Tanzania – P.N. Tarangire

El Parque Nacional Tarangire está situado al sur del famosísimo Serengeti y su principal reclamo es el gran número de elefantes que allí viven.

A poco más de 100 kilómetros de Karatu, la ciudad en la que habíamos dormido y a la que regresaríamos esa misma noche, se encuentra el P.N. Tarangire, que es también el nombre del río que lo atraviesa y donde beben otros muchos animales aparte de los elefantes.

Globo rojo: P.N. Tarangire / globo amarillo: Karatu

Como iba a ser la tónica habitual de todo el safari, la jornada empezó de madrugada y sobre las seis de la mañana ya estábamos preparados para enfrentarnos a otro duro y cansado día cuya distribución fue la misma durante todo el viaje: coche, avistamiento de animales, parada para el picnic, más coche, más animales y vuelta al hotel. Resumido así suena muy pobre pero es la realidad, en la dinámica de un safari pocas variaciones hay y explicados todos los días parecen iguales aunque la gracia del asunto es que sólo lo parecen porque lo importante no es lo que se hace sino lo que se vive.

El P.N. Tarangire también se caracteriza por tener unos enormes baobabs, ese árbol tan típicamente africano que alcanza miles de años. En la época en la que estuvimos, recién acabadas las lluvias, presentaban un aspecto que nada tiene que ver con la imagen a la que estamos acostumbrados, pues con las copas repletas de hojas casi no se reconocen.

A la misma entrada vino a recibirnos un vervet, un primate cuya particularidad es que tiene los testículos de color azul. Más tarde volveríamos a encontrar unos cuantos en el área de picnic con unas intenciones poco honestas porque se dedican a robar cuanto pueden.

A partir de aquí ya fue un empezar y no parar de encontrarnos con todas las especies del parque, de algunas de las cuales ni siquiera había oído jamás el nombre, como por ejemplo el dicdic de Kirk, un antílope muy pequeño de apenas 70 centímetros.

Impalas, papiones, facóqueros, mangostas y hasta unos leones haciendo la siesta fueron nuestros acompañantes a lo largo de todo el día.

En el Tarangire lo que hay en abundancia, aparte de elefantes, son aves de todo tipo. Una especie de paraíso del ornitólogo porque es un continuo pararse para admirar a los variados pájaros, algunos realmente preciosos cuyos nombres lamento no recordar pese a que en ese momento fui apuntándolos todos pero que ahora no consigo identificar.

Todos estos animales han elegido un lugar espectacular para vivir como puede apreciarse fácilmente en las fotos.

La parada en el área del picnic estuvo amenizada por la compañía de los vervets, monísimos ellos pero que obligan a comer con la cara casi metida en la caja pues son expertos en quitar de la mano cualquier alimento con una rapidez supersónica.

Dejo para el final lo mejor, al animal que caracteriza Tarangire: el elefante. Para mí, el más bonito y el que más ilusión me hacía ver, casi la razón que me movió a emprender el safari, y en este parque se colmaron de sobras mis expectativas pues a lo largo de todo el día los fuimos encontrando cada pocos kilómetros, algunos machos solitarios y otros en manadas con los pequeñines tan graciosos que no nos cansábamos de mirar, remirar y fotografiar. Son tan preciosos que es fácil caer en la tentación de querer bajar del coche y achuchar a uno si no fuera porque está prohibido. Igualmente, el impulso se ve enseguida truncado por la imponente presencia de la madre y las otras hembras del grupo, siempre pendientes de sus chiquitines pasos. Fue tan emocionante que si el viaje se hubiera acabado ese día no me habría importado en absoluto porque la dosis de elefantes sobrepasó con creces lo esperado. Pero por suerte aún quedaban muchos días por delante y muchas más experiencias por vivir.

 

 

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5 comentarios en “Tanzania – P.N. Tarangire

  1. Pingback: Tanzania – De safari por África | postalesdelmundo

  2. No me canso 😀 aquí me tienes bicheando contigo compañera 😀 Nosotros somos también unos enamorados de los elefantes 😀 nos encantan y son unos avistamientos que disfrutamos mucho 🙂 son unos animales fascinantes y con una estructura social interesantísima.
    De los vervets no hablaré sin la presencia de mi abogado 😀 jajaja ni de los baboons 😀 jajaja
    Te mando otro abrazo linda Gladys, gracias por compartir y llevarme de bicheo 😉

    Le gusta a 1 persona

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