayecto fue de Oslo a Bergen y costó 85 euros por persona. El segundo y tercero para ir y volver de Bergen a Bodo por 234 euros cada uno, casi lo mismo que el vuelo internacional.

Wideroe

Tren. Sólo cogimos uno, el famoso que va de Flam a Myrdal, y que según algunos es uno de los más bonitos del mundo. Su precio, 44 euros por persona. Teniendo en cuenta que son apenas veinte kilómetros de trayecto los hacen pagar a precio de oro. Vista su popularidad preferimos comprarlo previamente para evitarnos el chasco de quedarnos en tierra: VisitFlam.

Tren de Flam

Ferrys. Moverse por Noruega obliga a coger un montón de ferrys para atravesar los fiordos. El más caro, de Bodo a Moskenes, en las Lofoten, costó 120 euros (igual que la vuelta). En los otros seis que usamos como mero transporte gastamos un total de 83 euros. En todos el precio incluye el coche, el conductor y un pasajero. Cogimos otros dos que tenían interés turístico, el de Sognefjorden y el de Geirangerfjorden, aunque en este último aprovechamos también para meter el coche. El primero salió por unos 47,5 euros por persona e incluía el autobús de vuelta al punto de inicio, concretamente Flam, y el segundo contando dos pasajeros y el coche costó 86 euros. Dicho así parece un lío pero no lo es en absoluto.

Los ferrys usados como transporte no tienen mucho misterio, el billete se compra en el momento de subir. Los otros tres (Bodo-Moskenes, Sognefjord  y   Geirangerfjorden) preferimos comprarlos online.

Ferry

Otros transportes. En esta partida incluyo los medios utilizados para llegar a los diferentes aeropuertos o movernos por Oslo. En total ascendió a 160 euros el gasto por este concepto. Aparte hay que añadir el teleférico de Loen, que no tenía un objetivo práctico de transporte sino turístico y costó 54 euros por persona.

Teleférico de Loen

Coche de alquiler. Dos fueron los coches que alquilamos, uno para recorrer la zona de los fiordos y otro para las Lofoten. El primero lo tuvimos durante siete días y costó 518 euros; el segundo, 366 euros por 5 días. Los buscamos y reservamos a través de la página Rentalcars. A esto hay que añadirle 230 euros en gasolina pues no conseguimos que nos dieran un híbrido.

Uno de los coches de alquiler

Hoteles. El presupuesto en hoteles se disparó, quince noches son muchas y a precio noruego el gasto total resultó desorbitado, concretamente nos dejamos por este concepto poco más de 1.600 euros. Al final conseguí que todas las habitaciones tuvieran baño privado excepto en el hostel de las Lofoten. En cada entrada he ido explicando dónde nos alojamos y mi opinión sobre la relación calidad-precio.

Hjelle, el mejor hotel en el que estuvimos

Comida. Comer bien en Noruega a un precio normal para nosotros es misión imposible. Intentando economizar lo máximo posible visto que en el resto de cosas nos estábamos dejando un dineral tiramos la mayoría de veces de fast food, que tiene un precio de salida de 30 euros por dos platos con agua del grifo, o productos de supermercado como galletas dulces y saladas, fruta, yogures, etc. Esto nos obligó a malcomer la mayoría de días y en dos semanas sólo nos dimos dos caprichos: una comida en Floro y una cena en Bergen. El resto del tiempo subsistimos como pudimos para no volver a casa arruinados.

Redondeando, todos estos conceptos suman poco más de 4.700 euros, es decir 2.350 por persona, a lo que hay que añadirle los gastos de la comida que no he incluido por ser demasiado variables, no es lo mismo comer siempre en restaurantes que ir al supermercado, ni los gastos menores como las entradas a museos o los peajes de algunas carreteras, para evitar que este desglose se convierta en interminable, pero que en dos semanas y sin darnos cuenta van incrementando el presupuesto.

He puesto los precios en euros aunque la moneda en Noruega es la corona, que en el momento del viaje estaba más o menos sobre los 8,5 NOK por euro, pero he preferido hacerlo así para que quede más claro.

Coronas noruegas

Podemos concluir que Noruega no es precisamente un país barato aunque también depende del tipo de viaje que uno esté dispuesto a hacer. Por lo que vi, es un sitio muy preparado para moverse en autocaravana o alojarse en tienda de campaña ya que hay muchos lugares habilitados para ello y además está permitida la acampada libre. Por otro lado, los supermercados tienen un horario de apertura muy amplio, en algunos casos hasta las 23:00 horas, cosa que facilita bastante la logística. Viajando de esta manera parece posible conocer Noruega con un presupuesto más ajustado.

También es muy típico el crucero por los fiordos y, a quien le guste viajar así, una forma muy cómoda de hacerlo al tener asegurada la comida todos los días. Desconozco los precios porque no soy nada amiga de este tipo de aventuras y no los consulté pero dudo que sean muy superiores a lo apuntado más arriba. La conclusión que saqué es que la combinación hotel+restaurante, nuestra preferida, en Noruega sale excesivamente cara.

Acampados en las Lofoten

El viaje tuvo dos semanas de duración, concretamente del 29 de julio al 12 de agosto, unas fechas que no parecen las más recomendables para moverse por el mundo. Entramos por Oslo y salimos por Bergen para tener margen con la ruta y no repetir sitios ya vistos. Diseñar el itinerario fue tarea muy ardua pues salvo algunos puntos de obligado paso, como por ejemplo los fiordos más conocidos y Bergen, el resto tuve que hacerlo basándome en mi intuición al no encontrar apenas información. Por otro lado, también estuve bastante condicionada por los hoteles que encontré, ya que en determinadas zonas escaseaban y los pocos que había tenían unos precios astronómicos.

En total recorrimos 1.762 kilómetros desde Bergen hasta Alesund y vuelta al punto de inicio para devolver el coche y no sufrir el recargo por dejarlo en otra ciudad, pero en realidad no sé si hubiera sido mejor pagar éste ahorrándonos dos días de viaje y el correspondiente gasto generado. En el momento de la planificación y reserva de hoteles y coches no se me ocurrió calcularlo pero es posible que saliera más a cuenta finalizar la ruta en Alesund y desde allí volar a las Lofoten, teniendo en cuenta sobre todo que el trayecto desde Alesund hasta Bergen estuvo correcto pero no hubo ningún punto que pueda considerar imprescindible, y de esa forma comprendí por qué era tan escasa la información acerca de esta zona del país.

Floro

En esta entrada está la ruta explicada con detalle. La primera parte del viaje estuvo dedicada básicamente a los fiordos, desde los más conocidos como Sognefjord y el de Geiranger, a otros que quedaban un poco más apartados. Pese a que hubo días en el que el tiempo no estuvo de nuestra parte, debo decir que en general me pareció que merecen la fama que tienen y no es de extrañar tampoco que la mayoría de viajeros se centren en ver esto olvidando otras zonas.

El fiordo de Geiranger

Tres fueron las ciudades importantes que visitamos: Oslo, Alesund y Bergen. La primera me parece perfectamente obviable; quise incluirla por ser la capital pensando que cualquier gran ciudad tiene algo que ofrecer pero en este caso concreto creo que si se va justos de tiempo es mejor dedicarlo a otros sitios más interesantes. Alesund, en cambio, me pareció una monada y un buen lugar para recrearse con la cámara de fotos, la pega es que queda un poco apartada y llegar hasta allí obliga a realizar muchos kilómetros que no aportan nada significativo al viaje, no tanto por la ida que se hace fácilmente desde Geiranger y la carretera de los Trolls sino porque para volver hasta Bergen empleamos dos días que no merecieron demasiado la pena. Obviamente, lo hicimos así porque tampoco íbamos tan apretados de tiempo y preferimos tomárnoslo con calma aprovechando que pasábamos por una zona que parecía interesante y poco explorada. Y, por último, Bergen, una de las ciudades escandinavas más conocidas y bonitas pero que no pudimos disfrutar plenamente por culpa de la lluvia.

Alesund

En las islas Lofoten estuvimos tres días enteros que a priori me parecían suficientes pero que acabaron siendo pocos. Por supuesto que nos dio tiempo a hacer muchas cosas pero no la más importante para mí que era ver el paisaje desde las alturas. Las rutas o eran muy difíciles o escaseaba también por aquí la información, aspectos que ya he explicado con más detalle en las respectivas entradas. Pienso que una estancia más prolongada a lo mejor me habría permitido dedicarle tiempo a descubrir zonas accesibles desde las que encontrar lo que buscaba.

A

Pese a la fama de top mundial que tiene Noruega como destino viajero y aunque debo admitir que su paisaje me pareció impresionante y digno de todos los elogios a mí personalmente no acabó de llenarme, posiblemente por la combinación de varios factores ajenos, la mayoría, al país en sí: no era ni la primera, ni la segunda, ni siquiera la tercera opción que tenía pensada para este verano, pero al fallar éstas por diferentes motivos y viendo que el tiempo se me echaba encima elegí Noruega por descarte sin tener ni siquiera una idea precisa de cuántos días eran necesarios al ser un destino que no me había mirado nunca antes; por otro lado, tener que preparar la ruta con tanta prisa y en parte condicionada por los pocos alojamientos que encontraba me provocó aún más dudas y no sabía si estaba incluyendo los puntos imprescindibles o, por el contrario, algunos no valían la pena; por otro, hubo muchos días en que el clima no fue nuestro aliado y eso empañó muchas de las visitas; por último, aunque suene repetitivo, gastar tanto dinero por cosas que no lo valen en absoluto hace que mi percepción no haya sido muy favorable. Sin ir más lejos, ir a Argentina también sale muy caro pero  no tengo la sensación de haber malgastado el dinero en ese viaje. En este sentido quiero aclarar que no soy la reina de los low cost y en general no me duele pagar por un billete de avión, un buen hotel o una cena si entiendo que valen la pena, pero ir desembolsando sin ton ni son tanto dinero para dormir en cutre hoteles y comer mayormente en fast foods no me parece que sea sacarle un buen provecho al destino económicamente hablando.

Como resultado de todo lo anterior el viaje sólo puedo calificarlo de extraño por raro que parezca este término. Hubo momentos en que incluso llegué a tener ganas de que se acabara, cosa que es la primera vez que me ocurre, ya que hubo muchos días memorables pero casi fueron más los que pasaron sin pena ni gloria, y eso en el balance final ha acabado pesando demasiado. No culpo de esto enteramente al país sino que en parte puede que haya habido una errónea planificación al querer salir algunas veces de la ruta más trillada pero que, al final, es la que ofrece más garantías.

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3 comentarios en “Noruega – Datos prácticos

  1. Pingback: Noruega – Viaje al país de los fiordos | postalesdelmundo

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