Tanzania – Ndutu

Ndutu no es un parque propiamente dicho sino una zona del gran Serengeti de camino entre Karatu y el área de Seronera.

Durante las dos primeras noches del safari dormimos cerca de la ciudad de Karatu, y en este día de desplazamiento hacia el campamento del Serengeti, situado en la zona de Seronera, pasamos de largo por el Área de Conservación del Ngorongoro para detenernos en Ndutu, donde vimos los primeros ñus acompañados de sus fieles amigas las cebras.

Globo amarillo: Karatu /globo granate: Ndutu / globo verde: Seronera

La bajada al cráter del Ngorongoro, que también forma parte del Serengeti, tendría que esperar aún tres días a que volviéramos a pasar de vuelta de Seronera, pero en este primer encuentro no pudimos evitar la tentación de salir del coche y observar desde arriba ese inmenso prado en el que viven miles de ñus, cebras, búfalos…

En realidad, prácticamente todo el trayecto hasta la zona de Ndutu atraviesa la carretera de Ngorongoro, de hecho los límites son bastante confusos y no llegué a saber muy bien dónde empieza uno y dónde termina otro, pero lo importante en este caso era disfrutar del entorno y olvidarse de las coordenadas geográficas, lo cual es fácil yendo con un experto guía que sabe perfectamente a dónde debe dirigirse en todo momento.

Ésta fue, como las demás, otra intensa jornada repleta de vida animal; en este sentido es imposible que el país defraude pues los avistamientos cumplen cualquier expectativa e incluso la superan. Como ya he apuntado, los protagonistas absolutos del día fueron ñus y cebras.

Tras la estación lluviosa de octubre y noviembre los pastos están rebosantes de alimento y es por este motivo por el cual los ñus eligen esta zona para tener a sus crías. Esto ocurre entre enero y febrero, pero este año no hubo suerte y nacimientos vimos bien pocos aunque se notaba que faltaba poco porque todas las hembras lucían unas enormes barrigas. Esto se hizo más evidente en el cráter del Ngorongoro, pero en Ndutu ya tuvimos un buen aperitivo.

Tampoco faltaron aves de diferentes tipos, protagonizando las carroñeras como marabús, buitres y águilas uno de los momentos más impactantes del día cuando asistimos a la movida por arrancar un trozo de carne a un pobre ñu que había pasado a mejor vida antes de que llegáramos nosotros. Alguien había cazado esa presa y nosotros cazábamos el momento con nuestras cámaras.

Las hienas también estaban participando de otro festín muy cerca del anterior al que buitres y águilas se sumaron con no muy buenas maneras.

Seguimos nuestro camino mientras nos íbamos encontrando con flamencos, secretarios (un pájaro), alcélafos y hasta una pareja de leones echando la siesta bajo un árbol. Como no tienen depredadores pueden permitirse el lujo de dormir tranquilamente en cualquier sitio sin temor a ser atacados.

Dos guepardos fueron durante un breve rato el centro de nuestras miradas hasta que a una niña de un grupo vecino se le ocurrió pegar un grito y se les acabó la tranquilidad.

Después de comer, y ya cogiendo el camino hacia el campamento, al que milagrosamente llegamos cuando aún no había anochecido, volvimos a pasar por el árbol de los leones y ahora había dos hembritas siesteando a la sombra de las acacias.

Si por la mañana habíamos visto centenares de ñus, por la tarde ya debieron de ser por miles, probablemente muchos de ellos repetidos porque están en continuo movimiento ya que este camino forma parte de la gran migración.

No nos olvidemos de las omnipresentes aves, que llenan de espléndidos colores la sabana africana.

Un solitario dicdic de Kirk, unos pequeños facóqueros y unas cebras dándose un baño de polvo fueron las últimas imágenes de otro gran día repleto de emociones.

Llegamos al campamento reventados tras una agotadora jornada. Enclavado en Seronera, en medio del Serengeti, no hay aquí ni agua corriente ni por supuesto nada parecido al wifi, lo cual es de agradecer. La única conexión con el mundo son los ruidos de hienas, hipopótamos o leones que campan a sus anchas por los alrededores de las tiendas y amenizan con sus sonidos la noche africana.

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5 comentarios en “Tanzania – Ndutu

  1. Pingback: Tanzania – De safari por África | postalesdelmundo

  2. Que maravilla de lugar compañera 😀 y vaya día más entretenido de bicheo 😉 Eso de volver a darle un repaso a los leones revoleados y localizados 😀 también lo hacemos nosotros por libre 😀 jejeje son un entretenimiento 😀 nos sirven para tomar el picnic, o hacer un kit- cat de conducir 😀 jajaja . Que inoportuna la nena gritando en el momento guepardil 😮 … seguro que lo flipó 😉 . Sanparks prohibe en los coches de sus safaris guiados, a los menores de seis años, pero eso no quita que por ejemplo en un coche vecino, como en tu caso, haya peques… en fin, gajes del duro oficio de avistador 😉 Gracias por compartir linda Gladys, yo no sé si esto es bueno o malo para mi African fever 😉 pero me encanta viajar contigo. Un abrazo y buen comienzo de semana.

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    • En cantidad de animales vistos no nos podemos quejar, fue un continuo aquí y todos los días del safari, levantarse de madrugada y volver casi de noche al campamento es agotador pero nos permitió disfrutar a tope de la vida animal.
      En realidad no fue culpa de la niña, gritó porque la sacaron del coche por la parte de arriba para que viera mejor y la pobre se asustó, la gente es tan irresponsable que si llega a pasar algo luego la culpa es del guepardo…
      Muchas gracias por pasarte por aquí y dejar tu comentario, un abrazo

      Le gusta a 1 persona

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