Egipto – Datos prácticos

Presupuesto y datos prácticos para organizar un viaje por Egipto de once días, por libre y sin crucero.

Vuelos. La forma directa y más cara de llegar hasta El Cairo es volando con Egyptair. Hay otras compañías que pueden costar hasta la mitad, pero con el inconveniente de hacer unas escalas larguísimas que, cuando lo estuve consultando, convertían un vuelo de cuatro horas en un viaje de veinticinco. Frente a la disyuntiva, preferí pagar la diferencia a cambio de la comodidad y, ya puestos, cogí un multidestino para los traslados dentro del país porque añadir dos vuelos no variaba sustancialmente el precio final. De esta forma, por 500 euros (cada billete) fuimos de Barcelona al Cairo, de aquí a Aswan y la vuelta desde Luxor a Barcelona con escala en El Cairo. La alternativa a los vuelos internos es el autobús o el tren, seguramente más baratos pero también más lentos e incómodos.

Visado. El impuesto turístico para entrar en Egipto vale 25$ y se compra en las ventanillas que hay a mano derecha antes de pasar por inmigración. Este precio es de octubre de 2017, he leído que en diferentes ocasiones han intentado subirlo pero me parece que todavía no han adoptado esta medida.

Hoteles. Estuvimos en tres ciudades y en tres alojamientos:

El Cairo: en un afán por ahorrar más de lo necesario visto que los vuelos no eran precisamente baratos intenté economizar al máximo y por eso elegí un hostel muy bien recomendado en foros y con una puntuación muy alta en booking: Freedom Hostel. Su situación, uno de los aspectos que más valoro, era excelente, a tan sólo cinco minutos de la revolucionara plaza Tahrir, y ello me acabó de convencer, eligiendo habitación con baño privado, creo que la única disponible. No solemos alojarnos en este tipo de establecimientos salvo que sea imprescindible si el resto de la oferta se va de precio, como en Argentina o Noruega, pero en este caso, aunque no habría sido necesario, me dejé llevar por la economía y por eso finalmente me decidí. Desde luego, el hostel no estaba a la altura de tan generosa puntuación, lo que sí estaba alto era el alojamiento en sí, un tercer piso sin ascensor (100 escalones) en un edificio cochambroso y centenario cuya escalera no se limpia desde que lo inauguraron. La habitación no tenía ventanas y los pocos muebles, la misma edad que el edificio. No era un ejemplo de limpieza y el desayuno resultó escaso y malo. Todo esto sería lo de menos teniendo en cuenta que costaba unos 35 euros la noche, y por este precio en el centro del Cairo creo que poco más se puede pedir. Pero lo que a mi modo de ver no lo hace nada recomendable es la total ausencia de normas del hostel, con lo cual es posible oír charlas y risas en el pasillo a horas intempestivas o tener que aguantar la interminable ducha del vecino en el baño común a la una de la madrugada. En resumen, un hostel sólo apto para gente sin manías y sin problemas a la hora de conciliar el sueño o con un gran interés en hacer vida social. A su favor debo decir que los chicos al frente de la recepción eran super amables y serviciales y nos arreglaron las excursiones fuera de la ciudad de la mejor manera posible.

Aswan: aquí se acabó el impulso ahorrativo porque no pude encontrar nada bueno, bonito y barato, de manera que reservé en el Philae Hotel, el mejor sin duda y también el más caro de todos, unos 70 euros por noche, pero a mi modo de ver bien pagados. Desde su ubicación hasta su personal, pasando por la comodidad de la habitación y lo completo del desayuno fueron inmejorables y sólo puedo recomendarlo. La habitación con vistas al Nilo era algo más cara pero quise darme el capricho, lo que hay que tener en cuenta es que también da a la Corniche y su incesante tráfico, aunque con el doble cristal se mitigaba bastante el ruido. También a través de este hotel pudimos contratar y reservar los diferentes servicios turísticos que fuimos necesitando.

Luxor: un inmenso hotel que ahora cuesta tanto llenar que evidentemente revientan precios. El Eatabe Luxor Hotel es un alojamiento que se nota que en sus tiempos era de lujo y aunque ahora ha venido a menos todavía conserva algo de su antiguo esplendor. Aprovechando las rebajas por unos 43 euros pudimos disfrutar de una habitación inmensa y confortable con vistas parciales al Nilo. El desayuno también me gustó mucho y su ubicación no puede ser mejor. La pega es que el wifi no llega hasta la habitación, pero en mi opinión tampoco es un gran inconveniente porque desconectar del todo cuando se está de viaje puede ser incluso beneficioso para la salud. Dicho así parecería, por su relación calidad-precio, que el Eatabe tendría números para posicionarse en el ranking de nuestros hoteles egipcios, pero por desgracia baja muchos puntos a causa del trato del personal, de lo peor que nos encontramos, así como de la normativa del alojamiento, y valga como ejemplo el secretismo y las carambolas que nos vimos obligados a hacer para contratar una simple excursión que nos llevara hasta los templos de Dendera y Abydos. Ya lo expliqué en el post correspondiente, aunque parezca mentira y a mí personalmente me resultó inaudito, los empleados tienen prohibido proporcionar información sobre servicios turísticos y ello conduce a situaciones tan chocantes como llamaditas secretas y encuentros semiclandestinos en el hall del hotel con un individuo pseudomafioso que, en resumidas cuentas, sólo nos estaba informando sobre el precio de un taxi. Todo ello aderezado con una antipatía natural de los recepcionistas, que apenas se dignaron mirarnos a la cara ni tan sólo saludarnos en las cinco noches que pasamos allí.

El gasto total por este concepto por doce noches en habitación doble con baño privado fue de 528,40 euros.

Vistas desde el hotel de Luxor

Restaurantes. En once días completos de estancia fueron muchos los restaurantes que pudimos probar, la mayoría sacados de páginas de recomendaciones, blogs o foros. En general, si no se buscan grandes lujos es posible cenar por 10 euros dos personas, llegando incluso a pagar menos de 5 en algunos sitios, por lo que es posible sobrevivir con muy poco dinero. Lógicamente, como en casi cualquier lugar del mundo, también es posible darse algún capricho. Lo que es seguro es que sin comer no nos quedaremos, por lo que voy a poner únicamente los restaurantes que por un motivo u otro pueden destacar del resto.

El Cairo:

Empiezo por el más lujoso y caro de todos, el único de esta categoría que probamos en todo el viaje: restaurante Sequoia, en la isla de Gezira, 50 euros dos personas con dos platos, postre y vino, muy bueno, aquí costaría al menos el doble. Está en el muelle junto a otros locales, todos muy occidentales, y con una decoración de lo más moderna.

El Felfela, en Sharia Hode Shaarawi es un local muy bonito y de calidad aceptable, lleno de turistas a todas horas y por eso un poco más caro de lo habitual pero totalmente recomendable. Fuimos dos veces gracias también a la cercanía con el hostel.

Koshary Abou Tarek: en la calle Champollion, muy cerca del Museo de Antigüedades Egipcias, es un restaurante en el que sólo hacen koshary, el plato nacional egipcio elaborado con pasta, arroz y legumbres y regado con una salsa de tomate que tiene su ritual ponerla por encima. Un plato contundente que es más que suficiente para pasar el resto del día y al que añadiéndole un postre obviable sale por menos de 5 euros para dos personas.

Aswan:

Sólo dos noches estuvimos en esta ciudad y probamos dos restaurantes: El Masry, en Sharia al-Matar, por 10 euros nos trajeron dos menús compuestos de cinco platos, más no se puede pedir. Y el Mekka, en Abtal El Tahrir, algo más caro y turístico que el anterior pero totalmente recomendable.

Luxor:

La primera noche en esta ciudad fuimos al Aboudi, un restaurante que está justo enfrente del templo de Luxor; la comida era muy barata pero también mala si bien las vistas del templo iluminado compensaron el fiasco. En los bajos hay una librería en la que también venden recuerdos donde no existe el regateo ni la pesadez de los vendedores, un fenómeno único en Egipto que tiene que verse.

Dos noches seguidas fuimos al Jambore, al final del bazar, bueno y barato, perfectamente recomendable.

Otro día cenamos en el hotel y al siguiente en un restaurante justo al lado del alojamiento, el Oasis Palace, en Dr. Labib Habashy, también en la misma línea de precios pero más flojo que los anteriores.

En otros diarios no suelo poner el importe total por este concepto porque el presupuesto de cada uno es tan variado como viajeros van por el mundo y normalmente no puede servir de referencia lo gastado por otro, pero en este caso lo voy a decir: con 243,80 euros pudimos pasar once días dos personas, incluyendo el capricho del restaurante Sequoia, que ascendió a 50 euros. Más barato, imposible.

El bazar desde el restaurante Jambore

Moneda. La libra egipcia es la moneda del país, y desde que hace poco más de un año sufrió una importante devaluación el cambio en octubre/noviembre de 2017 se situaba en 20,5 libras = 1 euro, haciendo la media de todas las casas de cambio. Esto significa que el país se empobreció muchísimo con esta medida mientras que es muy beneficiosa para el turismo porque desde que se implantó las cosas nos cuestan la mitad. Esto se aplica a lo que tiene precio fijo como entradas a monumentos, hoteles, restaurantes. En tiendas, bazares, taxis, etc., se paga según le venga en gana al que vende, como por ejemplo una botella de agua que un día vale 20LE y al siguiente a la misma hora, en el mismo sitio y con el mismo vendedor vale 10LE, fidelización al cliente supongo y cara de tontos por no entender semejante baile de precios. En un mundo en que cada uno pide lo que quiere se pueden vivir situaciones de auténtico abuso, y si esto es general donde no existe el precio fijo ni visible, ahora mismo en Egipto se puede llegar a rozar el sentirse estafados con más frecuencia de lo deseable: la caída en picado del turismo y la desesperación que ello conlleva en un país que vive de él es un cóctel traumático para muchos.

Sanidad. No hay vacunas ni obligatorias ni recomendables para viajar a Egipto, lo único que hay que seguir son las normas generales que se aplican cuando se sale de Europa relativas al consumo de agua embotellada y a no comer verduras crudas.

Transportes internos. No voy a entrar en detalles sobre todos los taxis, traslados entre Aswan y Luxor y diferentes excursiones que hicimos, en cada uno de los posts ya he relatado los pormenores. Aquí sólo voy a poner que el gasto total por este concepto fue de 312,59 entre dos personas, contando también que en las visitas a Giza y Saqqara estaba incluido un guía en castellano.

Entradas. Lo mismo que el apartado anterior, en cada visita que he ido explicando ya puse el precio de las entradas a los diferentes monumentos. Aquí se nos fueron 490,14 euros por culpa del LuxorPas (300 euros dos pases), pero que vale la pena comprar si se tiene la intención de visitar las tumbas de Nefertari, Ramsés y Tutankhamon, que por sí solas ya cuestan 50 euros cada una. Los precios son para dos personas.

Mucho había leído sobre la ventaja de tener el carnet de estudiante para conseguir una rebaja del 50% en las entradas. Al parecer, todo valía, daba igual la edad del sujeto o el tipo de carnet que se presentara, uno de la biblioteca del barrio era suficiente. Una de dos, o esto nunca ha sido así y la gente exagera cuando habla o han cambiado el criterio justo en el momento de ir nosotros, porque el de la universidad de Barcelona no lo aceptaron en ningún sitio, exigiéndonos el internacional  y tener menos de treinta años para aplicar el descuento.

Museo del Cairo

Como el viaje organizado no me llama la atención, con independencia de que salga más caro o más barato, no comparo nunca los precios entre lo que cuesta en una agencia y lo que me ha costado a mí, entre otras cosas porque a veces me resulta confuso saber qué entra y qué no en un paquete turístico, pero juraría que actualmente existen un montón de ofertas para viajar a Egipto que, posiblemente, hagan que valga la pena plantearse la posibilidad de ir en grupo si lo que más preocupa es el presupuesto. Como ya he comentado a lo largo del diario, la caída del turismo está siendo dramática y no parece que vaya a recuperarse a corto plazo. Desconozco los números exactos pero si digo que actualmente visitan el país la mitad de turistas que en la época prerrevolucionaria quizás estoy exagerando por generosa. Es cierto que gracias a la devaluación de la moneda sale todo mucho más barato, pero también es verdad que la falta de visitantes provoca cierta agresividad en este sector que puede llegar a ser irritante consiguiendo llevarse uno una impresión agridulce del país, lo cual es un lástima. De acuerdo en que el turismo es su motor económico y de lo que vive la inmensa mayoría de los egipcios, por lo que es fácil darse cuenta de lo que representa para ellos la ausencia de viajeros, pero que los pocos que nos atrevemos a ir tengamos que asumir y suplir el gasto de los muchos que iban no parece que sea una buena política de ventas aunque se intenta aplicar con demasiada frecuencia.

No es necesario repetirlo: Egipto es un país con un patrimonio impresionante que hay que visitar al menos una vez en la vida, ya sea por libre, organizado, en crucero, en tren o en autobús, la cuestión es hacerle un hueco de al menos una semana para ver lo imprescindible o más días si es posible, culturalmente es imposible que defraude a nadie aunque como consejo final puedo sugerir no incluir la visita a tantos templos, personalmente llegó un momento en que quedé saturada por repetitivos sin que me aportaran nada nuevo.

Vista del Cairo desde el avión

 

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3 comentarios en “Egipto – Datos prácticos

  1. Pingback: Egipto – Viaje al país del Nilo | postalesdelmundo

  2. Que pena leer sobre esos feos y tristes efectos colaterales que conlleva el descenso del turismo 😦 no molan nada. Sin duda es una importante “involución”/retroceso para un país con un potencial turístico sin igual 😦 que lástima. Gracias por compartir linda, he disfrutado mucho de todo el viaje 🙂 Un abrazo grande y navideño 😀 . Felices Fiestas, equinoccio…o porompomperos 😉 !!
    PD: Que conste en actas que me dejas intrigada con esa salsa de tomate 😀 me pregunto cuál será ese culinario ritual 😉

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    • Yo es que soy bastante sensible a este tipo de acosos, no me gustan nada, supongo que habrá gente que lo lleve mejor y lo asuma como la parte exótica del viaje, para éstos seguramente soy una exagerada que debería quedarme en casa 😉
      Lo de la salsa de tomate en realidad no acabé de pillarlo porque trajeron un montón de cosas y especias y no sabíamos muy bien qué hacer con ellas, por suerte el camarero nos vió la cara de susto y muy amablemente nos ayudó, lo mezcló con agua si no recuerdo mal pero sería incapaz de decir qué cantidad de cada cosa puso, ni siquiera puedo decir qué era, sólo que estaba rico y un poco picante.
      Un abrazo guapa y, como siempre, gracias por pasarte por este humilde rincón, el periplo egipcio acabó y a partir de ahora iré subiendo cositas menores hasta que vuelva de mi próximo viaje, tú ya me entiendes 😉 🙂 🙂 🙂

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