Egipto – Luxor

La visita a los templos de Karnak y Luxor y al Museo de Luxor llenaron el primer día completo de estancia en esta ciudad.

Entre los templos y el museo también tuvimos tiempo de tomar un refresco en la terraza del hotel Winter Palace con la intención de ver una puesta de sol sobre el Nilo como la que habíamos disfrutado en Aswan, pero fue un intento fallido por la disposición del alojamiento, pues entre el rio y la terraza está la Corniche con sus árboles que impiden ver nada.

Nuestra primera gestión del día fue buscar la oficina en la que venden el Luxor Pass, un carnet que permite visitar todos los lugares de interés durante cinco días. El precio es de 150 euros, que puede pagarse en esta moneda o en dólares, no en libras, y sólo en efectivo. En la preparación del viaje estuve estudiando la conveniencia de comprarla porque no conseguí encontrar el precio real ya que éste parece que va variando en cuestión de meses y lo único que vi fue un baile de cifras que no conseguí aclarar hasta estar allí. De hecho, según mis informaciones costaba 100 euros, hace tiempo 200, pero al final su precio actual (noviembre 2017) es de 150. Por otro lado, mi gran duda venía porque la inmensa mayoría de monumentos cuestan entre tres y seis euros, por lo que realmente no vale la pena salvo que se visiten las tumbas de Nefertari, que cuesta 50, y otras dos en el Valle de los Reyes que, si no me equivoco, son las de Seti I y Tutankhamon, que cuestan lo mismo que la primera. De manera que si la intención es visitar estas tres tumbas las otras entradas salen gratis, pero en caso de que no se disponga de tiempo o no haya ganas de ir a verlas las tres no sale en absoluto a cuenta adquirir el Luxor Pass. Lo que me resultó evidente, por varios motivos, es que no existe el hábito de utilizar este abono: por un lado, los trabajadores de dos museos en los que preguntamos tuvieron serias dificultades para saber dónde estaba exactamente la oficina de ventas, aparte de no tener ni idea de su precio; una vez localizada, el empleado tampoco parecía aclararse con los trámites y la burocracia; por último, en la mayoría de lugares miraban el pase como si lo hubiéramos comprado en otro planeta.

Globo granate: oficina Luxor Pass / globo amarillo: Karnak / globo verde: templo de Luxor / globo azul: Winter Palace / globo morado: museo de Luxor

Templo de Karnak

Tras adquirir el Luxor Pass, gestión que nos llevó mucho más rato del previsto, fuimos andando hasta Karnak pese a encontrarse algo apartado del centro propiamente dicho. Llegamos así al inmenso complejo dedicado al rey de los dioses, Amón, ampliado durante siglos con las aportaciones de los distintos faraones, que quisieron contribuir a engrandecer y embellecer el que llegó a ser el templo más importante del país.

Esfinges

Imposible describir con detalle cada uno de los puntos en los que nos fuimos parando: colosos de Ramsés, sala hipóstila, pilonos, en resumen todos los elementos que componen un templo estándar pero aquí multiplicado varias veces.

Ramsés II y una de sus hijas

Obelisco

Templo

Resto de pintura en algunos relieves

Sala hipóstila

El templo de Karnak, como otros muchos egipcios, durmió bajo la arena durante más de un milenio y, pese a que fue descubierto hace ya mucho, las labores de excavación y restauración todavía no han concluido.

Trabajando en las excavaciones

Desde el lago sagrado se tiene una panorámica del conjunto muy vistosa.

Visión de conjunto

Disfrutando de las vistas

 

Seguimos recorriendo este grandioso santuario hasta apartarnos algo del bullicio que llenaba la parte más concurrida, es decir el templo principal.

Noveno pilono

Relieves

Prácticamente solos estuvimos en el museo al aire libre, donde se exponen diferentes monumentos, entre ellos varias capillas. La entrada se paga aparte.

Capilla de Sesostris I

Capilla de Hatshepsut

Por sus dimensiones, el templo de Karnak requiere varias horas o incluso días si se quiere ser meticuloso en la visita. Nosotros la ampliamos yendo hasta el recinto de Mut, para lo cual hay que dar un gran rodeo por detrás de Karnak. De las ruinas de este lugar poco queda pero sí vimos alguna de las esfinges que formaban la avenida que llega hasta el templo de Luxor, a unos dos kilómetros de distancia.

Avenida de las Esfinges

Templo de Luxor

Más pequeño y céntrico que su hermano mayor (Karnak), el templo de Luxor fue abandonado y durante siglos permaneció así hasta que en su interior se construyó una aldea de la que queda una mezquita que se alza por encima del santuario.

Mezquita dentro del templo de Luxor

La avenida de las Esfinges que llegaba hasta Karnak empezaba o acababa aquí.

Avenida de las Esfinges

En el primer pilono, aparte de dos estatuas colosales de Ramsés hay un obelisco de granito de 25 metros. Su compañero está en París.

Primer pilono del templo de Luxor

Columnas papiriformes y en forma de loto, relieves, estatuas y demás elementos propios de la arquitectura faraónica forman el templo de Luxor.

Columnata

Relieves

Sala hipóstila

Patio de Ramsés II

Hotel Winter Palace

Alojamiento de categoría con huéspedes ilustres y una terraza recomendada por otros viajeros para ver la puesta de sol sobre el Nilo los cuales, al parecer, no se percataron de un pequeño detalle: entre el río y el hotel está la Corniche con sus árboles y sus coches.

Puesta de sol desde el Winter Palace

No obstante, la terraza es preciosa y vale la pena pararse un rato a tomar algo. Además el hotel es espectacular y pudimos hacer un mini tour por dentro por gentileza del portero.

Entrada del Winter Palace

Museo de Luxor

Con la caída de la tarde finalizaron las visitas al aire libre y era momento de entrar en el Museo de Luxor,  a medio camino entre los templos de Karnak y Luxor. Valiosos objetos encontrados en la ciudad y alrededores están dispuestos de forma muy ordenada y cómoda para el visitante; además, el espacio expositivo no es excesivamente grande ni está atiborrado de cosas por lo que no se acaba mareado como en el del Cairo.

Cabeza de Hathor, la diosa vaca

Sobek y Amenhotep III

Ramsés en su carro de guerra

Estatua cubo

Busto de Akhenatón

La ventaja de que anochezca tan pronto en noviembre es que no hay que esperar demasiado para ver los monumentos iluminados.

Templo de Luxor

Templo de Luxor

Templo de Luxor

 

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7 comentarios en “Egipto – Luxor

    • Muchas gracias Willie. Egipto es un viaje imprescindible y no hay que perdérselo por nada del mundo. Respecto al idioma, toda la gente que se dedica al turismo habla un inglés perfecto, y los vendedores incluso chapurrean algo de castellano, así que en este sentido no existe ningún problema.
      Un abrazo y gracias por dejar tu comentario

      Le gusta a 1 persona

  1. Pingback: Egipto – Viaje al país del Nilo | postalesdelmundo

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