Vietnam – Datos prácticos

Finalizo el diario del viaje por Vietnam con algunas impresiones generales y algún dato práctico para planificar la estancia.

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Espera en el aeropuerto de Can Tho

Primeramente, detallo las diferentes etapas del viaje:

1ª etapa: Delta del Mekong

2ª etapa: Hoi An

3ª etapa: Ruinas de My Son

4ª etapa: Montañas de Mármol

5ª etapa: Hue

6ª etapa: Ninh Binh

7ª etapa: Primer día en Hanoi

8ª etapa: Segundo día en Hanoi

9ª etapa: Sapa

10ª etapa: Bahía de Ha Long

11ª etapa: Ho Chi Minh

12ª etapa: Túneles de Cu Chi

Vuelo. Casi lo más importante pues es donde se va buena parte del presupuesto, conviene mirarlo con bastante antelación y estar atento a las ofertas. La más convincente fue la de Emirates, Barcelona-Ho Chi Minh (algo más barato que ir a Hanoi) haciendo escala de un par de horas en Dubai, por 752,23 euros por persona. Con alguna otra compañía salía algo más económico pero o daban la vuelta a media Europa o las escalas eran de bastantes horas, por lo que el ahorro de 20 euros no compensaba. Además, tampoco nos pareció un mal precio para recorrer 10.000 kilómetros con una compañía de primera fila. La única pega podría ser el horario, pues tanto desde Barcelona como desde Ho Chi Minh el vuelo salía a medianoche, pero en realidad no representó ningún problema.

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Escala en Dubai

Visado. Para entrar en Vietnam se necesita tramitar un visado que se consigue en el mismo aeropuerto de llegada y cuesta 45$ (se paga en esta moneda, desconozco el importe en dongs porque no lo pone en ningún sitio). Para obtenerlo es preciso ir provisto desde aquí con una carta de invitación que se puede comprar por Internet en alguna de las muchas webs que existen al efecto. A mí me costó 5$, en otras cobran unos 10$, pero más o menos son todas por un estilo. También se puede hacer a través de la embajada pero creo que el precio es bastante mayor y no sé si hay que desplazarse hasta las oficinas.
La novedad, desde julio del año pasado, o sea poco antes de ir nosotros, es que para estancias inferiores a 15 días ya no se precisa visado. Esta medida impulsora del turismo en principio tenía que estar vigente sólo por un año, así que en teoría en julio de 2016 deberían eliminarla, pero ojalá la prolongaran pues no lo parece pero al final el visado para dos personas sube a casi 100 euros.
En la web del Ministerio de Asuntos Exteriores está perfectamente explicado.

Asuntos Exteriores

Carta de invitación

Vacunas. No hay vacunas obligatorias para ir a Vietnam salvo si se procede de algunos países que sufren la fiebre amarilla. Lo mejor para asesorarse es ir al Centro de Sanidad Exterior más cercano, aunque en cada uno dicen una cosa diferente como hemos podido comprobar viajeros de diferentes autonomías. Nosotros nos pusimos la de la Hepatitis A porque además con la segunda toma al cabo de seis meses se tiene protección para el resto de la vida. También nos dieron un medicamento contra la fiebre tifoidea, pero esto son sólo recomendaciones para ir más tranquilo. Respecto a la malaria, las probabilidades de contraerla si se tienen las mínimas precauciones no son tan elevadas, en cambio los efectos secundarios del medicamento pueden estropear un viaje, por lo que no adoptamos ninguna medida al respecto. Esto fue lo que nos recomendaron en Sanidad Exterior.

Centros de Sanidad Exterior

Información. Aparte del siempre recurrente foro de Los Viajeros (enlace en la franja derecha del blog), donde se puede encontrar amplísima información sobre variadísimos aspectos del viaje, otro buen sitio para documentarse es el foro Vietnamitas en Madrid, que además de cuestiones prácticas como horarios y precios de trenes, información sobre todos los enclaves turísticos y novedades de última hora, también dispone de un foro donde preguntar cualquier duda que pueda ir surgiendo a medida que se va planificando la ruta.

Vietnamitas en Madrid

Transportes internos. Si se pretende recorrer el país de norte a sur, o viceversa como en nuestro caso, lo más fácil y rápido es coger algún vuelo interno. Concretamente nosotros fuimos desde Can Tho (delta del Mekong) hasta Da Nang (para visitar Hoi An) con un vuelo de la compañía VietJetair, una low cost vietnamita, que nos costó unos 40 euros / persona. Repetimos con la misma compañía para deshacer el camino desde Hanoi hasta Ho Chi Minh con un precio de 60 euros / persona. Lo que hay que tener en cuenta es que como buena low cost las maletas no están incluidas en el precio básico del billete por lo que hay que añadirlas durante el proceso de compra, pero el importe que he puesto más arriba es contando el equipaje. No tuvimos el más mínimo problema ni para adquirir los billetes desde aquí ni con los vuelos propiamente dichos salvo un pequeño retraso sin mayor trascendencia en el que salía desde Can Tho.
Existe también la posibilidad de coger lo que llaman sleeping-bus. Son autocares que recorren el país de arriba abajo y ofrecen la posibilidad de comprar billetes abiertos, con lo cual puede uno subir y bajar cuando más le convenga y viajar de noche mientras duerme. Sale bastante barato pero visto cómo son las carreteras vietnamitas tengo serias dudas de que sea muy cómodo. No obstante, es una buena opción para no gastar mucho y llegar igualmente a todas partes.

Sleeping bus

Donde no llega el avión está el tren. El de mayor recorrido es el de la Reunificación ya que conecta Hanoi con Ho Chi Minh. Nosotros cogimos el trayecto HueNinh Binh, unas 12 horas para recorrer 600 kilómetros. Quisimos hacerlo por la noche para ahorrar tiempo y visto que en el horario oficial no existe buscamos y encontramos el tren SE20 que sale a las 21:33 y llega a las 9:53. Dada la imposibilidad de comprarlo desde aquí y ante al temor de quedarnos en tierra sin tren y sin hotel, decidimos reservarlo a través de uno de los alojamientos. Nos costó 45$ por persona, 12 más que haciéndolo directamente, pero preferimos pagar la diferencia y estar más tranquilos. A posteriori, vimos que el miedo era infundado porque en una cabina de cuatro estábamos solos, así que habría sido perfectamente factible comprarlo en la estación de allí.

Tren de la Reunificación

El otro tren nocturno que cogimos nos llevó de Hanoi a Lao Cai (Sapa). Tratándose de una ruta básicamente turística son varias las compañías que realizan el trayecto aunque los precios no varían demasiado de una a otra. Nosotros escogimos el Livitrans por 75$ personas i/v. También lo reservamos a través de uno de los hoteles porque en este caso sí que en temporada alta puede ser difícil comprar los billetes sobre la marcha, de hecho el que cogimos estaba lleno.

Tren a Sapa

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Tren de Hue a Ninh Binh

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Tren de Hanoi a Sapa

Para ir por libre al Delta el Mekong lo más económico es coger el autobús en la parada de Mien Tay. Tarda unas tres horas y media y cuesta poco más de cuatro euros. Es inútil reservar porque hay autobuses cada treinta minutos, incluso nocturnos. También se puede ir en excursión organizada de un día desde Ho Chi Minh, pero a mi modo de ver es demasiado precipitado ir y volver en el mismo día.

Autobús a Can Tho

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Autobús a Can Tho

Para el resto de trayectos fuimos contratándolos sobre la marcha, básicamente taxis o tren para ir desde Ninh Binh a Hanoi.

Los links de horarios y precios de los transportes enlazan a agencias turísticas, no a las compañías que realizan los trayectos, por lo que son siempre orientativos.

Moneda. La moneda oficial de Vietnam es el dong. El cambio oficial es de 27.000 dongs / 1 euro. Esto significa que los precios se traducen en miles y a veces hasta millones de dongs. Tanto hoteles como servicios turísticos tienen la costumbre de dar los precios en dólares, pero es recomendable siempre pedir y pagar todo en dongs para no sufrir pérdidas innecesarias con tanto cambio. Al manejar cifras tan astronómicas los precios siempre están redondeados y no existen las monedas, sólo circulan billetes. Otra bonita costumbre es no fijar los precios de nada, siempre hay que preguntar, con lo cual pueden sufrir oscilaciones en función del humor del vendedor o de la habilidad del comprador para regatear.

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Dongs

Tiempo. El verano es época de monzones en Vietnam, aspecto que hay que tener en cuenta a la hora de planificar el viaje por si fuera necesario modificarlo durante la marcha como fue nuestro caso. En el sur el calor es sofocante y las dos veces que llovió fueron tormentas muy intensas pero pasajeras. En el norte en cambio no sufrimos tan altas temperaturas gracias al diluvio que nos estuvo cayendo encima durante cuatro días seguidos y que nos fastidió buena parte del viaje.

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Lluvia en Sapa

Hoteles. Los hoteles en Vietnam resultan baratísimos: por 20 euros la noche en habitación doble se puede estar de lujo. Obviamente hay de más baratos y de mucho más caros, pero para nuestros estándares la franja entre 20 y 30 euros era la ideal. Habitaciones comodísimas, grandes, limpieza impecable, y el personal atento y servicial con detalles que aquí no se han visto nunca. Para mi gusto lo más flojo fueron, en general, los desayunos, porque admito que sean de estilo vietnamita pero lo de tomarme una sopa o un arroz a primera hora de la mañana a mí no me apetece mucho, si bien es cierto que al final me acostumbré y también empecé a desayunar lo mismo que ellos comen.
Todos los hoteles estaban reservados previamente desde aquí a través de la página booking.

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Hotel en Hanoi

Comida. Al igual que los hoteles, comer en Vietnam puede ser muy barato. Lo más económico es hacerlo en las paradas que los locales tienen en la calle, pero a mí personalmente no me atraía mucho la idea.

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Comida en la calle

No obstante, durante la excursión a los Túneles de Cu Chi, como se estaba haciendo tarde me decidí y cogimos un bocadillo por 0,10 euros en un quiosco de la carretera. Muy bueno no estaba pero el precio era imbatible.

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Quiosco de bocadillos

A medio camino entre comer en la calle pero de una forma más occidental y a precios también irrisorios se encuentran muchos restaurantes de una calidad más que aceptable, como por ejemplo en Can Tho, donde por dos euros cenamos dos personas.

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Restaurante en Can Tho

El resto de días lógicamente hubo de todo un poco, desde darnos un homenaje en un restaurante francés de Hanoi hasta comer bocadillos en un bar. Tantos días dan para mucho y la oferta es tan amplia que resulta difícil escoger, aunque debo admitir que en general no me gustó especialmente la gastronomía vietnamita y no puedo contarla entre mis preferidas.
Impresión viajera.  En general, mi impresión del periplo vietnamita tiene algunos claroscuros. Como experiencia nos llevamos un diez, desde el manido choque cultural, que aunque parezca un tópico es una verdad como un templo, hasta la necesidad de espabilarnos por nuestra cuenta para arreglar sobre la marcha los inconvenientes que trajo consigo el temporal de lluvia que nos aguó el viaje durante varios días. Son cosas de las que se aprende mucho sin quererlo y que si no se viven cuesta entender y más aún explicar, que no se ven en las fotos pero que nos llevamos de recuerdo para siempre.

Como atractivo turístico, digamos que no es mi país preferido. Tiene algunos lugares punteros como Ninh Binh o Sapa, que cuentan con paisajes maravillosos pero que quedaron totalmente deslucidos por culpa de la lluvia. Seguro que con mejor tiempo mi recuerdo sería diferente, pero la mala suerte quiso que apenas pudiera entreverlos. Otro de los tops fue Halong, pero las circunstancias no me dejaron disfrutarlo a gusto. Las grandes ciudades como Ho Chi Minh o Hanoi, pese a su aire cosmopolita, estuvieron muy por debajo de lo que espero de una gran metrópoli. Y el resto no estuvo mal: el Delta del Mekong, Hoi An, Hue, My Son, me gustaron mucho, unos más que otros, pero en general no consiguieron entusiasmarme. En resumen, a mi modo de ver demasiados kilómetros para disfrutar en momentos muy puntuales, por lo que el balance final fue más cansancio y más ratos muertos por culpa de las distancias que lugares donde los que recrearse de verdad.

Viajando por libre se tiene más obligación de relacionarse con la gente que yendo en un grupo donde todo está calculado y organizado de antemano por otros, y no me refiero a hacer vida social, que eso está al alcance de quien quiera, sino de ir solucionando los posibles contratiempos que puedan surgir y también arreglar los traslados, las visitas, etc. En este sentido me encontré bastante a gusto y nos trataron muy bien en casi todas partes, aunque también es verdad que se notaba siempre un cierto interés que a veces rozaba la caza al turista, aparte de algunos episodios de pequeña picaresca relacionada con los precios, pero siempre dentro de los límites de lo aceptable y hasta esperable (excepto la experiencia en Ninh Binh que fue traumática). Siendo sinceros, me esperaba un país con menos infraestructura turística, lo cual es muy positivo para el viajero pero al mismo tiempo puede ser una trampa ya que quien más quien menos intenta ganarse la vida con ello y a veces cuesta entender que haya viajeros que prefieran ir a su ritmo y coger un transporte público antes que contratar un coche privado, por poner uno de los muchos ejemplos en que la insistencia llegó a ser irritante. De hecho, es evidente que el negocio del turismo es muy reciente y enfocado casi todo al viaje organizado, pues están preparadísimos para muchas cosas pero en cambio en otras les falta todavía mucho camino por recorrer: así los servicios hoteleros que me parecieron excelentes, pero en cambio el acceso a muchos de los puntos de interés tenía que pasar forzosamente por contratarlo con alguien, a precios claramente abusivos, sin que haya llegado a averiguar si no era posible llegar solos o bien no se nos estaba proporcionando la información adecuada.
Ahora sí que finaliza el relato del gran viaje del año 2015. Confieso que Vietnam no estuvo a la altura de mis expectativas, pero eso no significa ni mucho menos que me arrepiente de haber estado allí. Lo que es seguro es que no me quedaron ganas de más, y si algún día vuelvo por esa zona del mundo elegiré otro país y probablemente también otra época más seca.

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