Alt Empordà – Ruta cultural

El Alt Empordà es la comarca más oriental de Catalunya y, lógicamente, también de la Península Ibérica. Limitando al norte con Francia, aquí es donde el Pirineo se encuentra con el Mediterráneo.

 

La capital de la comarca es Figueres, ciudad mundialmente conocida gracias a que alberga uno de los museos más visitados de España, el de Dalí. Como ya lo conocemos de anteriores visitas, en esta escapada quise centrarme en el resto de su valioso patrimonio cultural, y dediqué el primero de los tres días que duró a hacer una ruta temática  con parada en cuatro construcciones religiosas de camino a Cadaqués. Son muchas más las que merecen una visita y hay donde elegir para no aburrirse.

Globo granate: Castelló d’Empúries / naranja: Vilabertran / verde: Rabós / morado: San Pere de Rodes / azul: Cadaqués

Castelló d’Empúries

Municipio seminterior de la comarca ya que su núcleo original no se encuentra en primera línea de mar pero tiene la conocida marina residencial de Ampuriabrava, cuya construcción invadió una zona pantanosa de alto valor ecológico. Eran otros tiempos y estas cosas no se tenían en cuenta, sobre todo si resultan exitosas como fue el caso.

Castelló d’Empúries es una villa con mil años de historia y capital de un condado en sus tiempos gloriosos. De aquella época se conservan muchas edificaciones, siendo la más destacable la Basílica menor de Santa María, que nada tiene que envidiar a una catedral aunque no consiguió tener esa categoría.

La verdad es que resulta sorprendente encontrar esta joya arquitectónica del gótico en un pueblo que actualmente no tiene más de 4.000 habitantes (12.000 si se cuentan los de Ampuriabrava). Lo más impresionante es su portada de mármol, y sin ella casi parecería una iglesia más de las muchas que hay repartidas por el territorio, pero es difícil no asombrarse ante ese elemento encajado en la fachada.

Por 2,5 euros se puede visitar por dentro y es totalmente recomendable pagar esta ridícula cifra para ver el retablo de alabastro del siglo XV.

Muchas son las filigranas que contiene, y en algunas de las figuras aún se distingue la pintura que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo.

Vilabertran

A poco más de 10 kilómetros de Castellò d’Empúries encontramos otra construcción medieval. En el municipio de Vilabertran se alza un monasterio que con la desamortización de Mendizábal sufrió el obligado abandono de sus habitantes hasta ser utilizado como caserna militar. Lo más destacable es su iglesia, tanto que se celebran aquí bastantes bodas y una de éstas fue el motivo por el que pudimos entrar gratis pues sólo nos permitían visitar el claustro. Pero para cuando llegamos el enlace ya estaba a punto de acabar y finalmente pudimos acceder al interior de la iglesia.

No pongo en duda su valor arquitectónico e histórico pero a mi me decepcionó bastante. La visita se reduce al claustro, a una de las dependencias en las que se emite un audiovisual y a la susodicha iglesia. En el primero no vi nada que lo hiciera especial.

El audiovisual está bien porque pone en situación. Y la iglesia, muy sencilla pero interesante arquitectónicamente hablando, y bonita dentro de su simplicidad. Seguro que a los novios les encantó y la recordarán mientras dure el matrimonio.

Rabós d’Empordà

Seguimos hacia el norte para llegar al monasterio de Sant Quirze de Colera aunque ya sabíamos que lo encontraríamos cerrado porque sólo abre por las mañanas. Igualmente quisimos acercarnos para contemplar el particular enclave natural en el que se halla y aprovechamos para tomarnos un descanso en la Sierra de la Albera, la parte pirenaica que se adentra en el Mediterráneo.

El monasterio propiamente dicho está en fase de restauración y aunque ahora es de propiedad pública estuvo en manos privadas hasta el año 1994.

El entorno, como era de esperar, fabuloso, pese a que el cielo empezó a ponerse gris y no auguraba nada bueno, de hecho las previsiones para ese largo fin de semana de finales de una primavera especialmente lluviosa eran horribles, así que aún pudimos dar gracias porque este primer día empezó a llover cuando ya estábamos de retirada.

Sant Pere de Rodes

Dejé para el final, por cercanía con Cadaqués y por ser la joya de la corona ampurdanesa, el monasterio más impactante de todos: Sant Pere de Rodes. Pero antes de llegar a destino atravesamos los viñedos que no sólo dan excelentes vinos sino que además forman un fotogénico paisaje.

Sant Pere de Rodes es de esos sitios que por sí solos justifican una visita a la zona. Con razón atrae todo el interés, por ser un máximo exponente del románico catalán, por su extraordinario emplazamiento y por el fantástico panorama que se divisa; todo ello forma un conjunto difícil de olvidar y de parada imprescindible. Ya desde la misma carretera de acceso se ve que se trata de algo sensacional.

No se sabe a ciencia cierta el origen del monasterio y, como siempre pasa en estos casos, ha acabado envuelto en la leyenda. Lo que sí está documentado es que ya en el año 848 existía aquí una celda monástica que fue creciendo hasta convertirse en un monasterio benedictino. Hace más de dos siglos que la comunidad abandonó el lugar, y actualmente todavía se están llevando a cabo obras de restauración.

La iglesia es una obra admirable y su impresionante altura es, seguramente, lo que más llama la atención y la vuelve imponente.

Lo ideal para ver todo el conjunto y darse cuenta del excepcional lugar en el que se encuentra es subir hasta el cercano castillo de Verdera. Unos cuarenta minutos de ascensión y antes de llegar arriba ya se tiene una panorámica extraordinaria, tanto del monasterio como del entorno.

Por suerte hice las fotos antes de alcanzar la cima porque el tiempo empezó a ponerse realmente feo y una vez arriba no se distinguía nada.

También por suerte la lluvia esperó a que estuviéramos llegando de vuelta al coche. Ésta era la última visita programada antes de retirarnos al hotel de Cadaqués y el resto de la tarde pensaba gastarlo dando una vuelta por el pueblo esperando el atardecer en la playa, pero no paró de llover hasta el día siguiente y se frustró el bonito plan. Al menos Sant Pere de Rodas pudimos disfrutarlo a gusto, pues siendo la visita más importante del día verlo bajo el paraguas no habría sido lo mismo.

 

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3 comentarios en “Alt Empordà – Ruta cultural

  1. Cuanto encanto, cuanta historia, y cuantas sorpresas 😀 pues sí, vaya pórtico y vaya retablo para 4000-12000 habitantes 😉 . Un lugar muy coqueto para el enlace, y una lluvia, de esta primavera loca, que más o menos os respetó 😉 solo se quedó el atardecer playero en el tintero. Museo de Dalí, la costa, cuarto y mitad de viñedos, mucho Románico…mmm cuantos atractivos juntos 😀 😉 tomo nota mental viajera. Gracias por compartir tus rinconcitos compañera de teclas 🙂 un abrazo grande y viajero.

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    • Tenemos cerca tantos rincones bonitos que es una lástima no aprovecharlos, entre viaje y viaje siempre se pueden visitar en una escapadita. Personalmente la Costa Brava es uno de mis enclaves preferidos y voy siempre que puedo, no sólo por el litoral sino por los preciosos pueblos que todavía conservan un encanto especial.
      Gracias a ti por pasarte y comentar guapa, qué sería de este blog sin tu apoyo 😉
      Un beso

      Le gusta a 1 persona

  2. Pingback: Alt Empordà – Cap de Creus | postalesdelmundo

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